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Por qué el modelo tradicional de la familia ya no hace feliz a las personas

Los valores de la familia han cambiado mucho en los últimos 30 años: las personas no se apresuran a casarse y tener hijos, y cada vez hay más personas que prefieren vivir solteras. Los cambios en la conciencia de la sociedad han sido afectados por muchos factores, los cuales veremos en este artículo. Al final descubrirás a dónde puede llegar la humanidad si sigue a ese ritmo.

Genial.guru investigó las causas por las cuales cada vez hay más personas para quienes comenzar una familia no es una meta principal en la vida y quiere contarte lo que encontró.

1. Entre más educadas son las personas, más baja es la natalidad

En todo el mundo, muchas personas han comenzado a pensar en el nacimiento de su primer hijo mucho más tarde de lo que lo hicieron sus antecesores. Esta tendencia se percibe más en los países desarrollados: la edad media en que una mujer decide convertirse en mamá por primera vez es a los 30-34 años y el número de personas que tienen su primer hijo entre los 40 y 44 años ha aumentado dos veces, al igual que el número de personas que decidieron firmemente no probarse el rol de padres.

En los países en desarrollo, la natalidad también cayó: si en los años 60 una mujer tenía en promedio 6 hijos, ahora ese número es aproximadamente cuatro y, en algunas regiones, no más de dos.

2. Un esquema obsoleto del horario de trabajo

Anualmente, cada vez más empresas comprenden que los trabajadores no pueden permanecer productivos durante ocho horas los cinco días a la semana. Por eso, hoy en día, hay muchos experimentos con la jornada laboral. Uno de los posibles horarios para una persona moderna puede ser un trabajo de 4 días a la semana con una jornada de no más de cinco horas al día. Pero, a pesar del progreso tecnológico y la posibilidad de pasar menos tiempo en el trabajo, las personas trabajan más de la norma establecida: 73 % trabaja más de 40 horas a la semana y 25 %, más de 50 horas. En muchos países, la adicción al trabajo se ha convertido en un fenómeno social, lo cual, por supuesto, no fomenta la creación de una vida personal y no causa el deseo de tener un hijo.

3. Bajos ingresos

A pesar de que una gran cantidad de personas trabajan más de la norma, el nivel de ingresos en los últimos 30 años ha caído considerablemente. Los mileniales son la primera generación con una buena educación y, al mismo tiempo, con la remuneración más baja. Dado que el título universitario ha dejado de ser una rareza, los requisitos de los empleadores han aumentado unas cuantas veces y el intento por mantener el trabajo se ha convertido en una verdadera prueba y una constante fuente de estrés. Ante tal situación económica, surge el dilema: ¿una familia o una carrera profesional?, ya que, en el mundo moderno real, combinar ambas es prácticamente imposible.

4. El deseo de conseguir y probar todo

Si, antes, la generación joven admiraba a las generaciones mayores e intentaba aprender de su experiencia, actualmente, la situación es lo contrario: las personas de 30 años miran hacia la fascinación y posibilidades de los veinteañeros y quieren recuperar el tiempo perdido. Vivir a solas no solo se ha vuelto más rentable y sencillo, ahora existe la posibilidad de realizarse como persona y prestar atención a los propios intereses.

Los sociólogos estadounidenses realizaron una investigación durante la cual se descubrió que los hombres no están listos para tener hijos si esto les impide viajar o tienen que sacrificar sus propios proyectos o pasatiempos. Las mujeres tienen un punto de vista similar, pero ellas intentan no expresarlo debido a la posibilidad de ser criticadas y no ser comprendidas por los demás.

5. Requisitos exigentes para la pareja

No todas las personas eligen la soledad de manera voluntaria. Frecuentemente, la causa de tal “aislamiento” es la falta de una pareja ideal. De acuerdo con una encuesta, a el 86 % de las personas solteras en edades de 18 a 34 años les gustaría tener una familia algún día, pero no están de acuerdo con casarse con cualquier persona. Antes de conocer a la persona correcta, prefieren estar solas que aceptar una opción pasajera que tengan a la mano.

Aquellos que ya forman parte de una pareja, analizan a su compañero por más tiempo en comparación con las generaciones anteriores. En promedio, pasan 4,9 años antes de que decidan casarse, lo que también es una de las causas de un matrimonio y el nacimiento de hijos tardíos.

6. Estadísticas de divorcios

En muchos, países más del 50 % de los matrimonios termina en divorcio. Las personas cada vez más posponen el nacimiento de un hijo al no estar seguros de si permanecerán con su pareja el resto de sus vidas. Esta es una de las causas de la fragilidad de las familias modernas; anteriormente, para los divorcios se necesitaban causas más serias, ahora, el pretexto puede ser cualquier pequeñez.

7. Una gran variedad de tipos alternativos de relación

Las personas ahora tienen una gran cantidad de alternativas a la habitual relación matrimonial: unión libre, parejas LAT (living apart together) “Vivir juntos pero separados”, entre otras. También, aplicaciones como Tinder han simplificado al máximo la búsqueda de una pareja. Pero, a pesar de todas estas comodidades y libertades, la calidad de las relaciones ha sido afectada: las personas se apasionan muy rápido, pero también se olvidan el uno al otro en un abrir y cerrar de ojos.

8. Nuevos indicadores de madurez

En una época, el matrimonio y el nacimiento de un hijo se consideraban el primer escalón en la vida adulta. Ahora, este es el último punto, siempre y cuando la persona esté bien posicionada. Actualmente, las personas ponderan detalladamente todos los “pros” y “contras” y se preparan de antemano para desempeñar el papel de hombre de familia, padre o madre.

Pocas son las personas que están de acuerdo con tener un hijo mientras se vive en un departamento rentado. Ellos intentarán pagar una hipoteca antes de traer al mundo a un nuevo miembro de la familia. Para esto, deben ahorrar dinero para una guardería, jardín de niños, escuela, universidad y todos los demás gastos posibles. A menudo, para cuando las personas pueden permitirse todo esto, ya están cruzando el umbral de la edad media y aquí es cuando surge otra pregunta: ¿vale la pena tener un hijo tardío?

9. No se despierta el instinto maternal

La tasa de natalidad no solo se ve afectada por la situación económica actual, sino también debido a la experiencia pasada. Así, por ejemplo, en la época de la Perestroika, las personas tenían miedo de tener hijos al estar conscientes de que no podían proporcionarles las cosas más necesarias. Como resultado, en 1991, apareció el concepto llamado “cruz rusa”: la tasa de natalidad cruzó la tasa de mortalidad y continuó disminuyendo. No es de sorprender que, actualmente, en Rusia se esté viviendo la mayor crisis demográfica. En muchos aspectos, esta es un eco de los años 90. Las personas que hoy en día tienen 30 años conscientemente no quieren convertirse en padres y una de las causas populares es el miedo a que la historia se repita y sus hijos se enfrenten a dificultades similares.

¿Pero qué hay de los demás países que no tienen idea de lo que es pasar por una restructuración como la Perestroika? Las personas jóvenes en EE. UU. recuerdan la dificultad con la que sus padres los sacaron adelante: los grandes costos de la universidad siguen siendo una gran carga sobre los alumnos ya egresados y sus padres de edad avanzada continúan pagando sus deudas sin poder tomar unas vacaciones bien merecidas.

En Corea del Sur, la situación con la natalidad también es triste. Aquí, a la generación del milenio se le llama “generación three giving-up”, ya que rechazan tres cosas: encontrar pareja, casarse y tener hijos. Cerca del 70 % de las personas jóvenes a partir de los 20 años de edad consideran que esto solo sería una carga para ellos.

10. La falta de voluntad para simular la felicidad

Las mujeres expresan con mayor dificultad su deseo de vivir bajo su propio placer, ya que la imagen de una madre aún es muy fuerte en la sociedad. Debido a esto, algunas personas deciden tener hijos solamente para cumplir con sus “obligaciones” ante los ojos de la sociedad.

En 2015, el estudio “Lamentando la maternidad: un análisis sociopolítico” despertó la opinión pública y provocó una tormenta de críticas y aprobación al mismo tiempo: 23 mujeres de Israel admitieron que el nacimiento de un hijo no solo les trajo felicidad, sino también arrepentimiento de su decisión. Al mismo tiempo, un estudio realizado en Alemania demostró que a uno de cada cinco alemanes les gustaría regresar el tiempo y no convertirse en padres.

11. Falta de apoyo

Las familias modernas no se parecen a las de antes: la mayoría de los jóvenes viven separados de la generación anterior, los abuelos y abuelas quieren ocuparse de sus asuntos y prefieren ver a sus nietos solo en las reuniones familiares.

En las familias en las que ambos padres trabajan esto puede ser un problema: necesitan buscar una niñera, lo que requerirá de un pago adicional y estar listos para confiar en una persona completamente desconocida. Además, los lazos familiares se han vuelto débiles, por eso no se puede tener la certeza de que un miembro de la pareja no decidirá abandonar a la familia en algún momento.

Cuáles son las consecuencias de todo esto

La popular pregunta “¿Quién te cuidará en la vejez?” ya no hace reflexionar más en la decisión de tener un hijo. Es muy probable que los parientes sean reemplazados por trabajadores sociales. De todos modos, en las residencias de ancianos se encuentran personas que tienen hijos y nietos.

¿Cuál es el futuro que nos espera? Uno de los posibles escenarios es un cambio de la población. Poco a poco, los lugares donde las personas están dejando de reproducirse será colonizado por otras naciones. Pero, dado que, en los países en vías de desarrollo el índice de natalidad disminuye, en algún momento, la población del planeta llegará a un número “óptimo” sobre el cual economistas y ambientalistas han estado hablando durante años.

¿Crees que ahora es más difícil tener una familia y decidir tener un hijo o simplemente es la falta de voluntad de asumir una responsabilidad?