Me niego a cuidar de mi madre después de que ella prefiriera su libertad y sus fiestas antes que criarme

Crianza
hace 1 hora
Me niego a cuidar de mi madre después de que ella prefiriera su libertad y sus fiestas antes que criarme

Hay palabras, momentos y ausencias que se nos clavan en lo más profundo y la falta de una madre mientras crecemos puede ser uno de ellos. Una de nuestras lectoras, Ana (32 años, Sevilla), ha decidido, después de mucho meditarlo, que los lazos de sangre son solo eso cuando no ha existido el cariño y la presencia de una figura que debería ser incondicional.

La historia de Ana:

Querido Genial.guru:

Se supone que tengo una mamá, o eso dice mi DNI. Para mí, esa mujer es prácticamente una desconocida que comparte mi ADN, pero con la que no he compartido casi nada. Cuando yo era apenas una críaja de 6 años, decidió que la maternidad le “cortaba el rollo”. Ella quería “volar”, necesitaba “vivir experiencias nuevas”, y me parece que lo que más ansiaba era no tener una niña pequeña a su cargo que le recordase que ya no era una adolescente.

Se marchó

Me dejó un día en casa de mis tíos, con una maleta pequeña, una mochila con unos cuantos juguetes y la promesa de que “volvería pronto”. Se largó a Ibiza, luego a otro sitio y luego a otro y a otro... Le encantaba todo lo que tuviese que ver con la juerga y la fiesta.
A veces aparecía el día de mi cumpleaños, me traía un juguete de tienda de aeropuerto y, con la misma, se volvía a largar mientras yo lloraba desconsolada. Se pegó la vida padre, mientras yo me criaba con mis tíos y me sentía un estorbo.

Me saqué yo solita las castañas del fuego

En cuanto cumplí los 18, comencé a trabajar. He currado de un montón de cosas: de camarera, de ayudante de cocina, limpiando portales, de reponedora en un super, de repartidora... Trabajaba duro para poder pagarme un alquiler compartido y sacar adelante mis estudios de enfermería.
Mientras tanto, ella subía fotos a todas las redes sociales en chiringuitos de playa, en fiestas, bailando y viajando.

La vuelta de la fiestera “arrepentida”

Hace un par de mesecillos, mi “madre”, Rosario, volvió a Sevilla, pero ahora las cosas han cambiado mucho. Ella ya no es la “reina de la pista”; está achacosa, con una salud débil y, claro está, sin un solo euro en la cuenta porque se lo pulió todo en sus fiestas.
De pronto, ha debido recuperar la memoria, porque se ha acordado de que tiene una hija enfermera. Me llamó hecha un mar de lágrimas para decirme que está sola, que no tiene quien le eche una mano y que, como soy su hija, tengo la obligación de traerla a mi casa o de pagarle una buena residencia privada. Pero no queda ahí, porque además añadió: “Me lo debes por haberte traído al mundo”.

Me niego en redondo

Mi respuesta fue contundente: “¿¡Qué te debo qué!? Si todo lo que tengo me lo he ganado y construido yo solita de cero mientras tú estabas por ahí divirtiéndote. ¡Vaya morro que tienes!”.
Mis tíos me dicen que soy una desalmada y que “es mi madre y tengo que pasar por el aro”, pero yo no voy a cargar con semejante marrón.

No creo ser un monstruo, pero tengo memoria y sentimientos. Ella eligió irse en lugar de estar conmigo y acompañarme cuando la necesité y cuando no. Así que ahora lo tengo claro: me niego a ser la cuidadora de una persona que nunca supo lo que era ser madre.
He bloqueado su número y, por primera vez en muchos años, duermo a pierna suelta.

¿Creéis que hago mal?
Ana.

Estimada Ana, gracias por escribirnos y contarnos tu historia. Sabemos que la situación que estás atravesando debe de ser dolorosa y compleja y esperamos que pronto puedas encontrarle una solución. Por lo pronto, aquí te dejamos algunos consejos que tal vez podrían serte de ayuda:

  • Poner límites es más que necesario: no dejes que el “qué dirán” te obligue a poner en riesgo tu salud o bienestar mental y emocional. Solo tú sabes todo lo que has vivido y pasado hasta el momento.
  • La familia se construye: para formar un vínculo, una buena relación, para conseguir respeto y cariño; hay que trabajar y ganárselo día a día.
  • Confía en ti: Si la decisión que has tomado te da paz y tranquilidad, probablemente es la correcta. Rodéate de aquellas personas que han estado ahí y que te quieren para seguir adelante con tu vida.

¿Qué harías en el lugar de Ana? ¿Qué conflicto con tus padres familiares cercanos no has logrado olvidar?

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Comentarios

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Es unka situación difícil, pero creo que la hija debe ayudar a la madre por sí misma, no por l a madre, para no sentir luego que la abandonó.

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Tienes toda la razón, no le debes nada. Te felicito por tu presente y tu futuro. No dejes que te amarren con culpas

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Me parece que esa madre, no es madre y que solo recurre a ella porque no tiene a nadie más, ni ahorros, sino seguiría d fiesta y sin hacerla ningú ncaso qeu es lo que hizo toda la vida

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