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Personas están tejiendo mantas con registros de temperaturas para hacer más visible el cambio climático

Un grupo de personas de varios países encontró una manera de documentar de forma tangible el cambio climático y, al mismo tiempo, hacer visible este problema. La idea es tan práctica como poderosa: tejer mantas o bufandas donde se registre, a través de colores, la temperatura diaria para un año y ubicación determinados.

Genial.guru quiere compartir contigo de dónde surgió esta idea y cómo funciona. Tal vez, tú también te animes a tejer tu propia bufanda y ayudar a producir un cambio en favor del medioambiente.

Cómo preservar información en riesgo

Cuando a inicios de 2017, Justin Connelly, un ciudadano de Anacortes, Washington, temió que decisiones políticas de su país culminaran en una posible disolución de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, y, con ello, toda la información climática en sus bases de datos desapareciera, pensó que tenía que encontrar una forma de preservar toda esa información.

La opción de Connelly no fue digital ni tampoco de piedra y cincel, sino que, junto con su entonces esposa, Marissa, y su amiga, Emily McNeill, quien trabajaba en una tienda de tejidos, formó The Tempestry Project, un acrónimo que reúne las palabras en inglés temperature y tapestry (“temperatura” y “tapiz”, respectivamente), con el fin de crear un “sistema de tejido” que cualquier persona pudiera replicar y que ayudara a esta causa.

Para realizar sus tejidos, accedieron a datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) y asignaron un pequeño rango de temperaturas a cada color, yendo desde un rojo ardiente hasta un azul helado. The Tempestry Project ofrece sets que incluyen hilos, instrucciones, y una hoja de datos con la temperatura diaria en un lugar determinado durante un año. A la fecha, ya se han vendido más de 1 500 de estos en todo el mundo.

Cada “manta de temperatura”, o tempestry, comienza con una fila de tejido con la temperatura más alta del 1 de enero, y termina con la del 31 de diciembre, con rangos de cinco grados de temperatura entre cada color. La longitud y ancho de la bufanda o manta dependerá de factores como la puntada, tipo de material y la técnica de la persona que la realice. Algunos incluso deciden agregar cuentas para representar la lluvia, o hilo plateado para simbolizar la nieve.

Sin embargo, Connelly admitió que esta idea no es tan novedosa como parece, ya que “el tejido de temperatura he existido durante mucho tiempo. Lo que hicimos fue tomar el concepto y convertirlo en algo sistemático en el que todos usan el mismo color para las mismas temperaturas”.

La temperatura en colores

No existe un registro de cuándo surgió el primer “tejido de temperatura”, pero el primer concepto similar que ganó popularidad fue la “bufanda del cielo”, de principios de la década de 2010, un proyecto de Lea Redmond en el que cada fila del tejido debe concordar con el color del cielo del día en que se haga. Sin embargo, su intención no estaba directamente relacionada con el cambio climático, sino con crear un recordatorio para apreciar la naturaleza.

Otro proyecto similar es el del climatólogo británico Ed Hawkins, quien en 2018 creó las “rayas de calentamiento”, una serie de franjas con diferentes tonos de rojo, naranja, azul y blanco para representar anomalías en la temperatura de forma cronológica, lo cual plasmó en productos de uso diario como tazas, libretas y corbatas.

Cada vez más personas se suman al proyecto tejiendo su manta y desarrollando su propio estilo. Recientemente, la escritora Josie George compartió en Twitter el inicio de su proyecto 2020, aunque ella decidió usar un hilo de color según la temperatura, seguido de una fila con otro tipo de hilo que indica si el día estuvo nublado, soleado, lluvioso o nevado. Su publicación tuvo un gran alcance, y miles de usuarios más decidieron sumarse a este tejido con doble propósito; por un lado, tener una agradable manta, y, por otro, hacer visible el cambio climático de manera práctica.

Tejer para crear consciencia

Esta idea para visualizar datos climáticos se ha convertido en una forma en la que, sin decir mucho, el mensaje es claro: la Tierra está calentándose. También es una manera de abrir la conversación sobre el cambio climático de manera amable y, al mismo tiempo, ser una terapia que ayude a conectarse con el problema.

Para muchos, sujetar una de estas bufandas de principio a fin puede ser una epifanía que revela una realidad a la que quizá no le habían prestado suficiente atención. Como dijo Eryne Croquet, quien tejió su propia manta, “hacer algo suave y cálido con lo que la gente se irá a la cama y se abrazará a ello es, en parte, una declaración política”.

Otras personas no han querido quedarse atrás y también han compartido sus propios tejidos en redes sociales.

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¿Crees que este proyecto cumple su objetivo de crear consciencia sobre el cambio climático en nuestro planeta? ¿Te animarías a realizar tu propio tejido temático? Cuéntanos en la sección de comentarios.