Quizá si lo hablan lleguen a entenderse, pero saltarse las normas de los papás no me parece bien
Pagué el cambio de look a mi nieta a escondidas de sus padres y me han dejado fuera de su vida

Suele decirse que los abuelos tienen un poder especial y que están para consentir a los nietos, pero ¿esto siempre debe o puede ser así? Cuando se pasan por alto los deseos y los métodos de los padres, las cosas se complican y puede causar daños en la relación, y eso fue justamente lo que sucedió con la siguiente abuela.

Mi hija y su marido son muy buenas personas, pero desde hace cosa de un año se volvieron mucho más estrictos. No dejan que su hija use maquillaje, tampoco que use ropa que no sea de fibras naturales, y no permiten cambios estéticos porque dicen que “hay que aceptar la belleza natural”.
Tengo una nieta de 13 años, Sara, que ha iniciado con su etapa de búsqueda de identidad. Lleva meses rogándoles que le dejen hacerse unas mechas o teñirse el cabello porque se siente insegura y le gustaría lucir diferente. Sus padres se han negado una y otra vez diciendo que son tóxicos y que no los necesita en absoluto.
El fin de semana pasado dejaron a Sara a mi cuidado. Cuando la vi tan triste mostrándome fotos de lo que quería hacerse y quejándose de que sus padres no la escuchan, no pude más. Hice (creo yo) lo que haría cualquier abuela que quiere ver a su nieta feliz y sonriendo: la llevé con mi estilista de confianza para que le hiciera un cambio de imagen profesional.
Mi peluquera fue encantadora. Nos explicó que iba a usar productos sin amoníaco y técnicas para no dañar la raíz del cabello. Sara salió radiante de la peluquería, sonriendo como no lo había hecho en meses y con la autoestima renovada.
Mi hija y mi yerno vinieron a buscarla poco después y, en cuanto la vieron, se armó un lío tremendo. “Has pasado por encima de nuestra autoridad y te has cargado su cabello”, me gritó mi hija. Después de eso, se llevaron a Sara casi a rastras y le compraron un champú para tratar de quitar el tinte que le maltrató el pelo.
Mi yerno me envió un mensaje para decirme que había roto “su círculo de confianza” y que no puedo ver a la niña ni estar sola con ella, a no ser que vaya con ellos a un taller de “aceptación de la belleza natural”.
Ahora estoy en una encrucijada porque no quiero ir y si por mí fuese no iría nunca, pero quiero ver a mi nieta. ¿Qué hago?
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¿Qué harías si fueses la abuela? ¿Y si fueses el padre o la madre de la niña?
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Comentarios
Los padres son demasiado estrictos, el pelo fue la gota que rebalsó el vaso.
Yo creo que no está bien que se salte las normas de los papás. En su lugar quizá hablando ella misma con ellos y tratando de explicarles como se siente la niña...
Esa abuela no es buena influencia, debe de acatar lo que dicen los papás que para eso lo son y si no le gusta pues ni mooodo
Yo a mí niña le dejé que se hiciera sus mechitas rosas y le quedaron bien lindas, ya después si no le gustan que cambie y listo. Es pelo!!!
Si mi suegra quisiera cambiar algo de mi hija sin que yo lo supiera, yo también me enfadaría con ella.
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