La psicología advierte sobre padres que quieren ser amigos de sus hijos

Crianza
hace 2 horas
La psicología advierte sobre padres que quieren ser amigos de sus hijos

La crianza moderna abrió un debate que divide a muchas familias: padres que buscan ser amigos de sus hijos y expertos en psicología que analizan el impacto de esa decisión. Entre vínculo, límites y autoridad parental, cada vez más madres y padres replantean su forma de educar y el verdadero rol que deben asumir en casa. Lo que dicen los especialistas puede cambiar por completo la forma en que entiendes la crianza actual.

Existen muchos estilos de crianza y, aunque no hay un único método perfecto que funcione para todas las familias, sí hay ciertos puntos en los que la mayoría de los psicólogos coinciden. Una de las más importantes es la necesidad de mantener una diferencia clara entre el rol de los padres y el de los hijos. Más allá de la cercanía y la confianza, los adultos siguen siendo la guía, el sostén y la figura que marca límites dentro del hogar. Pero, ¿por qué dicen esto?

Uno de los principales problemas de que los padres intenten ser “mejores amigos” de sus hijos es que puede diluir la autoridad necesaria en la relación padre-hijo. Cuando un padre se comporta más como un igual que como una figura de guía, puede resultar difícil establecer límites y ofrecer “amor duro” cuando se necesita, lo que a su vez puede hacer que los hijos los perciban como compañeros en lugar de mentores, debilitando el respeto, la autoridad y la confianza en la dinámica familiar.

Como explica la psicóloga de orientación y presidenta de la Sociedad Psicológica Australiana, la Dra. Catriona Davis-McCabe: “Ser excesivamente amistoso puede diluir la autoridad de los padres, lo que podría dificultar su capacidad para establecer límites, guiar el comportamiento e inculcar valores”. Sobre esto también añade: “Los hijos necesitan principalmente a sus padres para orientación, estructura y seguridad, roles que a veces requieren tomar decisiones impopulares”.

La discusión no está en renunciar al cariño, sino en mantener una diferencia saludable de roles que permita a los hijos desarrollarse sin asumir responsabilidades emocionales que no les corresponden. Aun en una crianza cercana y empática, se recomienda que los padres establezcan normas claras y validen las emociones de sus hijos sin eliminar la jerarquía parental, lo que favorece su crecimiento emocional y social.

En definitiva, la evidencia muestra que el desarrollo social y emocional de los hijos mejora cuando crecen en un entorno donde hay afecto, diálogo y límites claros. Los estudios sobre crianza democrática señalan que estos niños suelen ser más seguros, saben expresarse, respetan la autoridad bien ejercida y se relacionan de forma saludable con los demás. Por eso, más que convertirse en “amigos” de sus hijos, el verdadero desafío para los padres es encontrar ese equilibrio entre cercanía y liderazgo: estar presentes, escuchar y acompañar, sin dejar de ser la guía firme que necesitan para crecer.

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En la crianza, el equilibrio entre cercanía y autoridad puede marcar la diferencia en el desarrollo de los hijos. ¿En tu experiencia, cómo manejas el vínculo con tus hijos y qué desafíos has enfrentado al intentar equilibrar la amistad y los límites? ¡Cuéntanos!

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Solía envidiar la relación que algunas amigas tenían con sus mamás, pero me di cuenta que mi relación con ella es buena, simplemente que crecí con ella poniéndome límites, y está bien!

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