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10 Medidas que deberían implementarse en la cocina para no destruirla lentamente

Preparar alimentos en casa puede ser desde un auténtico placer hasta una triste necesidad, pero todos tenemos en casa un espacio destinado a ello y, al menos de vez en cuando, lo usamos para cocinar. Si bien esto puede parecer una tarea sencilla, existen muchas acciones y hábitos que podemos implementar para dar un mejor uso a nuestra cocina, sus utensilios y la comida que preparamos.

En Genial.guru queremos estar siempre ahí para acompañarte. Esta vez compartiremos algunos consejos para cuidar y mantener tu cocina y alimentos en el mejor estado posible. Esperamos que te sean de utilidad.

1. No invertir en un termómetro para el horno y así saber realmente a qué temperatura estás cocinado

Si sigues las recetas al pie de la letra y aun así se te quema el platillo después de haber estado en el horno, lo más probable es que tu horno esté descalibrado, y que necesites controlar la temperatura con ayuda de un termómetro especial. Existen muchas razones para adquirir uno, pero principalmente es que la temperatura juega un papel vital a la hora de hornear. Normalmente se piensa que la gradación siempre se indica por las manijas del horno, pero con el paso del tiempo estas se llegan a descalibrar. Además, el calor varía según el lugar en el que pongamos nuestra comida, por lo que esta herramienta, al ser movible, puede indicar exactamente la temperatura donde dejamos nuestra comida.

2. Usar utensilios de metal en ollas y sartenes con antiadherente

Uno de los errores que chefs observan en cocineros de casa es que emplean espátulas o cucharones de metal sobre materiales de teflón o antiadherente. Los manuales de uso de estos productos recomiendan no utilizar utensilios de metal para prolongar la vida útil del material. Los utensilios de madera, plástico o goma no representan ningún riesgo para la superficie, siempre y cuando esta no se talle. Por otro lado, los utensilios de metal pueden usarse en ollas y sartenes de hierro o acero inoxidable, así como en parrillas y asadores.

3. Echar agua sobre ollas y sartenes antes de que se enfríen

Una solución para ahorrar tiempo en el lavado y a la vez proteger las ollas o sartenes de un tallado demasiado agresivo es dejar que el agua despegue esos restos del material. Sin embargo, esta práctica puede poner en peligro a la sartén si está a una temperatura elevada y encima empleamos agua fría, dado que al hacerlo, provocamos un choque térmico que compromete al material, pues si bien no se romperá como un vidrio, sí dañará internamente la composición, más cuando se expone a este choque constantemente. Para proteger nuestros preciados objetos de cocina basta esperar a que estos se enfríen. Suelen tardar no más de 10 minutos una vez que hayamos retirado la comida.

4. No desinfectar ni cambiar constantemente la esponja de lavado

Si no recuerdas la última vez que cambiaste, o al menos desinfectaste tu esponja, lo más probable es que mientras lavas tus trastes, los estés ensuciado simultáneamente. Las esponjas están en contacto con restos de comida, piel, humedad y calor, es decir, el contexto ideal para la proliferación de bacterias.

Si bien esto es muy sabido entre microbiólogos, este estudio del 2017 demuestra la abundancia de microorganismos en esponjas de lavado; algunas de las bacterias encontradas son inofensivas, mientras otras tienen potencial de riesgo. Un dato interesante es que el número de patógenos considerados riesgosos aumentaba en esponjas sanitizadas en casa. Esto lleva a la recomendación de, en lugar de desinfectar o hervir nuestras esponjas, lo mejor es simplemente cambiar de esponja cada una o dos semanas.

5. No usar una tabla de corte o usar una inadecuada

Cuando tenemos un cuchillo preferido, lo normal es querer que nos dure para siempre. Una manera muy efectiva de prolongar la vida útil del cuchillo sin tener que afilarlo constantemente es usar una tabla de cocina adecuada, en lugar de hacerlo directamente sobre la mesa o la encimera.

Las tablas de corte normalmente son de madera o plástico aunque seguramente habrás visto algunas de vidrio o metal, o de materiales más exóticos como basalto o cerámica, los cuales se ven mucho más elegantes y profesionales que las tablas comunes, sin embargo, estos materiales más pesados y rígidos dañan el filo del cuchillo. Por ello, lo más recomendable es cortar en una tabla de madera o plástico, que generalmente también resulta mucho más económica.

6. Desatender los derrames, aun cuando son líquidos ácidos como jugos de cítricos o salsa de tomate

A nadie le gusta tener su cocina sucia, eso está claro. Sin embargo, los accidentes en cocina suceden y muchas veces preferimos esperar a terminar la receta antes que limpiar ese derrame. Esto puede ser perjudicial para muchas superficies dependiendo del líquido y del material.

Las piedras basadas en carbonato de calcio como mármol, ónix o la llamada piedra natural, usados en pisos o encimeras, son muy sensibles a jugos de cítricos, salsa de tomate, vinagre o bebidas ácidas como el vino, dado que todos estos líquidos tienen un pH ácido que puede dañar el material. Por ende, la solución rápida y simple es limpiar el derrame lo más pronto posible.

7. Usar cuchillos sin filo

Afiliar cuchillos, más que una manera de prolongar la vida útil del cuchillo, es una medida de seguridad. Un cuchillo sin filo es más peligroso, dado que involucran más fuerzo al intentar cortar algo, lo que facilita que la hoja se deslice, y con ello, causar un accidente. Si el cuchillo resbala al intentar cortar tomate o cebolla, es necesario afilarlo.

8. Usar el mismo aceite para todas las situaciones

No hay un aceite perfecto para todas las situaciones. En general, el aceite de olivo tiene mayores beneficios, especialmente en crudo como aderezo de ensaladas, pero no siempre es el adecuado para el alimento o el tipo de cocción que queremos preparar.

Existen muchísimos ingredientes con los que puede extraerse aceite, cada uno tiene una composición química y un punto de humeo distintos. Al cocinar, no queremos alcanzar el punto de humeo del aceite que usamos, dado que este imprimirá un sabor desagradable a los alimentos. Por ello, es necesario saber que el aceite de olivo extra virgen tiene un punto de humeo entre 160-190°C, por lo que solamente debes emplearlo para cocinar a fuego bajo o medio. Otros aceites vegetales refinados como el de canola o de girasol alcanzan temperaturas superiores a los 200°C.

9. Poner sartenes y ollas calientes directamente en la mesa o encimera

Nadie pondría una olla caliente sobre el vidrio de una mesa, pero muchas veces se confía en la resistencia de ciertos materiales. Esta práctica, a largo plazo, puede afectar el aspecto de estos, incluso de las piedras aparentemente resistentes como el granito o el mármol (usadas en encimeras), dado que pueden resentirse con el tiempo al entrar en contacto con ollas o sartenes calientes. Lo más recomendable es acostumbrarse a poner una tela resistente o una tabla de madera para proteger nuestra mesa o encimera.

10. Guardar los trastes cuando aún están húmedos

A veces las prisas nos ganan y por distracción guardamos los trastes cuando todavía tienen algo de agua o humedad. Al hacerlo, propiciamos la existencia de bacterias en los trastes. Una señal de esta mala práctica es que los trastes quedan con un olor o una textura extraños. Si bien una toalla especial para secar puede resultar de gran ayuda, también hay que tomar medidas adecuadas, como reservarla solamente para trastes, usar siempre el mismo lado y que sea de un color claro para que sea visible cuando se necesite lavarla. No obstante, la recomendación ideal es esperar a que los trastes se sequen en el escurridor.

Cuidar la cocina y los utensilios beneficiará tanto a nuestro bolsillo como a nuestra salud, dado que daremos un mejor y más limpio manejo a los alimentos. ¿Tienes algún consejo o experiencia respecto al cuidado de la cocina? Cuéntanos en los comentarios. Si consideras que esta lista puede ser de utilidad, compártela con tus contactos.

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