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20+ Mentiras piadosas de los padres que fueron descubiertas solo cuando los niños crecieron

Los padres solo quieren lo mejor para sus hijos. Sin embargo, a veces es muy difícil explicarle a un niño por qué no vale la pena hacer algunas cosas. Entonces, los padres tienen que recurrir a los trucos y las mentiras. Bueno, por ejemplo, ¿cómo convencer a un niño de 5 años de que los dulces en grandes cantidades son dañinos y que puede y debe ayudar haciendo las tareas domésticas?

En Genial.guru creemos que hacer trampa, especialmente con los niños, no es bueno. Y aunque a veces los adultos simplemente no tienen otra salida, en algunos casos van demasiado lejos, creyendo que sus mentiras son piadosas.

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Cuando era pequeña, mi madre decidió comprarme un hámster blanco en alguna tienda de mascotas. Entonces, una vez, cuando llegué a casa de la guardería, en lugar de mi animalito blanco, encontré un hámster gris. Mi madre explicó que se había cambiado de abrigo, y le creí. Muchos años después, mi madre contó que, en realidad, el roedor blanco había muerto, y para no herir mis sentimientos, decidió encontrar uno igual, pero no pudo. Por lo tanto, compró un hámster de un color diferente e inventó el cuento sobre el abrigo. © jesusyoung / pikabu

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Mi papá, para no leerme libros, me dijo que no sabía leer. Creí en este cuento hasta la edad de 9 años, luego lo atrapé leyendo un periódico, pero dijo que solo sabía leer periódicos... Y le creí de nuevo. Entendí que era una mentira solo a la edad de 11 o 12 años. © hatikodesu / pikabu

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El engaño más terrible: “Cuando crezcas y tengas tu trabajo, te casarás, entonces harás todo lo que te apetezca”. © Scoropeya / pikabu

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Cuando era niño me dijeron que, aunque el Año Nuevo se celebra el 1 de enero, Santa Claus trae regalos solo 2 días después. Adivina cuándo es mi cumpleaños. © Poluchko / pikabu

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El abuelo llamó a la sopa de chícharos “sopa musical”. Hasta la noche no entendí por qué. © KostenWin / pikabu

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Mi abuela me dijo que, si no limpiaba el departamento y no lavaba los platos, nadie se casaría conmigo. Aunque, tal vez no es una mentira... © Hulia_Hulia / twitter

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También me lo dijeron, y no entendí para qué necesitaba casarme, si tenía que estar constantemente sirviendo a otras personas. © InPearly / twitter

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No quería comer cereales y mi abuela dijo que, si los comía, volaríamos como pájaros. Con toda la emoción, me los comí y pregunté cuándo volaríamos. En respuesta, la abuela extendió los brazos a los lados y con las palabras “¡A volar!” se echó a correr por la habitación. Lloré una hora entera. © alekskakaleks / twitter

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Mi papá solía regalarme cosas geniales para mi cumpleaños: primero una grabadora de cassette, luego un VHS, un equipo de música, un Walkman. Entonces, me los regaló, pero todo el mundo usaba mis regalos, y estaban en la sala. Mientras tanto, yo estaba convencido de que eran míos, solo que era generoso y compartía con todo el mundo. © todeo69 / twitter

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De niño, tenía un loro llamado Beny. Mientras estaba en casa de mi abuela, se enfermó y murió, pero mis padres aseguraron unos seis meses que Beny estaba ingresado en el hospital, pero todavía no le habían examinado todas las plumas. Cuando volví a preguntar cuánto más tiempo necesitaban para examinar las plumas, mi madre dijo: “¡Al diablo con él, Beny murió!”. © cerrie_br / twitter

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En la infancia, le pregunté a mi abuela de dónde venían las medusas. Ella me dijo que los turcos las fabricaban de gelatina y las liberaban al mar. Creí en ello durante mucho tiempo. © Anthony_dp / twitter

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Tenía prohibido comer barras de chocolate, piruletas y otras golosinas hasta que cumplí 12 años, porque era “alérgica a sustancias químicas”. © _mudzhiry_ / twitter

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Nunca tuvimos una mascota: me dijeron que papá era alérgico a su pelo. Cuando me independicé, adquirí un gato. Una vez, mis padres vinieron a visitarme y mi papá jugó con él todo el día. Mientras tanto, le pregunté: “¿Qué tal tu alergia?”, y me respondió: “¿De qué alergia me estás hablando?”. Y en el mismo instante se dio cuenta de que fue desenmascarado. © TannyApril / twitter

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Cuando tenía 5 años, mi papá dijo que dentro de los monumentos había personas y que ese era su trabajo. Además, por la tarde salían de los monumentos y se iban a sus casas. Estaba convencida de que era verdad. © v_eblomova / twitter

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Papá tenía un amigo al que le faltaba una falange del pulgar. Una vez, a la edad de 5 años, le pregunté a mi madre por qué a este hombre le faltaba un dedo, y ella respondió que él, igual que yo, se chupaba el dedo en la infancia. Por lo que se acabó como una “piruleta”. © amyfallsnomore / twitter

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¿Tienes historias similares de tu infancia? ¿O tal vez ya tienes hijos e inventas tus propias historias?

Imagen de portada ia_frank / twitter
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