13+ Historias perturbadoras que revelan la peculiar forma en que ven los niños el mundo

“Esto es estúpido. Llevo casado 20 años, 2 hijos de 7 y 2 años. Al principio de la relación, mi esposa (entonces novia) me pedía flores o cosas así por la razón que fuera, ya que las mujeres quieren cosas así de su novio. Yo era un universitario sin dinero que venía de una situación casi de pobreza, así que me costaba mucho gastar dinero en algo que no durara, así que discutimos hasta que llegamos a un acuerdo. Yo le compraba flores. Cuando nos casamos, durante el primer año le compraba un pequeño regalo cada mes el día 10 (nuestro aniversario es el 10 de junio). Era una forma de decirle cuánto la quería, sobre todo porque ese primer año fue MUY duro para nosotros”.
“Con el tiempo me acostumbré a comprar flores u otros pequeños regalos. Algunas cosas eran tontas, otras todavía las tiene. Incluso ahora, si le regalo algo sin motivo, intento hacerlo el día 10. Bueno, pasaron algunos años y una vez le di flores a mi hija de 3 años, quien ahora piensa que todas las que le llevo a casa son para ella. Sin embargo, el verdadero problema es este”.
“El fin de semana pasado, cuando fui al supermercado, traje flores a casa. Apenas llegué, mi esposa me dio las gracias inmediatamente por SUS flores. Era el día 7. Aparte, las niñas, al verlas, pensaron que eran para ellas. Sin embargo, la verdad es que, con el tiempo, me ha empezado a gustar mucho tener un toque de color en casa. Las flores las compré para mí, e incluso si no estuvieran mi esposa y mis hijas, seguiría comprándome unas. No sabía si decirle con claridad por qué compro las flores”.
“Sin embargo, más adelante, ella se terminó enterando. Encontró mi publicación. Bueno, no fue ella, fue su amiga. Le puse demasiada información personal y una amiga de la universidad lo descubrió y se lo mostró a mi esposa. Al principio, no le hizo gracia que le contara a desconocidos sobre nosotros, pero al mismo tiempo le pareció divertidísimo. Raro, ¿verdad? En fin, después de mucha risa, admitió que lo sabía. Siempre lo ha sabido. Ella me contó que, alrededor de nuestro tercer año de matrimonio, se dio cuenta de que le gustaban más las chucherías que le regalaba que las flores, pero al darse cuenta de que a mí me gustaban, simplemente lo aceptó porque me hacía feliz. De verdad amo a esta mujer”.
Todos nos merecemos un mimo, incluso si lo compramos nosotros mismos. ¿Qué cositas te gustaría autorregalarte?