Por qué no quieres manos mágicas que transformen todo en oro

Curiosidades
hace 10 meses

¡Tú solo querías calentar una rebanada de la pizza de anoche! Pero algo salió terriblemente mal. En cuanto tocaste el aparato, sentiste una sacudida, como si algo te hubiera empujado. Viste chispas, oíste que algo explotaba... Y luego, la oscuridad. Auuu... Sientes que tu cabeza a está a punto de implosionar. ¿Qué suced...? ¡Oh! ¡El microondas! ¡Recibiste una descarga eléctrica! Por suerte estás viva y dentro de todo bien. Y lo mejor de todo, no hay un incendio feroz en tu departamento.

Te levantas con un quejido. Con las manos temblando, tomas un vaso para servirte agua, pero se te cae un instante después. ¡Está mucho más pesado de lo que esperabas! Y eso no es todo: ¡ahora es amarillento y para nada transparente! Después de examinarlo, te das cuenta de que esa sustancia se parece mucho al... ¿oro? Te ríes sola. Llevas tu nuevo vaso a una joyería. Cuando sales del lugar, te encuentras boquiabierta. ¡Efectivamente, tu vaso está hecho del oro más puro jamás! El joyero te dijo que se trataba de un oro un poco extraño, pero de momento no piensas en eso,

tienes misterios más urgentes que resolver. Como por ejemplo, ¡¿cómo es que el vaso se transformó en oro?! ¡Tuvo que haber pasado en el momento en que lo tocaste! ¡Pero después de eso tocaste pasamanos, picaportes y otras cosas! ¡Hasta estrechaste la mano del joyero! Regresas a casa y te pones a trabajar. Tocas el sofá, la cama, las almohadas, los vasos, los platos, la vajilla. ¡De pronto, una cuchara se transforma en oro en tus manos! Tu habilidad sí funciona, ¡pero no siempre!

¡Sea como sea, vas a ser rica! Porque, ya sabes... ¡oro! Este metal es increíblemente valioso. No se corroe, es fácil de fundir y lo suficientemente raro como para que las personas lo aprecien. ¡Comienzas a pensar en todos los sueños que por fin harás realidad! ¡Puedes ir de vacaciones a unas islas exóticas y comprar la casa de tus sueños! ¡En ese momento, aún no sospechas el terrible desastre que tu nueva habilidad provocará! El tiempo pasa y comienzas a notar que las cosas se transforman en oro con más y más frecuencia. Pronto sucede en una de cada tres cosas que tocas, y finalmente llega el día en que cada cosa que tomas se transforma en oro al instante.

Después de alegrarte durante 5 minutos, te das cuenta de que no es algo muy bueno. ¿Cómo vas a cocinar, a dormir, a sacar a tu perro a pasear? ¡Cada vez más aterrada, comprendes que tu habilidad podría terminar siendo una maldición, como la del rey Midas! Existe un mito sobre un rey que vivía una vida de comodidad y riqueza en un enorme castillo, pero nada era suficiente para él. Su ambición no conocía límites, quería que todo lo que tocara se convirtiera en oro (claramente suena familiar). Cuando se le concedió su deseo, descubrió que era la cosa más horrible que podría haberle sucedido.

Decides pensar en algo que no te estrese tanto. Por ejemplo, ¿cómo es todo esto posible desde un punto de vista científico? ¿Acaso cambias los átomos de las cosas que tocas? Supongamos que tienes un control remoto. En ese caso, en cuanto lo tomas, se vuelve varias veces más denso y pesado. Los átomos del oro no apreciarán la manera en que están comprimidos, comenzarán a alejarse entre sí. ¡Y bum! El control remoto explotaría con una enorme fuerza.

Pero eso no sucede. Por lo tanto, tu habilidad funciona de otra manera. Por ejemplo, ¿qué tal si, en lugar de cambiar los átomos, simplemente los reacomodas? Esto explicaría por qué el joyero estaba tan sorprendido y dijo que tu vaso de oro era “raro”. Este oro parece esponjoso, con varios agujeros pequeños en su interior. De pronto comprendes algo y te aterras aún más que antes. ¡Ahora tendrás que ser muy, muy cuidadosa! ¿Qué sucedería si quisieras acariciar a tu perro? ¡¿Y si abrazaras a tu hermano o tocaras la mano de tu amigo por accidente?! ¡Tras pasar una hora llena de pánico, recuerdas que un buen amigo tuyo es un científico! Hora de visitarlo.

Después de la sorpresa inicial, tu amigo salta a la acción, y llegan a una solución en poco tiempo: un par de guantes hechos de un material especial. Tendrás que usarlos en todo momento. Tu amigo entra en detalles y te explica que estos guantes protegerán al planeta de ti, pero todo suena demasiado científico. Te descuidas y dejas de prestar atención después de medio minuto. Ahora, tu vida será más fácil y más difícil. No tienes que controlarte cerca de otras personas; pero, al mismo tiempo, tienes que aprender a tomar una ducha, comer, jugar al vóley y acariciar a tu mascota, todo con los guantes puestos.

Por suerte no necesitas mucho tiempo para acostumbrarte a tu nuevo estilo de vida. Sin embargo, en un día soleado, todo se sale de control. Estás afuera, en el parque. Tu perro debe tener mucha energía, porque corre en círculos. De pronto sientes comezón en la mano izquierda dentro del guante. “No pasará nada malo si...”. Y te lo quitas.

Tu perro elige ese momento para chocar tus piernas. Pierdes el equilibrio y comienzas a caer hacia atrás. Ves todo como si sucediera en cámara lenta. Pasa un segundo, tu mano sin guante toca el suelo. Otro segundo, unas olas de color dorado se extienden en todas las direcciones, ¡y transforman todo lo que tocan en oro! ¡De pronto, estás flotando en el aire! ¿Qué está pasando? ¿Recuerdas ese primer vaso que transformaste en oro? No cambió de forma o tamaño porque no era lo suficientemente grande.

Nuestro planeta es un caso muy distinto. El oro que creas es esponjoso, pero no puedes tener una Tierra esponjosa, ¡su gravedad no te lo permitiría! Y así, la gravedad comienza a comprimir el planeta, y lo logra. Los huecos no tan microscópicos entre los átomos que conforman nuestra hermosa Tierra desaparecen, todo se encoge a velocidades exorbitantes. En poco tiempo, el radio terrestre se vuelve un tercio más pequeño. Pero regresemos a tu situación actual. Nunca habías quedado atrapada en un elevador que está cayendo, pero crees que así debe sentirse. ¡Es como si alguien hubiera apagado el control responsable de la gravedad de la Tierra!

Al principio estás aterrada. ¡¿Qué sucederá si, cuando todo esto se detenga, te estrellas contra el suelo con una fuerza terrible?! Pero eso aún no ha pasado, así que te relajas un poco. Sucede que, en lugar de acercarse o alejarse, el suelo parece caer al mismo tiempo que tú.

Desde tu perspectiva, ves agua flotando en el aire. No pueden ser océanos o mares, se transformaron en oro al mismo tiempo que el suelo. Mientras tanto, el agua en el aire comienza a formar gotas, y te das cuenta de que se trata de todo el líquido que se encontraba en la atmósfera antes del accidente. Es entonces cuando terminas de tomar consciencia de la catástrofe que has provocado. Los únicos seres vivos que ves son aves. Deben haber estado en el aire cuando la transformación tuvo lugar. Segundos después, sientes una picadura. ¡Un mosquito! Así es como descubres que, además de las aves, también hay insectos voladores.

Unos diez minutos después, el planeta deja de encogerse. Es probable que ya haya alcanzado el tamaño que necesita. ¡Si este extraño planeta funcionara como debería, deberías haberte estrellado contra el suelo a una velocidad de casi 30 000 km/h! Pero, por alguna misteriosa razón, eso no sucede. “¡Fiu! Sigo viva, ¡así que las cosas no pueden estar tan mal!”, piensas. Pero entonces, casi de inmediato, otro pensamiento te hace cambiar de opinión. En el planeta que transformaste en oro, ¿dónde vas a conseguir alimento y agua potable? ¿Qué le sucederá a la atmósfera sin árboles y algas que produzcan oxígeno?

Y este es solo el comienzo. ¡De pronto, el planeta se comprime con una fuerza enorme! ¡Por esa razón, en poco tiempo, las temperaturas del núcleo se vuelven tan altas como las del núcleo de una estrella! ¡Además, una vez que el planeta termine de colapsar sobre sí mismo, una poderosa onda de choque enviará a la atmósfera hacia el espacio! Con el tiempo, la bola ardiente de plasma en que nuestro planeta se transformará acabará por enfriarse. La Tierra se volverá una bola brillante de oro que flotará en algún punto entre Venus y Marte. Ya lo comprenderás con el tiempo. Pero, en este momento, estás de pie en medio de una enorme llanura dorada. En tu cabeza hay solo preguntas y ni una respuesta.

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