Genial

Los padres que no permiten a sus hijos pequeños ayudar en casa suelen tener más problemas con la adolescencia

Algunas personas pueden pensar que los niños pequeños son demasiado delicados y torpes para ocuparse de las tareas del hogar, sin embargo, algunas evidencias han demostrado lo contrario. Varios investigadores descubrieron que los pequeños no solo quieren ayudar en la casa, sino que incluso pueden llevar a cabo estas tareas con éxito. Y lo mejor es que ellos continuarán haciéndolo en su adolescencia y edad adulta.

Genial.guru ha resumido varios estudios con el objetivo de demostrarle lo importante que resulta permitir a los niños participar en las tareas domésticas en pro de su propio futuro.

Los niños pueden ser un desastre o de gran ayuda dependiendo de tu actitud

En el mundo occidental, algunos creen que los niños son un trabajo extra más que unos compañeros de trabajo. Descartan las propuestas para ayudar por parte de sus hijos. Algunos estiman que sus pequeños no podrán realizar con éxito la tarea, obligando a los adultos a volver a hacerlo. Pero existen personas que sí quieren que sus hijos hagan las tareas de casa, pero terminan ofreciendo recompensas a cambio o bien forzando el proceso bajo la amenaza de un futuro castigo.

Los padres que no permiten a sus hijos pequeños ayudar en casa suelen tener más problemas con la adolescencia

Cuando vemos el trabajo, especialmente las tareas domésticas, como actividades con las que la gente no suele disfrutar, inculcamos este mensaje en nuestros hijos pequeños. ¡Pero es un error! Los estudios revelaron que los bebés de incluso solo 12 meses de edad, por naturaleza, desean ayudar y, si se les deja, siguen haciéndolo por decisión propia durante toda su vida adulta. En cambio, si no se permite esto, pueden convertirse en adolescentes, e incluso adultos, que no sienten la necesidad de hacer su parte del trabajo, e incluso no sale de ellos realizar alguna tarea del hogar.

Los investigadores confirmaron que los niños pequeños sí quieren ayudar

La doctora Rheingold encabezó un experimento en el que se observaron niños de entre 18, 24 y 30 meses interactuando con sus padres. El progenitor realizaba tareas domésticas habituales como quitar el polvo, barrer o recoger objetos del suelo, organizándolos sin pedir ayuda en absoluto a su hijo. Se les solicitó específicamente que llevaran a cabo cada tarea a un ritmo lento y permitieran a sus hijos ayudas si estos querían. Como resultado, todos, los 80 niños, se ofrecieron por voluntad propia a colaborar y llevaron a cabo la mitad de las tareas con entusiasmo y ganas.

Algunas culturas ya saben que los niños son excelentes compañeros de trabajo

Esta no es la primera vez que niños tan pequeños como los que acaban de aprender a caminar demuestran su voluntad para trabajar. Los hallazgos de Rheingold son un fenómeno global. Por ejemplo, nos fijamos en las madres de comunidades indígenas. Los padres en estas comunidades ven a sus hijos como compañeros de trabajo naturales y no como ayudantes. A partir de una edad temprana, agradecen los esfuerzos de sus hijos por ayudar, pese a que dicha ayuda requiere incluso de más tiempo.

Saben que los niños que realizan tareas no solo se sienten satisfechos por un trabajo bien hecho, sino que también siguen ofreciéndose para ayudar cuando alcanzan la edad adulta. Así, cuando un estudio comparó con qué frecuencia los niños de unos 8 años toman la iniciativa a la hora de hacer los quehaceres domésticos, se descubrió que los niños de la cultura occidental rara vez se ofrecen como voluntarios, mientras que el 74 % de los que viven en comunidades indígenas lo hacen con regularidad.

No hay necesidad de un premio: los niños pequeños no los buscan y los puede desanimar

No pienses que este deseo de ayudarte esté impulsado por la esperanza de obtener una recompensa como, por ejemplo, podrían ser los dulces. Estudios demostraron en muchas ocasiones que querer ayudar no está relacionado con una motivación externa, sino interna. De este modo, el niño fortalece su vínculo contigo y se siente útil. De hecho, si su ayuda obtiene premio, un niño, por lo general, muestra menos ganas de ofrecerla que aquellos que han recibido a cambio una sonrisa sincera y un “gracias” real al concluir su tarea.

Esto se probó en un experimento en el que un grupo de niños recibía un premio por ayudar a un científico y un segundo grupo, nada. El primero continuó ayudando al científico solo en el 53 % de los casos, mientras que los pequeños que no recibían ninguna recompensa, volvieron, en un 89 %, a ofrecer su ayuda.

Así, la próxima vez que tu pequeño se ofrezca para ayudarte, intenta recordar estos descubrimientos y acepta su amabilidad, aportarás tu grano de arena en pro de generar un efecto altruista en su futuro.

¿Crees que permitir a los niños ayudar también es una manera de reforzar la amabilidad en ellos? ¿Cuáles, según tú, serían las mejores tareas que los padres podrían delegar en un niño pequeño? Cuéntanoslo en los comentarios.

Imagen de portada shutterstock.com
Ilustrado por Mariya Zavolokina para Genial.guru