Con qué frecuencia hay que ducharse realmente

Algunos días, sientes que transformar tu baño en un spa es justo lo que necesitas para eliminar todo el estrés. Otros días, apenas tienes un minuto para un enjuague rápido y optas por pasar un tiempo sin bañarte. De hecho, saltarse las duchas diarias podría ser mejor para tu piel, porque lavarla en exceso puede causar sequedad. Por supuesto que tus hábitos de ducha dependen completamente de tu estilo de vida y de tus horarios, pero hay algunos factores importantes que es bueno tomar en cuenta.

En Genial.guru entendemos que no hay una talla única para todos cuando se trata de la frecuencia con la que hay que ducharse. Pero hicimos algunas investigaciones para averiguar qué podría afectar tus hábitos de baño. Y no olvides revisar el bono que preparamos para ti al final del artículo.

1. Define tu tipo de piel

Si tienes la piel grasa, hacer espuma puede parecer una forma perfecta de hacer que luzca más mate, pero en realidad funciona al revés. Los químicos dañinos presentes en el jabón pueden resecar tu piel, haciendo que tus glándulas sebáceas produzcan aún más sebo, por lo que tu cara terminará luciendo todavía más grasosa. Si tu piel es sensible y seca o padeces afecciones de la piel como la psoriasis, más de una ducha al día puede desencadenar una inflamación, lo que hará que tu piel te pique aún más. Algunos dermatólogos incluso recomiendan ducharse dos o tres veces por semana para evitar la irritación de la piel.

2. Echa un vistazo más de cerca a tu cabello

Saltar a la ducha a primera hora de la mañana y lavarte el cabello con tu champú favorito puede hacer que te sientas limpio y te ayudará a peinar tu cabello fácilmente. Pero lavarse el cabello con champú todos los días puede evitar que luzca lo mejor posible, especialmente si tienes cabello rizado o con ondas. Si eres una chica de cabello rizado, lavarte el cabello una vez a la semana es suficiente, porque tus mechones necesitan sebo para mantener la humedad.

Solo las personas con cabello fino necesitan lavárselo todos los días, porque el cabello liso y fino se cubre de sebo fácilmente y se ve grasoso mucho más rápido.

3. Piensa en tu horario de entrenamiento

Si vas al gimnasio con frecuencia, es posible que desees meterte en la ducha más seguido. Bañarse justo después de un entrenamiento puede ayudar a que tus músculos se recuperen más fácilmente, previene el acné corporal e incluso estimula tu sistema inmunitario. Lo mismo sucede con las personas que trabajan al aire libre o que están expuestas a productos químicos fuertes en el trabajo: indudablemente se beneficiarán con las duchas diarias.

4. Adapta tus hábitos de ducha a las estaciones

Cuando hace calor afuera, es natural que sientas la necesidad de lavarte el sudor todos los días o quizás incluso dos veces al día. Pero con las temperaturas más frías sudas menos, por lo que probablemente debas ducharte con menos frecuencia. Tu piel puede sentirse más seca y sensible en los meses de invierno, y la ducha diaria puede irritarla y provocar aún más sequedad.

Bono: Cómo hacer que la ducha sea amigable para la piel

Además de la frecuencia con la que te duchas, la forma en que lo haces también afecta tu piel y tu salud en general.

  • Disminuye la temperatura. El agua demasiado caliente puede despojar a la piel de los aceites esenciales que necesita para lucir radiante de forma natural.
  • Opta por limpiadores sin fragancia. Los perfumes hacen que el jabón huela bien, pero estos productos químicos pueden ser potencialmente dañinos para la piel.
  • Que sea breve. Los dermatólogos recomiendan limitar las duchas a un máximo de 10 minutos.
  • Sáltate el jabón. No es necesario que te llenes de espuma cada vez que te duchas. Las únicas zonas que deben lavarse con jabón son la cara, las partes íntimas y las axilas.

¿Con qué frecuencia te bañas? ¿Estás de acuerdo en que en realidad no necesitamos ducharnos todos los días?

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