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10 Errores de calzado que hacen que los pies sufran, y consejos para no tirar el dinero en la zapatería

Los primeros zapatos fueron creados hace miles de años para proteger los pies. Aunque ahora no es que tengamos que preocuparnos por pisar serpientes al caminar por una avenida, conviene prestar atención a ciertas características del calzado para evitar que se vuelva una molestia para nuestros pies y nuestra cartera.

En Genial.guru, encontramos algunos errores que cometemos en la zapatería y otros hábitos del día a día que nos pueden robar la comodidad que se merecen nuestros pies.

1. Comprar los zapatos por la mañana

Puede que la hora en la que vas de compras parezca irrelevante para elegir el zapato ideal, pero es más importante de lo que parece. Los pies se hinchan a lo largo del día, por lo que si te pruebas el calzado por la mañana, es probable que compres un par que te quede más ajustado de lo deseado.

2. No saber qué tipo de pie tenemos

¿Te has preguntado qué tipo de arco tienes? Probablemente, son pocas las personas que se lo plantean. Sin embargo, es conveniente saberlo para poder elegir los zapatos más cómodos para nuestro tipo de pie. Un truco sencillo para saber esto es sumergir el pie en agua y después pisar una hoja de cartón.

Si ves toda la huella marcada, probablemente tengas el pie plano, por lo que es conveniente comprar calzado que evite que, al pisar, las plantas vayan hacia adentro. En cambio, si tienes el arco muy marcado, verás un orificio en el centro de la huella, lo cual significa que es mejor elegir zapatos que te proporcionen más amortiguación. Si el centro de la huella se llena solo a la mitad, quiere decir que tienes el pie normal.

3. Pensar que las plantillas son solo para tratar problemas en los pies

Otro error común es pensar que las plantillas son solo para personas con problemas en los pies. Por ejemplo, si tienes que estar parado mucho tiempo durante el día, las almohadillas de gel pueden ser un gran alivio. Por otra parte, las plantillas para el talón te dan una mayor amortiguación, lo cual resulta muy conveniente cuando la piel se adelgaza por la edad.

4. Usar los mismos zapatos todo el tiempo

Todos tenemos unos zapatos favoritos, pero por más cómodos que sean, esto no quiere decir que hay que usarlos todo el tiempo. Quizá parezca una sugerencia de moda, pero en realidad no tiene nada que ver con el estilo. Es buena idea cambiar de zapatos cada dos días para dejar que se seque el sudor.

Además, usar el mismo par todos los días desgasta las mismas zonas, sobre todo el interior y la suela, lo que puede ocasionar que pisemos de forma incorrecta y, por lo tanto, que nos duelan los pies.

5. Conocer la talla, pero no la medida del pie

Conocer la medida exacta del pie es un gran aliado a la hora de salir de compras. Las tallas suelen variar de una marca a otra, por eso lo mejor es no fijarse en el número de la caja, sino en el tamaño del pie. Además, es importante tener en cuenta que la medida de los pies puede cambiar en la adultez por factores como el embarazo o el aumento de peso. Con esto en mente, es mejor actualizar esta medida antes de salir en búsqueda del calzado ideal.

6. Comprar zapatos sin considerar el material de la suela

También hay que echarle un ojo a la suela, ya que juega un papel importante en nuestra comodidad. Para elegir el calzado ideal hay que tener en cuenta el uso que se le va a dar. Por ejemplo, el calzado deportivo debe de ser flexible y amortiguador, y si elegimos una suela de caucho, esta no será flexible en el invierno.

Pensando en esto, aquí te explicamos cómo identificar algunos materiales:

  • Suela de cuero: son suaves y brillantes. Además, hacen un sonido fuerte al golpearlas con el dedo índice.
  • Suela de goma: son de color mate y casi no suenan al golpearlas con el dedo.
  • Suela de poliuretano: los zapatos se doblan sin dificultad y la mano no se resbala al pasarla por encima.

7. Medirse los zapatos en un solo pie

No somos simétricos. Es común que un pie sea un poco más grande que el otro, por lo que es importante probarse los zapatos en ambos pies para asegurarse de que el par se siente cómodo tanto para el pie más grande como para el más chico.

8. Solo fijarse en el tacón

Usar zapatos altos no tiene por qué ser doloroso. Una forma de vestirse con zapatos de tacón sin sufrir en el intento es evitando las suelas delgadas. La suela gruesa o con un poco de plataforma será más amortiguadora para la presión ejercida sobre la planta del pie.

9. No tomar en cuenta el tiempo de vida de los tenis

Los tenis tienen una vida útil limitada. Hay zapatos nuevos que se rompen antes de los 500 kilómetros. Aunque no hace falta que se rompan para que el desgaste del calzado nos pueda provocar lesiones. Considerando que un adulto promedio camina entre 2,4 a 3,2 kilómetros al día, en menos de medio año nuestros tenis podrían estar desgastados si los usamos a diario.

10. Usar chanclas por períodos largos

Las chanclas pueden parecer una opción obvia en cuanto a comodidad en el verano, pero realmente no es recomendable usarlas por mucho tiempo. El usar chanclas cambia la forma en la que caminamos, porque intentamos mantener este calzado en su lugar usando los dedos de los pies. A largo plazo, esto puede traernos problemas.

En cambio, se puede tener un look veraniego similar, pero menos dañino, si elegimos un par de sandalias con correa en el tobillo y apoyo en el empeine.

¿En qué sueles fijarte a la hora de comprar zapatos? ¿Cuál es tu estilo favorito?

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