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Cómo pueden afectar la vida de tu hijo las promesas que no cumples

Somos y representamos el mundo para nuestros hijos. Es por ello que, cuando los decepcionamos, todo se convierte en una tragedia para ellos. Una promesa simple que hicimos apresuradamente y que rompimos después de un rato puede no significar nada para nosotros, pero puede que estés enviándoles un mensaje a gritos a tus hijos, el cual pudiera significar: “¡No les importas a mamá y a papá!”. Los niños pueden recordar promesas incumplidas durante años, por lo que, si no quieres que tus hijos piensen que eres un “mentiroso”, es mejor que las cumplas, sin importar lo que haga falta para conseguirlo.

En Genial.guru observamos de cerca lo que les sucede a los niños cuando los padres rompen sus promesas, y reunimos los datos más importantes sobre eso para compartirlos contigo.

Tus hijos pueden comenzar a pensar que eres un mentiroso

Les enseñamos a nuestros hijos que es crucial cumplir las promesas, pero, a veces, nosotros mismos no lo hacemos. Cuando le dices a tu niño que algo sucederá, pero eso nunca se hace realidad, técnicamente “estás mintiendo”, y tu hijo podría llegar a esa conclusión. Solo recuerda la última vez que alguien no cumplió algo que te prometió. ¿Te dolió? Ahora imagina un sentimiento muchas veces peor. Pues así es como se pueden sentir nuestros hijos cuando son decepcionados por las personas más importantes en sus vidas.

Pueden pensar que no te importan

Por supuesto, no pretenderás herir los sentimientos de tus hijos cuando repentinamente rompas una promesa que les hiciste. Pero ellos pueden sentir que no te importan, porque pones lo que es importante para ellos al final de la lista, y finalmente te olvidas hasta de eso. Las relaciones requieren de mucho trabajo duro, y, cuando cumples una promesa, no importa lo que cueste, eso te convierte en un héroe ante los ojos de tus hijos y en un buen ejemplo a seguir.

Romperán sus propias promesas

Los padres son modelos de conducta a seguir por sus hijos, y, cuando incumplen sus promesas, los niños también pueden pensar en seguir ese patrón. Pueden pensar: “Si mi mamá (o papá) no cumple su promesa o su palabra, ¿por qué debería hacerlo yo?”. No queremos que nuestros hijos se conviertan en rompedores de promesas en la adultez, pero cuando tomamos nuestras promesas demasiado a la ligera, empujamos a nuestros hijos a hacer exactamente lo mismo.

Cuando hacemos lo que decimos, ayudamos a nuestros hijos a sentirse seguros y a generar confianza en cada uno de los miembros. Cuando se traiciona esta confianza, nuestros hijos pueden sentirse perdidos, especialmente cuando son demasiado jóvenes para comprender el concepto de hacer y mantener las promesas. Eventualmente, pueden perder el respeto por ti y por lo que dices, porque verán que tus promesas no son seguidas por tus acciones.

¿Significa eso que nunca debes prometerle algo a tu hijo? De ningún modo. Evitar cosas prometedoras significa que no estás listo para comprometerte con una relación con otras personas, y, en este caso en particular, con tu hijo. Los padres que evitan hacerles promesas a sus niños no se sienten lo suficientemente seguros como para correr riesgos. Cuando das y cumples una promesa, tu hijo sabe que hay alguien en quien puede confiar, una persona que hará que suceda cualquier cosa para apoyarlo. Solo asegúrate de hacer promesas que puedas cumplir, y haz tu mejor esfuerzo para lograrlas.

¿Siempre cumples las promesas que les haces a tus hijos? ¿Recuerdas si tus padres rompieron las promesas que alguna vez te hicieron? Cuéntanos en la sección de comentarios.

Ilustrado por: Ekaterina Gandrabura para Genial.guru
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