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Investigamos 15 afirmaciones sobre la higiene bucal para confirmar qué tanto tienen de ciertas

Nuestra salud bucodental es sumamente importante, y no solo por una cuestión estética. Si bien es fantástico poder lucir una gran, blanca y brillante sonrisa, nuestra boca cumple también otras funciones de vital importancia como masticar los alimentos, saborear, comunicarnos, besar. Por eso es tan importante mantener un adecuado cuidado e higiene de la misma. Curiosamente, este es un tema del que todo el mundo parece saber mucho, pero ¿qué hay de cierto en todo lo que dice la sabiduría popular acerca del cuidado de nuestros dientes?

Hoy Genial.guru te desvela algunos de los mitos más extendidos y las grandes verdades del cuidado y la higiene bucodental.

1. Los cepillos duros son mejores que los cepillos blandos

Un cepillo demasiado duro o un cepillado muy agresivo puede dañar el esmalte de nuestros dientes y producir lesiones en nuestras encías, por eso es justamente al contrario, los cepillos duros son poco recomendables. Existen tres tipos de cepillos de dientes: de cerdas blandas, medias o duras, y normalmente los más recomendados son los de dureza media o blandos. Si tienes dudas sobre cuál es el adecuado para ti, lo ideal es que consultes con tu dentista y que él te aconseje.

2. El bicarbonato de sodio es bueno para blanquear los dientes

El bicarbonato de sodio es uno de esos ingredientes que siempre tenemos en casa y tiene mil usos, ya sea para cocinar, limpiar o como producto de belleza. Blanquea parcialmente los dientes, pero no es recomendable realizarlo de forma casera, ya que a largo plazo, dependiendo del tamaño de las partículas del bicarbonato que usemos, puede resultar agresivo y dañar el esmalte de nuestros dientes.

3. Los refrescos y las bebidas azucaradas dañan los dientes

El azúcar, en general, produce gran daño en nuestros dientes, pero las bebidas gaseosas y los refrescos más aún, porque además de contener gran cantidad de azúcar, contienen también dióxido de carbono y ácidos sumamente perjudiciales para nuestra dentadura, que pueden desde dañar el esmalte dental, hasta provocar caries e incluso pérdida de piezas dentales.

4. Usar mucha pasta de dientes es siempre mejor

La correcta limpieza de nuestros dientes no está está directamente relacionada con la cantidad de pasta que usemos, sino con la técnica de cepillado. La principal función de la pasta dental, más que la de limpiar, es la de aportarnos flúor. Utilizar mucha pasta dental generará mayor espuma en nuestra boca y nos hará sentir la necesidad de enjuagarnos mas rápidamente, haciendo en muchos casos que el cepillado sea mas corto y deficiente de lo que debería.

5. Las prótesis dentales son para siempre

A diferencia de lo que afirma la sabiduría popular, una prótesis dental no es mejor, ni más resistente que un diente natural, al contrario, en caso de infecciones o traumatismos los “dientes postizos” son más sensibles y vulnerables. Por eso es necesario seguir las mismas medidas de cuidado e higiene que si de nuestros dientes naturales se tratara.

6. El café amarillea los dientes

El café tiene grandes propiedades beneficiosas para nuestro organismo, pero lamentablemente, no en cuanto a nuestros dientes se refiere. Al ser un líquido ácido, su consumo constante y a largo plazo daña el esmalte dental y tiñe nuestros dientes de amarillo. Si le añadimos unas cucharaditas de azúcar, peor aún. Lo que podemos hacer para evitar este deterioro en nuestra dentadura es reducir el consumo de café y enjuagarnos la boca o lavarnos los dientes después de beberlo.

7. El mal aliento es por mala higiene bucal

Si bien el mal aliento puede deberse a una deficiente higiene dental, no es el único motivo que puede causarla. Las causas más frecuentes de la halitosis suelen ser las enfermedades bucodentales, principalmente las caries y las enfermedades de las encías. Las afecciones otorrinolaringológicas, de las vías respiratorias o los problemas estomacales, podrían ser también causa de mal olor en nuestra boca.

8. Los frenillos se pueden usar a cualquier edad

Antiguamente, y algunas personas hasta el día de hoy, creen que los frenillos o aparatos dentales solo pueden usarse en jóvenes y adolescentes que aún no han completado totalmente su dentición definitiva. Pues no es así, estos dispositivos de corrección dental pueden ser utilizados a cualquier edad y la prueba es que cada vez vemos gente “más mayor” luciéndolos y el resultado es igual de efectivo que en niños y jóvenes.

9. Los dientes de leche con caries no necesitan ser arreglados porque se van a caer

Desde el momento que un niño completa su dentición, alrededor de los 3 años de edad, es muy importante que aprenda a mantener una higiene bucodental adecuada y que visite al dentista periódicamente. En lo que a las caries se refiere, a pesar de que los dientes de leche son temporales y acabarán cayéndose, no reparar una carie en uno de ellos podría ocasionar al niño problemas futuros, como infecciones, molestias y dolor, e incluso problemas en la distribución de sus dientes definitivos (dientes torcidos).

10. Mascar chicle sustituye el cepillado

La goma de mascar, siempre sin azúcar, puede sacarnos de algún apuro cuando no tenemos nuestro cepillo de dientes a mano. También mascar chicle nos hace producir más saliva, lo cual ayuda a mejorar el PH de nuestra boca, pero no debería nunca sustituir a un buen cepillado. Solo mascando chicle, aunque sea sin azúcar, tendremos una muy mala higiene bucodental.

11. El enjuague bucal y la seda dental complementan un buen cepillado

La correcta higiene bucodental se realiza removiendo de forma lenta y suave los restos de comida y placa bacteriana con un cepillo y pasta dental, que nos aporta flúor. El enjuague bucal con colutorios y la seda dental ayudan a realizar una limpieza más profunda, para poder eliminar los residuos que el cepillo no ha podido eliminar, pero en ningún caso deben sustituir al cepillado, porque entonces nuestra higiene bucodental será deficiente.

12. El embarazo debilita los dientes

Esta afirmación está sumamente extendida y si bien no es del todo correcta, podría tener su parte de verdad. La sabiduría popular dice que los dientes de una embarazada se debilitan porque el calcio de su cuerpo pasa a su bebé. La realidad es que debido a las náuseas, cambios de hábitos alimenticios y principalmente hormonales, las encías se sensibilizan siendo más propensas a sangrados, enfermedades e infecciones.

13. Un analgésico sobre una muela dolorida calma el dolor

Los componentes de los analgésicos de las pastillas no pueden ser absorbidos por las encías, mucho menos por los huesos, con lo cual este remedio casero, sumamente popular, es un sinsentido. En caso de dolor, lo ideal es acudir al dentista para que evalúe la procedencia del mismo, nos indique cuál es el tratamiento más adecuado a seguir y si es necesaria alguna medicación analgésica o antibiótica, que por supuesto no se administrará directamente sobre el diente, sino por vía oral o venosa, en casos más severos.

14. Las muelas de juicio no sirven para nada

Es cierto, actualmente las muelas de juicio no cumplen ninguna función vital, pero eso no significa que haya que sacarlas sí o sí. Suelen salir a partir de los 18 años. A veces salen las cuatro, otras veces solo tres o dos y a veces no aparecen nunca. Sea como sea, si salen de forma natural y sin dar problemas no habrá ningún motivo real por el cual tener que extraerlas.

15. Hay que cepillar los dientes a los bebés

Incluso antes de que aparezcan los primeros dientes, los bebés necesitan mantener una rutina de higiene bucal, puesto que los restos de leche en las encías acumulan placa bacteriana. Por eso es recomendable limpiar las encías de los bebés con una gasa húmeda para eliminar estos residuos y comenzar a cepillar suavemente sus dientitos desde su primera aparición. En las farmacias y tiendas especializadas podremos encontrar cepillos de dientes para bebés, un dedal con un pequeño cepillito de cerdas suaves para que las mamás y papás puedan limpiar los dientes de sus pequeños.

¿Qué otro mito has escuchado sobre los dientes y su higiene?

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