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7 Reglas de hygge que harán que tu hogar sea más acogedor, y tú, más feliz

Dinamarca es uno de los tres países más felices del planeta. Y no solo por su alto nivel de vida y bajo desempleo. Los escandinavos practican hygge, el arte de disfrutar de la vida. Casi todos los habitantes de nuestro planeta pueden llevar un poco de hygge a su vida cotidiana. Y para eso no hace falta vivir en Dinamarca: solo necesitas conocer algunas reglas.

Genial.guru ha decidido averiguar qué es hygge y qué hay que hacer para crearlo.

Qué es hygge

Tanto en el idioma danés como en el noruego existe la tierna palabra “hygge”. Significa algo bueno y acogedor. En los últimos años, hygge se ha convertido en una característica definitoria de la cultura danesa.

Antes que nada, hygge es un ambiente cómodo y seguro al que uno quiere regresar. Son encuentros acogedores con amigos, té fragante, mantas cálidas, pasteles con canela y cacao, y una deliciosa cena con la familia. Muchos asocian a hygge con Navidad, cuando todos se ponen unos suéteres calentitos, encienden velas, decoran la casa con guirnaldas y hornean pan de jengibre.

Pero la comodidad y la calidez también se pueden sentir en otras épocas del año. Para eso, por ejemplo, puedes ir con toda la familia a un picnic, a un festival de música o a andar en bicicleta. Hygge no tiene relación con ninguna época en particular. Es un estado interno, una capacidad de disfrutar las cosas simples.

Los principales componentes de hygge son:

  • conversación agradable;
  • casa acogedora;
  • ocio compartido;
  • comida deliciosa.

Casa y oficina acogedoras

Los principios básicos de hygge son la cohesión, la comodidad y la capacidad de perdonar. Organízate un lugar acogedor donde puedas pasar tiempo con amigos y familiares, beber un té o mirar las estrellas.

Presta atención a los detalles. No hace falta instalar una chimenea en la casa y comprar antigüedades. Compra una manta suave, algunos almohadones, un par de guirnaldas, velas y platos bonitos. Lo importante es que haya mucha luz. Cuanto más cálida sea, tanta más sensación de comodidad creará. En los interiores al estilo hygge predominan los materiales naturales, por lo tanto complementa el mobiliario de tu casa con muebles y artículos de decoración de madera o de arcilla sin esmaltar.

Los daneses son partidarios del diseño minimalista. Prefieren usar tonos claros en el interior: blanco, gris, azul polvoriento.

Si quieres llevar un poco de hygge al ambiente de trabajo, no es necesario hacer reparaciones en toda la oficina, repintar las paredes y cambiar las puertas de plástico por las de madera. Solo trata de hacer de la oficina un lugar donde quieras estar, y te sentirás más feliz inmediatamente. Por ejemplo, compra una taza de arcilla, que es agradable de tocar, prepara un delicioso té o cacao, pon en tu mesa una planta en una maceta de cerámica.

Invita a tus amigos y familiares a tu casa

Invita gente a tu casa. Comienza la tradición de jugar a los juegos de mesa con los amigos todos los sábados, o de cenar con toda la familia los domingos. Es en el círculo de las personas cercanas donde puedes relajarte y ser tú mismo. Dejen los dispositivos electrónicos, comuníquense entre sí, compartan sus experiencias y alegrías. Reunirse en un café no es hygge, juntarse en casa es hygge. Cubre la mesa con un mantel de lino, enciende las velas, hornea un pastel o unas galletas.

Disfruta el proceso de cocinar

Las reuniones en casa se vuelven aún más acogedoras cuando hay un guiso de carne sobre la mesa y en el horno se está dorando un pastel. Una de las condiciones infaltables de hygge es mimarse y desviarse por un tiempo de los principios de la alimentación saludable. Disfruta del proceso de cocinar. Pídele a tu familia que te ayude: es una gran manera de pasar tiempo juntos y volverse más unidos.

Lleva un estilo de vida activo

Una buena nutrición implica un estilo de vida activo. Ve con toda la familia de camping, hagan picnics o salgan de paseo en bicicleta. La caminata nórdica es una excelente alternativa a los gimnasios. Invita a un ser querido a acompañarte, elige un hermoso y tranquilo lugar. Lo importante es que el movimiento te brinda placer.

Ropa al estilo hygge

La ropa al estilo hygge consiste principalmente en telas naturales y varias capas. La comodidad está en primer lugar. Así que reemplazamos los zapatos de tacón por las zapatillas y los mocasines, la chaqueta corta de cuero por una sudadera con capucha o un abrigo, y el vestido ajustado de neopreno por uno suelto de lino o de algodón.

Compra un suéter de lana suave, una gran bufanda tejida, un cárdigan y unos pantalones anchos de algodón. La ropa debe ser cómoda y agradable al tacto.

Encuentra un pasatiempo que te guste

La vida no se limita al trabajo y a las tareas domésticas. Es importante tener un pasatiempo creativo que sea de tu agrado: tejer calcetines, moldear arcilla, pintar con acuarelas, coser muñecas, hornear muffins o hacer collares de cuentas.

Disfruta el proceso. Comparte tu creatividad con tus seres queridos. Regálale a tu mamá una manta tejida o una imagen bordada en punto de cruz. Inspírate e inspira a otros.

Busca la armonía

Disfruta de las cosas simples y goza cada momento de la vida. Comer despacio una porción de pastel con un café caliente con canela es hygge, comerse un pastel entero es gula. Aprende a tomarte tu tiempo, a vivir de manera mesurada, a perdonar y estar agradecido. Busca la armonía dentro de ti: mira las estrellas, admira la naturaleza, ve de excursión o de picnic.

Lo que no es hygge

Una cena familiar es hygge, pero deja de serlo cuando van a un restaurante costoso o a una cafetería vegetariana. La ropa sintética ajustada, el tiempo perdido en las redes sociales, el aburrimiento eterno, todo esto también está muy lejos de ser hygge.

¿Qué más no es hygge? Una casa que recuerda más a una oficina que a un acogedor cálido hogar. Las paredes negras, la abundancia de objetos de metal y la escasez de luz. Un departamento atestado de alfombras polvorientas, plagado de muebles y estatuillas innecesarias.

Aunque hygge llama a la moderación y a la tranquilidad, no es la filosofía de los perezosos. Es la capacidad de encontrar alegría en cosas simples y accesibles.

¿Estás listo para llevar un poco de hygge a tu vida?