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Trucos para aprovechar las sobras de comida y crear platillos nuevos

Si te sobró comida del día anterior y piensas que debes tirarla, quizá te gustaría detenerte y pensarlo de nuevo. Hay muchas recetas, desde las más sencillas hasta otras más creativas, que suelen ser soluciones perfectas a la hora de aprovechar los alimentos. Y es que, si de algo ha tenido la culpa la comida rápida del siglo XXI es de desechar una porción importante de comida en buen estado.

Genial.guru ha echado un ojo a la comida mexicana y ha conseguido los mejores tips para hacer rendir las sobras de la comida de una manera fácil, económica y creativa.

  • Sopas-cremas. La sopa o la crema suele ser un buen platillo de entrada que tiene una gran variedad de texturas y sabores. Si te ha sobrado un poco de sopa de verduras, puedes refrigerarla para el siguiente día y luego preparar una humeante crema de verduras. Lo mismo sucede con la sopa de lentejas o la sopa de cebolla.
  • Tortilla de maíz. Este es un alimento indispensable en la dieta de los mexicanos, en todos los hogares suele haber tortilla de maíz para acompañar algún guiso; lo mejor es que cuando sobran se pueden refrigerar y hacer los platillos más deliciosos. Por ejemplo: la tortilla se puede cortar en triángulos y freír para hacer los famosos “totopos” para unos chilaquiles; otra opción es volver a ablandar la tortilla al fuego directo por unos segundos o sumergirlas en aceite para preparar unas enchiladas; también se pueden freír y dejar secar para que consigan una consistencia crujiente para unas tostadas.
  • Frijoles. Otro de los alimentos básicos de todo hogar mexicano es una buena olla de frijoles. Esta leguminosa puede consumirse en una variedad de platillos. Si los frijoles se hacen en agua pueden refrigerarse por cinco días, y en el congelador hasta seis meses. Para hacer otros platillos, como frijoles refritos deben cocerse en aceite y luego licuarse y son el complemento perfecto de cualquier guisado, como guarnición o incluso salsa; también se usa en sopes, tostadas o sándwiches. Además, se puede hacer crema de frijol, agregándole un poco de chorizo, chile serrano, queso y crema, y/o huevo revuelto con frijoles.
  • Huevo. Este siempre es un alimento indispensable en cualquier hogar, por lo que si tienes algunos huevos en el refrigerador aprovéchalos para hacer cosas creativas. Prácticamente, el huevo puede usarse en cualquier ocasión y comerse a cualquier hora. Basta sazonarlo con sal y pimienta, revolverlo con cualquier otro alimento que haya sobrado también, como tomate, espinaca, zanahoria, champiñones, calabacitas, nopales, queso, etc. y cocinarlo. Si tienes sobras de tortilla, chile y queso puedes hacer migas de huevo. Sin embargo, siempre es importante conservar el huevo fresco en su cáscara, pues es un alimento muy delicado.
  • Pollo. Si sobra un poco de pollo cocido del día anterior, una buena estrategia es refrigerarlo y usarlo al día siguiente en algunas de estas presentaciones: como tortitas de pollo (con huevo), picadillo, ensalada (con mayonesa y verduras). Recuerda que el pollo tampoco puede pasar demasiado tiempo en el refrigerador.
  • Res. Depende de cómo haya sido la preparación de la res, si en guisado o en bistec, siempre se puede guardar un poco de lo que haya sobrado y preparar una torta, comida que en México suele ser muy común para todo lo que sea “recalentado”.
  • Frutas. Cuando las frutas están ya muy maduras pueden perder su textura y sabor, por lo que muchas de ellas en lugar de tirarse se pueden aprovechar para hacer aguas de sabor o smoothies; tal es el caso de la sandía, el limón, la papaya, el melón, el mango y la naranja. Un buen tip es que si has hecho agua de Jamaica durante el día, guardes la flor de Jamaica previamente hervida y con ella puedes hacer tacos o quesadillas deliciosas.
  • Verduras. Una forma ingeniosa de aprovechar las verduras cocidas es cortarlas finamente y utilizarlas como relleno de canelones. Resultan una opción creativa y muy rica. (Además, revueltas con huevo batido siempre salen bien). También puedes preparar unas brochetas sazonadas con un poco de salsa de soya.
  • Pasta. A veces podemos cocinar espaguetis como para un año. La buena noticia es que también pueden refrigerarse y durar de tres a cuatro días. Si los espaguetis son a la boloñesa, se pueden volver a comer sobre una cama de papas cocidas o fritas con queso gratinado encima, o bien si es al burro se puede volver a bañar con una salsa de chipotle o con verduras cocidas. La pasta también se puede degustar fría, así que es uno de los platillos más aprovechados también.
  • Pan. El pan de sal blanco, hecho con harina de trigo, también puede preservarse. En México hay un montón de formas de volver a usarlo incluso cuando está ya duro. Por ejemplo: si el pan se ha ablandado un poco por humedad, se puede dorar un poco en la sartén con mantequilla, frijoles, queso y pico de gallo encima para hacer unos molletes; si el pan se ha endurecido, no es impedimento para preparar un delicioso postre de torrejas. Otras personas optan por dejarlo secar lo más posible y luego lo rayan para hacer pan molido, ingrediente básico en todo lo que se puede empanizar.
  • Fideos. La tradicional sopa de fideos que todas las abuelitas mexicanas preparan también puede tener una segunda vida. El truco consiste en separar los fideos del caldo (este puede guardarse también para hacer unas albóndigas, por ejemplo) y refrigerarlos. Al día siguiente los fideos se calientan en el sartén con aceite hasta que se doren bien, pueden mezclarse con un poco de crema, chipotle y un poco de la salsa guardada, y se convertirán en fideos secos (puedes agregarles el componente que quieras, como jamón, chorizo, tocino, etc.).
  • Salsas. En casi todos los hogares mexicanos hay salsas en el refrigerador, ya sea que sobraron de los taquitos de la noche o de algún otro guisado. Las salsas son complementos ideales para darle sabor a cualquier platillo, pero también pueden mezclarse y reutilizarse para hacer nuevas creaciones. Por ejemplo, si sobró caldillo puede cocinarse con huevo, o si sobró un poco de mole se pueden preparar una enmoladas.
  • Aguacate. Esta es una fruta tan deliciosa como engañosa. Cuando un aguacate está demasiado maduro adquiere una consistencia pastosa, complicada para manipular en platillos. Si esto sucede, en lugar de desecharlo, una buena idea es convertirlo en guacamole; basta un poco de sal, pimienta, limón, cebolla, jitomate y chile verde para realzar su sabor y aprovecharlo. También se le puede agregar un poco de calabaza verde molida para mejorar la consistencia.
  • Arroz. Si el arroz se cocina al vapor, sin sal ni aceite, es una grandiosa opción para reutilizar pues se pueden hacer una variedad de platillos, como albóndigas rellenas o tortitas; también se le puede agregar un poco de mantequilla y sal y servir con verduras. O, quizá, si también hay frijoles se puede hacer el tradicional platillo “moros con cristianos”. Y, mejor aún, hervido sirve para un delicioso postre de arroz con leche y canela.
  • Papas. La papa cocida también es muy flexible, pues las sobras pueden servir para un buen puré de papas, o una tortilla española; también se pueden revolver con cebolla y chorizo y convertirse en el relleno de unos buenos tacos dorados.

¿Tienes algunas recetas especiales y creativas que has inventado o quizá heredado de tu abuela para aprovechar las sobras de comida? Nos gustaría conocerlas. Déjanos tus recetas en la cajita de comentarios.