No quería que mi suegra le enviara regalos a mi hija, así que le di mal nuestra dirección

Dicen que después de tener un bebé es probable que termines detestando a tu suegra, y ella a ti. No hay una declaración formal de guerra, pero suele aumentar la tensión entre ambas cuando ella, haciendo alarde de su experiencia como madre, termina estorbando más de lo que ayuda. Esto fue lo que le pasó a una usuaria de internet que nos cuenta cómo la dulce llegada de su retoño se convirtió en una batalla con la mamá de su esposo.
Entre la falta de sueño y el adaptarse a los cuidados diarios de un recién nacido, lo último que necesita una mamá es sentirse abrumada por las visitas en casa. Además, hay quienes recomiendan que los padres y el bebé se tomen un tiempo a solas para establecer los primeros lazos.
Continuamos con la historia de esta nueva mamita:
En Genial.guru, pensamos en este problema y quisimos reunir algunos consejos que podrían ayudar a quienes ya llegaron a su límite de visitas en casa:
Al igual que esta agotada mamá, otras mujeres se han visto en complicadas y difíciles situaciones con sus suegras. Por suerte, no siempre es así, y hay algunas que son un enorme y valioso tesoro.