Si no crees en el amor, tienes que leer estas 11 historias

Historias
hace 4 años

"El amor es un mito" dicen los escépticos. Pero todos sus argumentos se hacen pedazos, cuando existen historias reales de personas normales, como las que te presentamos a continuación:

Hoy Genial.guru tratará de devolver la fe en el amor con la ayuda de estas 11 historias que pueden conmover a cualquier persona.

  • Parece que estoy convencida de que existe el amor verdadero. Mamá se va a estudiar a otra ciudad, hoy ha hecho su maleta. Papá está tan triste y durante todo el día la persiguió. Mamá le preguntó: "¿cuando me muera, cómo vas a vivir?" A lo que mi papá le respondió: "no estaré, me acostaré a tu lado".
  • Desde que recuerdo, mi abuela siempre ha tenido de este chorizo en el refrigerador. Cuando mis abuelos celebraron 40 años de vida juntos, mi abuela confesó que odiaba ese chorizo, y lo compra y comía solo porque a mi abuelo le gustaba. Entonces mi abuelo también le confesó que lo ha odiado durante toda su vida, pero lo seguía comiendo para no ofender a mi abuela.
  • Me encontraba agotada. Era de madrugada. Me cambié, me aseé en automático y me dormí de inmediato. En la mañana mi esposo me contó con risas, cómo él trataba de molestarme y yo a través de un sueño tan profundo le dije:

- ¿Me vas a amar o me vas a molestar?

- Amar - dijo mi esposo

Y después mi cerebro dormido lo rechazó:

- Amar es dejarme dormir.

  • Me gustan mucho las diferentes cosas realizadas con la técnica del patchwork: cobijas cosidas con pedazos de tela y juguetes hechos a mano. Hace poco tiempo noté que mi novio tenía los dedos con pequeñas heridas. En respuesta a todas las preguntas, él me decía que era una tontería. Ayer al llegar del trabajo, en mi cama encontré un gran corazón cosido de miles de pedazos de diferentes colores. Y me imaginé cómo mi amado se sentaba tranquilamente y hacía esta cosa preciosa, dirigiendo la aguja sin saber en verdad como hacerlo, entonces me di cuenta de que es el regalo más increíble que he recibido en la vida.
  • Vivo en una residencia. Recientemente en la habitación se ha descompuesto el calentador. Hacía muchísimo frío. Llamé a mi novio y le conté de mi sufrimiento. Al terminar de hablar con él, me cobijé y empecé a leer. Después de una hora él me llamó: "Sal. Te compré un calentador. Sé que ahora en tu habitación hace muchísimo frío". Aquí yo entendí que el amor no es llamar a tu pareja "mi cielo", "mi vida" y las demás palabras de este tipo. El amor verdadero es comprarle a tu amada un calentador para que ella no tenga frío.
  • Hace un par de años mi esposo y yo tuvimos una mala racha: ambos perdimos el trabajo y el dinero nos alcanzaba solo para la comida más sencilla. Para mi mala suerte, la suela de mi único par de zapatos se cayó. Yo estaba llorando y preparándome para pasar todo el verano en tenis. Al día siguiente mi esposo silenciosamente puso delante de mí un par de botas nuevas de cuero. Solo dentro de un par de semanas me di cuenta de que había vendido lo único que le quedaba en memoria de su padre: un reloj de bolsillo. Ahora todo está bien con nuestras finanzas y hace poco he logrado encontrar este reloj a través de los sitios web especiales. Ahora lo tengo en la cómoda y en espera del cumpleaños de mi esposo.
  • Mi hija decidió ir a la tienda a comprar una báscula después de salir del trabajo. El joven consultor deseoso de confirmar que la báscula que había elegido funcionara como debía, la probó. Al ver el resultado, mi hija formuló un veredicto: "jovencito, le hace falta comer más". Y ella le dio al chico su comida: 4 empanadas de carne. Ellos ya están casados. No hay argumentos contra las empanadas de carne.
  • Le conté a mi esposo que en la infancia soñaba ser un hada y montar un unicornio. Solamente hasta la secundaria entendí que esto era imposible. Ya crecí, los sueños cambiaron, pero todavía a veces me dan ganas de sentirme un personaje de cuentos de hadas. Ayer regresé del trabajo y en el medio de la sala había una mecedora en forma de un unicornio y de la otra recámara sale mi amado con unas alas de hada en las manos. Me sentó en este mágico caballo diciéndome que los sueños se tienen que hacer realidad, empezó a ponerme encima brillos mientras yo me mecía contenta en la espalda del unicornio. Amo a este tipo raro.
  • Era de mañana. Corría sin molestar a nadie, con los auriculares puestos sonaba la música. Los raros transeúntes me sonreían. Me dirigía a paso rápido y me detuve para hacer unos ejercicios. Y justo a mis pies cayó un cuerpo sudoroso. ¡Resulta que un hombre corrió tras de mi unos cuantos kilómetros, para conocerme! Intercambiamos números, él se fue a casa a cambiar, ya que su traje estaba empapado en sudor. Llegó tarde al trabajo, su jefe lo perdonó e incluso lo elogió. Después les dijo a todos con orgullo, que había valido la pena correr tras su felicidad. Llevamos casados ya 7 años.
  • Iba en el tren, al lado se sentó una pareja de abuelitos. Durante todo el camino que duraba casi tres horas, él dibujó en su bloc de notas un retrato con un lápiz de carbón. Cuando la abuelita se avergonzaba, ya que todos le ponían atención, él alentadoramente le decía: "no te avergüences, rosa mía, ellos te admiran, al igual que yo, que ya durante 40 años no he podido dejar de hacerlo".
  • 5 años atrás terminé con mi novio debido a la presión de los padres de ambos. Después de esto me hice un tatuaje en el dedo anular, como símbolo de que no me casaría. Durante todo ese tiempo ninguno de los dos encontró a alguien. Recientemente conseguí trabajo en una pequeña compañía en donde el director resultó ser él. Nos hablábamos, pero fingíamos ser indiferentes el uno al otro. Ayer él me mandó a llamar a su despacho y me dijo que los tatuajes en la oficina estaban prohibidos y que por eso tenía que ocultarlo. Él me propuso hacerlo con ayuda de un anillo. Uno de compromiso.

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