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15 Ejemplos de espontaneidad infantil cuyos efectos se pueden comparar con una ducha fría

Todos los padres, tarde o temprano, comprenden que cuanto más silenciosamente juega un niño, tanto más impredecibles pueden ser las consecuencias. Sin embargo, a veces es mejor que el niño se quede callado y no hable. Y las situaciones en las que no tienes tiempo ni de parpadear y el niño ya ha hecho alguna travesura son familiares para todos.

Genial.guru recopiló ejemplos de travesuras de los niños que dejan a los padres en estupor y sobre las que, después de haber recuperado el habla, les cuentan historias a amigos, familiares y conocidos durante varios años. Y al final del artículo encontrarás un bono: un ejemplo de qué clase de niños crecen con mamás y papás muy pacientes.

  • Hace mucho tiempo, tenía una amiga con un hijo de primer grado. Una vez, mi amiga y yo estábamos preparando albóndigas: yo mezclaba la carne con la cebolla, ella les daba forma. Siempre hacíamos las albóndigas de ternera y cerdo, en una proporción de 60/40. Su hijo de primer grado casi no las comía. Escarbaba la albóndiga con un tenedor y se quejaba: “No quiero, no la comeré”. Y luego ella decidió agregarle a la mezcla pan y leche. Su hijo se comió las albóndigas, pidió más, liquidó la segunda porción, se echó hacia atrás en el respaldo de la silla con un vaso de compota en las manos y dijo, respirando con dificultad: “Mamá, por fin has aprendido a cocinar. ¡Las albóndigas estaban deliciosas, como las de la tienda!”. © Rec17 / Pikabu

  • Mi hija me preguntó si podía dejar la escuela. Respondí que eso era ilegal y que entonces me meterían en la cárcel. Y mi dulce bebé, mirándome directamente a los ojos, dijo: “Te visitaré”. © CeciATL / Twitter

  • Tengo ascendencia coreana, nací y vivo en un país donde el 90 % de la población tiene apariencia europea. Tengo una esposa rubia. Nuestro hijo tenía 2 o 3 años, y ya entonces comenzó a notar algunas de las sutilezas de la vida. Estábamos con mi esposa y mi hijo viendo la televisión por la noche. Mi hijo miró atentamente a los ojos de su madre. Luego me miró de cerca a mí. Luego otra vez a su mamá. Y luego se me acercó, agarró mi párpado inferior con una mano y el superior con la otra, e intentó ensanchar mi ojo coreano racialmente estrecho con las palabras:
    —¡Papá! ¡¡¡Haz que tus ojos sean normales, como los de mamá!!!
    Después de haber superado un ataque de risa homérica, pensé que en mi vida había escuchado muchas cosas sobre el tema de mi apariencia, pero nunca había sido tan poderoso. ¿Y de quién vino el ataque? ¡De mi propia sangre! © Alexander.Kim / Pikabu

  • “Mami, ¿ya tienes 26?”, preguntó mi hija de 5 años. Respondí que sí. “Vaya, pronto cumplirás 100 años, y luego viene la vejez... ¿Y si vamos a un café y comemos helado, mientras aún queda tiempo?”. © “Habitación n.º 6” / VK

  • Una vez, fui al baño en un centro comercial, donde las puertas y las divisiones entre las cabinas no llegaban al piso y podían verse las piernas. En la cabina, me quité los pantalones y entonces debajo de la división apareció la cabeza de un niño. El chico había perdido a su madre. © Zhikhovas / Pikabu

  • Cuando mi hijo tenía 7 años, estábamos viajando en invierno a la casa de campo a lo largo de una presa de un embalse, y los pescadores estaban amontonados junto a los agujeros cortados en el hielo. Bueno, mi esposo, al ver a los señores envueltos en mil abrigos sobre el hielo en la línea del horizonte, dijo: “Mira cuántos pingüinos han venido hoy”. Bueno, lo dijo y lo dijo. ¿Quién hubiera sabido que nuestro hijo discutiría con su maestra y argumentaría hasta la ronquera que él mismo vio los nidos de pingüinos en el embalse de la ciudad? No puede perdonarnos hasta el día de hoy. © NeRrrrrrr / Pikabu

  • Una vez, dejé la bolsa abierta. Mi hija de 2 años encontró mi pasaporte dentro y pintó “artísticamente” mi foto en él. Lo usé así durante un año, ya que tenía suficientes fotocopias y todos los que lo veían se reían a carcajadas. Un año después, el pasaporte volvió a llamar la atención de mi hija y me preguntó qué le había pasado. Le dije que una niña traviesa lo había pintado. Una hora después, lo sacó de mi bolsa cerrada, arrancó la foto y me la trajo con las palabras: “Mira, lo arreglé”. Entonces sí tuve que cambiarlo. © Olesya Khryanina-Zelinskaya / Facebook

  • Trabajo como psicóloga en una escuela. El otro día hubo pruebas de futuros alumnos de primer grado. Estábamos trabajando con colegas, turnándonos para recibir a los niños y charlar con ellos. Entraron una mamá y su hija. Le preguntamos a la niña cuál era su nombre. Ella respondió: “Mis amigos me llaman Mary, pero para ustedes soy María Alonso”. Y se sentó a la mesa con expresión imperturbable. Oh, la futura maestra se divertirá mucho con la señorita María Alonso. © “Habitación n.º 6” / VK

  • Mi hija tenía 3 o 4 años cuando un día me enfermé. Por la mañana lavé a la nena, la alimenté, tiré un montón de juguetes al suelo, me caí en el sofá y me quedé dormida. Entre sueños sentía que mi pequeña me tocaba la cara, pero no tenía fuerzas para despertar. Resultó que había encontrado un marcador negro y había pintado no solo las cortinas, el piso y la alfombra, ¡sino también mi cara! El marcador resultó ser persistente: ni jabón, ni alcohol, ni crema, ni aceite, ni loción ayudaron, las líneas solo se volvieron más borrosas. Cuando mi esposo llegó a casa del trabajo, se rio a carcajadas durante mucho tiempo. Después de 3 días, se lavó poco a poco. © Kosareva Ekaterina / Facebook

  • Mi hija tiene 6 años, y se enteró de los dibujos animados sobre el ratón Pérez. Sueña con regalos, se revisa los dientes todas las mañanas. Un día vino corriendo: “¡Viva, se me cayó el diente! ¡Lo puse debajo de la almohada!”. A mi solicitud de mostrarme la boca, dijo que era un secreto y se escapó a jugar. Miré debajo de su almohada y vi un pequeño cuadrado recortado de papel blanco. Creo que tengo una pequeña estafadora creciendo aquí. © “Habitación № 6” / VK

  • Resultó que mis hijos realmente pensaban que era el nombre de un plato:
    —Mamá, ¿qué hay para cenar?
    —Lo que les dé.
    —La última vez había otro loquelesdé. © o***babushka / Twitter

  • Mi hermano menor vio la caricatura Kung Fu Panda, y luego fue y les dijo a todos que quería ser como Po. Mis padres lo enviaron a practicar kung fu, pero no le gustó. Me dijo que no quería practicar artes marciales, sino ser panda y comer pollitos rellenos. ¡Cómo lo entiendo! © “Habitación № 6” / VK

  • ¡Brillantina! Polaca, en gran cantidad, que la madre de Cata, la señora Lara, obtuvo con una gran rebaja. Frotamos con ella a la dormida señora Lara y quedamos atónitas por una belleza sobrenatural. Esperábamos con ansias lo feliz que se pondría y pensábamos que éramos geniales. Por cierto, vivíamos en una ciudad militar, y luego brilló toda la unidad. Desde soldados hasta coroneles. La brillantina estaba en las caras y los uniformes, en la sopa, en los puestos de control y en los perros de servicio. Era una buena brillantina. Polaca. © Exidna5 / Pikabu

  • Honrados sean los maestros que saben comportarse con tacto si accidentalmente se enteran de los secretos familiares de sus alumnos. Cuando estaba en primer grado, mi hermana escribió en su cuaderno que nuestros padres se habían duchado juntos la noche anterior. La maestra respondió: “¡Qué manera tan maravillosa de ahorrar agua!”. © Careful-Drama / Reddit

Bono

¿Qué travesuras hacen tus hijos?

Imagen de portada Zhikhovas / Pikabu
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