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16 Ejemplos de cómo los niños pueden poner tu mundo de cabeza sin que les cueste nada

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Existen leyendas sobre la espontaneidad infantil. Nuestros jóvenes descendientes pueden hacernos sonrojar con una pregunta o hacer que nos pongamos a pensar en el significado de la vida. Y parece que una visión poco trivial de las cosas es inherente a todos los niños pequeños. Ven nuestro mundo desde una perspectiva completamente diferente, y solo podemos asombrarnos y hasta aprender un poco de ellos.

Genial.guru se inspiró en las historias de los usuarios de la comunidad Dicen los niños y reunió las mejores para compartirlas contigo. Si tú también tienes algo que contar, eres bienvenido a compartir tus anécdotas con todos en la sección de comentarios.

***

Estaba viajando en un autobús con mi tortuga. Cerca había una niña de unos 5 años que no podía quitarle los ojos de encima. Le dije:
— ¿Quieres sostenerla?
— ¡Sí! — respondió.
La tomó y comenzó a girarla. Luego me miró y me preguntó:
— ¿En dónde se abre la tapa? Quiero acariciarla. © Mary Poppins

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Pedro, de 6 años, quería un perro con todo su corazón. Finalmente, en la víspera de la Navidad, le regalaron un enorme San Bernardo. El niño, sumido en sus pensamientos, caminó alrededor del enorme cachorro y les preguntó a sus padres:
— ¿Él es un regalo para mí? ¿O yo soy un obsequio para él? © Irene

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Al lado de la carretera había un gato muerto. Iván, de 3 años, le preguntó a su mamá:
— ¿Qué le pasó?
— Murió y se fue al cielo, con Dios.
— ¿Y Dios lo arrojó de regreso? © Mary Poppins

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A mi sobrina le explicaron de dónde vienen los niños. Su papá llegó de trabajar, y ella corrió contenta a recibirlo mientras gritaba:
— ¡Yupi! ¡Yupi! ¡Llegó papá! ¡Trajo esperma! © ABCDE

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Julia tenía 6 años. Sus padres querían enviarla a la escuela, pero primero tenía que pasar una prueba para ver si ya estaba preparada para asistir a clases.
— Empecemos por lo más simple — dijo la psicóloga, y sacó frutas de cera de un jarrón que había sobre la mesa. — Manzana, pera, naranja, durazno. ¿Cómo se puede nombrar todo esto en una sola palabra?
Julia bajó los ojos en silencio.
— Continuemos. Aquí hay un pepino, un tomate, un rábano, papas y cebollas. ¿Cómo podemos llamarlos con una sola palabra?
Julia se mordió el labio.
— Fresas, frambuesas, cerezas... ¿Qué es todo esto? ¿No lo sabes?
— Lo olvidé — susurró la niña, conteniendo las lágrimas.
— Creo que es muy temprano para que vaya a la escuela — le dijo la psicóloga a la madre de Julia. — Esperen un año más, hagan ejercicios con ella. ¡Todavía no sabe cosas básicas!
La mamá miró sorprendida a Julia.
— Juli, ¿realmente no sabes cómo nombrar todo eso en una palabra?
— ¡Ah! ¡Lo recordé! — se iluminó la niña. — ¡Ornamento! © lenoteni

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En un mercado de productos sueltos, una vendedora, sin prestarle demasiada atención a una clienta bastante joven, sin parar de conversar con su amiga sobre las últimas novedades, vertió accidentalmente leche en el frasco de la niña, en lugar de aceite. La pequeña, con un tono completamente adulto, dijo:
— Le pedí que me sirviera aceite vegetal, y usted...
La vendedora, notando de repente a la niña y olvidándose de su amiga, se sonrojó. Fue al almacén, lavó el frasco, llenó un cucharón con aceite vegetal y lo vertió en el recipiente limpio. La niña, en silencio, tomó el frasco y, metiendo su diminuta mano en su bolso, sacó otro recipiente de un litro exactamente igual al anterior. Se lo entregó a la vendedora diciendo:
— Y en este, por favor, ponga algo de leche... © Catalina

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Día libre. Salí de mi habitación al pasillo y vi al gato corriendo frente a mí a toda velocidad, seguido de mi hijo. El animal voló hacia la puerta de entrada e intentó girar, pero sus patas traseras patinaron y avanzó por el piso sobre su trasero. Logró frenar y luego salió corriendo. Mi hijo pasó junto a mí al grito de:
— ¡¡¡Estrellas sobre el hielo!!!
Se cayó, patinó sobre el trasero por el piso, no pudo frenar, se estrelló contra la pared del armario y todas nuestras chaquetas cayeron sobre él. Desde allí gritó:
— ¡¡¡Telón!!! © Bollito

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Estaba sentada frente a la mesa bebiendo té. Mi hijo de 9 años se acercó y me preguntó:
— ¡Mamá! ¿Qué es el sexo seguro?
Me atraganté con la bebida y comencé a toser... Mi hijo esperó pacientemente. Cuando vio que ya había recuperado la capacidad de hablar, añadió modestamente:
— Lo que es el sexo, ya lo sé... © AMA DE CASA DESESPERADA

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Mi hija (6 años) es terriblemente perezosa. Estaba regando flores en casa y salpicó un poco de agua en el suelo. Miró a su alrededor para ver si nadie la había visto, pero no notó que yo estaba cerca, y rápidamente limpió el piso con el gato que estaba durmiendo al lado del charco. El animal ni siquiera se despertó, y yo pasé 10 minutos sin poder parar de reír. Me pregunto cuál de ellos es más perezoso: ¿mi hija, a quién le da pereza buscar un paño para limpiar? ¿O el gato, que ni siquiera se despertó cuando ella lo mojó? © krisya

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Se acumularon muchos pequeños juguetes de peluche en casa, pero nos daba pena tirarlos. Pensamos un poco, y sugerí colgarlos en una barra de madera clavada en la pared. Casi todos ya tenían una pequeña cuerda en la cabeza, así que solo sería cuestión de acomodarlos para que alegraran todo el ambiente.

Los colgamos durante la noche, después de que mi hija (5 años) se quedara dormida. A la mañana siguiente, con mi esposo esperamos su reacción. Lisa se despertó, todavía un poco dormida, miró los juguetes colgados con el ceño fruncido y, con voz descontenta, dijo:
— ¿Es la mañana de la gran ejecución? © krisya

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Estábamos en el auto cuando, de repente, caímos en un bache. Desde el asiento de atrás se escuchó una voz indignada:
— ¡Oye! ¿Por qué conduces así? ¡Se me salió el dedo de la nariz! © Katya-Katerinka

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Íbamos en un taxi mi hermana, mi hijo y yo. Mi hermana me pidió un bálsamo labial, así que comencé a hurgar en mi bolsa y a ofrecerle cosas como un peine, una máscara de pestañas, palillos de dientes, un lápiz delineador, facturas de teléfono y de otros servicios, crema, perfume, horquillas...
Mi hijo se inclinó hacia su tía y le dijo en voz baja:
— 5 minutos más y encontrará petróleo allí. © Bollito

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Estaba hablando con mi hijo (6 años):
— Andrés, nombra las características del otoño.
— Bueno, las aves migran, las hojas caen de los árboles, hay que cambiar los neumáticos del auto y ponerle unos para el invierno...
— ¿Y las características del invierno?
— Nieva, ¡y ya no hay que cambiar los neumáticos!
Yo, apenas conteniendo la risa:
— Bueno, ¿y con la primavera qué pasa?
— Regresan los pájaros, los árboles florecen, y... ¡¡¡hay que cambiar los neumáticos otra vez!!! © gamma

***

Conversación entre mi hijo y yo:
— Mamá, acuéstate conmigo, te contaré un cuento de hadas.
— Bueno.
— Había una vez un cachorro. Y no era de nadie, y vivía en una caja, y comía de la basura. Y todo el mundo pasaba de largo al verlo. Y era hermoso, pero nadie lo quería. Entonces empezó a llover, y alguien lo vio y se lo llevó.
Ya casi se había dormido.
Yo (sintiendo curiosidad):
— ¿Y por qué se lo llevaron?
Mi hijo, soñoliento:
— Bueno, porque llovió... Ahora estaba limpio y era hermoso.
— Hmm, ¿hay moraleja?
Mi hijo, gruñendo (porque no le dejaba dormirse):
— Sí. Si te bañas más seguido, ¡alguien te llevará! © Bollito

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Daniel tiene 3 años y medio.
— Dani, ¿qué serás en el evento del kínder? ¿Un conejito?
— No.
— ¿Un gnomo?
— No, ¡seré una abeja macho! © Carina

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Una amiga fue con su hija (4 años) a la tienda a comprar vodka. A la niña le dolía la oreja y necesitaba una compresa. Quería llevar una botella pequeña, pero en la tienda solo había de 0,75 litros en adelante. Y ahí estaba, en la caja, con la pequeña en una mano y, en la otra, la botella, con la cajera mirando con desaprobación a la “mala madre”. La niña entendió todo y, en defensa de su mamá, dijo fuerte:
— Mamá no bebe, ¡es para mí! © krisya

¿Qué anécdota te hizo reír más? Cuéntanos en la sección de comentarios.

Imagen de portada krisya
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