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Por qué se resecan los labios (y algunos tips para evitarlo)

Los labios son un elemento esencial en las personas, ya sea para comer, hablar y hasta besar. Incluso, se han llevado a cabo estudios para identificar su perfección. Sin embargo, ni siquiera unos labios perfectos pueden escapar de los peligros a causa de su constante exposición con el entorno, entre los que se encuentran la resequedad. Si en algún momento has notado que están secos o tienen grietas, es importante saber por qué se produce, cuáles son sus consecuencias si no se trata a tiempo, y cómo se puede evitar.

Genial.guru se dio a la tarea de descubrir los principales motivos por los que tus labios pueden tornarse resecos y agrietados, pero no te preocupes, porque al final encontrarás algunos tips para evitarlo. Lo que verás a continuación es información basada en estudios e investigaciones. Independiente de esto, acude siempre con un especialista que evalúe tu situación si percibes algún síntoma de boca reseca.

1. Te hace falta generar saliva

Si cuentas con alguna enfermedad, consumes algún medicamento o llevas a cabo un tratamiento basado en radiaciones, y tienes resequedad en los labios, es probable que padezcas xerostomía. Este trastorno consiste en la disminución o ausencia de la secreción salival en una persona. Aunque la investigación de este padecimiento no ha sido abordada con mayor profundidad, se ha encontrado que existen distintas causas que pueden originar la alteración de las glándulas salivales y la generación de saliva sea menor, lo que también afecta al cuidado de los labios.

Entre los principales factores que provocan la xerostomía se encuentran:

  • Algunas enfermedades crónicas, como la diabetes mellitus y la tuberculosis.

  • El padecimiento de alteraciones autoinmunes, tal es el caso del síndrome de Sjögren, por citar un ejemplo.

  • La administración de tratamiento con radioterapia o poliquimioterapia en zonas cercanas a la cabeza y el cuello. Este suele ser un efecto secundario en pacientes con cáncer.

  • El consumo de ciertos medicamentos. De acuerdo con un estudio, existen alrededor de 42 categorías y 56 subcategorías de fármacos que generan efectos secundarios en las glándulas salivales.

  • El consumo de sustancias nocivas. Un análisis reveló que entre el 20 y el 30 por ciento de la población de 20 años de edad en el norte de Europa desarrolló xerostomía. En el mismo análisis, expertos señalan que estas sustancias podrían explicar el aumento de casos en población joven.

2. El clima también juega en contra

Para entender por qué el clima te puede perjudicar, primero hay que conocer un poco acerca de la composición de los labios. Un estudio indica que la superficie labial está cubierta por una fina capa córnea que sirve como barrera de protección. Sin embargo, esta capa no es lo suficientemente efectiva para proteger y humedecer los labios, por lo tanto, es más susceptible a los efectos de la temperatura y el medio ambiente, entre los que se encuentran el sol, el frío, el viento, la falta de humedad y los cambios bruscos.

  • En bajas temperaturas, como suele ocurrir en invierno, un especialista señala que el frío y el viento provoca que los labios se resequen y aparezcan grietas. En casos más graves, puede provocar inflamación en la zona labial y en las comisuras, es decir, en la unión de los labios superior e inferior en los extremos de la boca.

  • Por otra parte, la exposición prolongada al sol no solo reseca tus labios, también los endurecen y ayudan a la formación de escamas. Opiniones médicas encontraron que las personas mayores de 45 años y aquellas con tez blanca son más propensos a padecer resequedad. Así mismo, indica que si la superficie labial se enrojece y desarrolla úlceras puede ser un indicio precanceroso.

3. Algunos hábitos no ayudan mucho

En muchas ocasiones, una reacción instintiva o un mal hábito aplicado constantemente puede quitarle la belleza a tus labios e, inclusive, puede provocar daños que no te dejen en paz por un tiempo. Existen acciones que las personas realizan con el fin de solucionar el problema de la resequedad, sin saber que puede ser contraproducente.

Algunos ejemplos recaen en los siguientes hábitos:

  • Humedecer con saliva. Especialistas en dermatología señalan que la saliva es un irritante que posee enzimas digestivas, por lo que al pasar este fluido por los labios, como ocurre al lamerlos con la lengua, solo logrará que empeore la resequedad y corras el riesgo de sufrir una inflamación, lo que también se le conoce cono queilitis.

  • Respirar por la boca. Un caso común ocurre mientras duermes con la boca abierta. En palabras de un otorrinolaringólogo, ingresar aire por la boca reseca la mucosa y da una sensación de sequedad extrema al despertar. La obstrucción de la nariz o un esfuerzo físico también son motivos que orillan a utilizar la respiración bucal.

  • Tomar pocos líquidos. La deshidratación tiene como uno de sus principales síntomas tener la boca seca. Si pierdes una cantidad alta de líquidos y no bebes lo suficiente para hidratarte, más allá de la resequedad en labios y boca, puede provocarte un mal funcionamiento en el cuerpo que derive en otros padecimientos más fuertes.

  • Morder los labios. Este hábito forma parte de un trastorno de control de impulsos llamado dermatofagia, que consiste en la acción de morder la piel de manera consciente e inconsciente. Además de favorecer la resequedad de los labios a través de la saliva, si persistes en morderte puedes provocar lesiones e infecciones en la zona.

4. Y qué pasa si sumamos las emociones

Es probable que sentir “mariposas en el estómago” tenga una explicación científica relacionada con las emociones, pero ¿ocurre lo mismo cuando sufres resequedad en los labios? Algunos especialistas dan a conocer sus observaciones al respecto con los siguientes estados psicológicos:

  • Estrés. En este apartado, médicos españoles señalan que existe un componente del organismo llamado sistema nervioso simpático. Este se encarga de tomar el control de tu cuerpo en situaciones de nerviosismo o tensión, y que a su vez, provoque la disminución en la producción de saliva, lo que deriva en la sequedad de la boca, entre otros aspectos.

  • Ansiedad. De acuerdo con un análisis de la Universidad de Barcelona, uno de los factores psicológicos relacionados con el síndrome de boca ardiente, que produce ardor o picazón en la zona bucal y suele acompañarse de sequedad, es la ansiedad. Este comportamiento puede inducir a las personas a desarrollar hábitos repetitivos como succión o mordeduras, siendo el labio inferior una de las partes más afectadas.

5. Estás olvidando (o exagerando con) las vitaminas

Las vitaminas tienen un valor importante en el desarrollo y crecimiento del ser humano, y existen algunas de ellas que tienen implicaciones en la resequedad labial, por las cuales, su ausencia (o el exceso en un caso particular) puede llevarse consigo la frescura de tus labios.

  • Cuando existe una deficiencia de vitamina B2, también conocida como riboflavina, uno de los síntomas es la aparición de grietas o llagas en la superficie y las comisuras de los labios.

  • La vitamina B6 se encarga de que las proteínas que regulan procesos químicos del cuerpo funcionen adecuadamente. Si no se adquiere la cantidad suficiente, puedes experimentar labios escamosos y grietas en las comisuras.

  • Contrario a las sustancias anteriores, la vitamina A provoca consecuencias desfavorables en los labios si se adquiere una cantidad excesiva. El consumo alto y prolongado de esta propiedad tiende a agrietar las capas labiales, en combinación con la piel seca y rugosa.

Cómo prevenir los labios resecos

El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido ofreció una serie de recomendaciones sobre lo que hay que hacer y lo que no para que puedas mantener tus labios libres de resequedad y con un buen aspecto:

  • Usa un bálsamo labial, preferentemente, aquellos que contengan vaselina o cera de abeja. Puedes adquirirlo en una farmacia.

  • Asegúrate de elegir el bálsamo adecuado para tus labios. Algunos de ellos pueden provocar reacciones sensibles debido a sus componentes.

  • Lávate siempre las manos antes de usar el bálsamo y por ningún motivo lo compartas con otras personas, ya que puedes propagar los gérmenes.

  • Si te expones a los rayos del sol o a un clima cálido, aplica bálsamos que cuenten con factor de protección solar 15 o superior.

  • En época de frío o viento, utiliza una bufanda que proteja los labios antes de salir.

  • Evita humedecer los labios con saliva o pasar la lengua humedecida por ellos.

  • Evita morderte los labios y no arranques ninguna piel muerta con tus dientes, ya que puedes causar más heridas.

  • Bebe agua regularmente para evitar la deshidratación y, por ende, la resequedad en los labios.

Si tienes alguna duda o molestia con los labios resecos, lo mejor es que acudas con un dermatólogo o especialista certificado para que te ayude a resolverlo de la manera más conveniente.

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