17 Lectores de Genial contaron los choques culturales que tuvieron y de los que nadie les avisó antes de viajar

A pesar de que el vegetarianismo sigue ganando adeptos en todo el mundo, muchos partidarios de la alimentación tradicional todavía consideran este comportamiento una desviación de la norma. Si no puedes terminar de decidirte por si hay que comer carne o no, entonces este artículo es para ti.
Genial.guru decidió organizar una pequeña disputa virtual entre los vegetarianos y los carnívoros, y reunimos los argumentos más destacables a favor y en contra de la carne. Además, al final del artículo encontrarás un curioso bono.
Fisiológicamente, el ser humano es omnívoro. Esto se evidencia por la estructura de nuestro tracto digestivo y mandíbula. La carne no es el alimento principal para nosotros, pero somos capaces de digerirla bien.
Existe la opinión de que con la transición al vegetarianismo, el tracto gastrointestinal se reconstruye gradualmente y la persona recupera su capacidad de producir vitamina B12. Algunos aconsejan a los vegetarianos comer vegetales sin lavar o ciertos tipos de algas (hay un acalorado debate sobre esto) para poder obtener esta vitamina; pero la mayoría de las personas que no comen carne toman B12 en forma de suplementos dietéticos.
Las personas que consumen carne la tienen mucho más fácil: la vitamina B12 se acumula en los tejidos de los animales y entra tranquilamente al cuerpo con la comida habitual.
Se cree que el ser humano ha comido carne a lo largo de toda su historia. Pero en la naturaleza, los animales comen la carne cruda, y no procesada térmicamente, como estamos acostumbrados a hacerlo nosotros.
El siglo pasado, el académico Ugolev realizó un experimento, sumergiendo en un recipiente con jugo gástrico una rana cruda y una hervida. La cruda se disolvió por completo, y la cocida solo se desintegró superficialmente. No es de extrañar que muchas veces escuchemos sobre el daño que causa la carne asada: tarda mucho tiempo en digerirse y genera una sensación de pesadez y malestar en el estómago.
Pero la carne cruda no se le antoja mucho una persona moderna, por no mencionar el hecho de que contiene muchos microorganismos patógenos. La comida vegetal, especialmente si es orgánica, llena el cuerpo de sustancias útiles mucho más rápido.
En condiciones extremas, podemos comer casi cualquier cosa y nuestro organismo lo soportará. Pero cuando comemos carne regularmente, forzamos a nuestro cuerpo a trabajar todo el tiempo a la defensiva.
Contrariamente a la creencia popular, dejar de comer carne no priva a la persona de aminoácidos esenciales. Sí, es más fácil obtenerlos de la carne (y más común), pero si se mantiene una dieta vegetariana equilibrada, la necesidad de aminoácidos esenciales se puede satisfacer, ni hablar de las vitaminas.
El territorio controvertido solo es la vitamina B12, pero ya hemos dicho que no es producida por animales, sino por bacterias y, de ser necesario, puede obtenerse consumiendo aditivos especiales.
Consumir vegetales es más fácil en términos de producción: antes del consumo, las plantas se deben cultivar, en algunos casos procesar, y entregar en la tienda.
La producción de carne requiere muchos pasos más: necesitas cultivar (y, nuevamente, procesar) el alimento para el ganado; hay que mantener a los animales en algún lugar y cuidarlos hasta que alcancen la madurez; luego, vamos a decirlo en sentido figurado, "convertir a los animales en carne" en alguna parte; después la carne se procesa, se envía a la tienda y recién entonces se consume.
Para finalizar, te proponemos que hagas una breve prueba. Mira a estas dos chicas y responde: ¿cuál de ellas come carne y cuál no?
Escribe tu respuesta y los argumentos a su favor en los comentarios. ¡Nos interesa conocer tu opinión! Encuentra la respuesta correcta debajo de la flecha.
Tenemos que admitir que hicimos trampa: no sabemos las preferencias dietéticas de estas chicas. Tal vez ambas coman carne, o tal vez ninguna lo haga. De hecho, es prácticamente imposible distinguir a los vegetarianos de los carnívoros por su apariencia (aunque los fervientes partidarios de los dos bandos seguramente encontrarán muchos signos evidentes, estos son subjetivos).
Pero queremos decir una cosa: sin lugar a dudas, eres lo que comes. No obstante, muchas cosas dependen del estilo de vida, la genética y otros factores, por lo que medir objetivamente los beneficios o las desventajas de dejar de comer carne es extremadamente difícil. Cada caso es individual. Lo que funciona para una persona puede no servirle de nada a otra.
Por eso, antes de cambiar algo, hay que estudiar a fondo el problema desde diferentes ángulos, consultar con especialistas y, con base en esto, tomar una decisión que será totalmente personal.
¿Y tú alguna vez has sentido las consecuencias positivas o negativas de haber dejado de comer carne por completo o temporalmente? Comparte tu experiencia en los comentarios.