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Por qué los llamadientes para bebés pueden no ser buenos y 14 mitos más que los padres deberían ignorar por completo

Es mejor afeitar la cabeza del bebé para que su cabello crezca más grueso. Los niños aprenden mejor a la edad de 3 años. Estas son solo algunas de las creencias que enfrentan los padres cuando crían a sus hijos. Los consejos no deseados y las supersticiones vienen de todas partes y, en algún momento, es posible que desees saber cuáles son ciertos y cuáles son solo cuentos.

En Genial.guru, decidimos buscar la desacreditación científica de los mitos que los padres de todo el mundo pueden haber oído o leído en Internet, y aquí están las opiniones de los expertos sobre las creencias más extendidas acerca de la crianza.

Mito 1: Los llamadientes para bebés son necesarios

Los terapeutas del lenguaje afirman que los llamadientes para bebés pueden influir en el habla de los niños. Resulta que los bebés que mastican este tipo de productos no son capaces de reconocer la diferencia entre los sonidos, ya que la lengua y el oído están muy conectados. Incluso los bebés que aún no han comenzado a hablar usan su lengua porque los ayuda a comprender el habla, y cuando la lengua está “ocupada” con el llamadientes, esta capacidad se pierde de forma temporal.

Mito 2: Los niños se duermen naturalmente cuando se sienten cansados

¿Alguna vez has escuchado la frase “segundo aire”? ¿Como cuando los padres ya están superagotados, pero el niño está bien despierto porque tiene este chorro de energía extra nocturna? La mayoría de nosotros nos dormimos cuando estamos cansados, pero los niños pequeños son la excepción.

Los niños pequeños que están demasiado cansados pueden desarrollar un estado de ánimo vertiginoso y comenzar a correr en círculos. Y, a veces, esto puede aumentar: a medida que los niños se cansan más, será más difícil para ellos conciliar el sueño y se despertarán varias veces durante la noche.

Mito 3: Los niños deben comenzar a aprender a usar el baño a más tardar entre los 18 y los 24 meses de edad

La verdad es que no hay un momento obligatorio para empezar. Los pediatras explican que en ocasiones los padres quieren acelerar este proceso, ya que los pañales cuestan una fortuna, pero es posible que un niño pequeño aún no esté listo. Según la Academia Estadounidense de Médicos de Familia, el entrenamiento para ir al baño debe iniciarse entre los 21 y los 36 meses, y no encontrarás grandes beneficios si comienza antes de los 27 meses de edad.

Mito 4: Los niños no se ven afectados por la televisión que se reproduce de fondo

Todos lo hacemos de vez en cuando. Dejamos la televisión encendida como ruido de fondo cuando realmente no estamos mirando. Según los estudios, si hay niños pequeños en la casa, es mejor no hacerlo. Los niños pequeños no pueden “realizar múltiples tareas” y si la televisión se reproduce de fondo, interrumpe su juego y los distrae del aprendizaje que realizan al jugar con total concentración. La televisión de fondo puede ralentizar el desarrollo del lenguaje en los niños menores de 2 años, afirman los científicos. Si un niño tiene más de 2 años, es posible que escuche cosas que no sean apropiadas para su edad y que las recuerde como parte de su rutina diaria de habla.

Mito 5: Los niños necesitan ponerse al día rápidamente con el aprendizaje antes de los 3 años, de lo contrario se perderá la oportunidad

Este mito se considera el más dañino, tanto para los niños como para sus padres. Apareció como resultado de una comprensión incorrecta de la explicación científica de la función del cerebro humano y se hizo famoso hace mucho tiempo. Esto fue explicado en 1999 por John T. Bruer en su libro El mito de los tres primeros años. La pérdida de conexiones neuronales después de los 3 años no significa que el bebé tendrá un coeficiente intelectual más bajo si no está entrenado adecuadamente.

Significa que los bebés desarrollan reacciones estables hacia los sucesos más destacables de sus vidas a los 3 años, y algunos de ellos dejarán una marca indeleble en su cerebro. El cerebro humano es plástico, y un hito ocurrido a los 3 años de edad no tiene nada que ver con el aprendizaje rápido.

Mito 6: Los juguetes sofisticados son vitales para el buen desarrollo del cerebro

Los juguetes interactivos de lujo se anuncian como “educativos” y los fabricantes afirman que pueden enseñar a los niños a hablar. En realidad, estos juguetes “matan” la imaginación de los niños. Hacen todo por el bebé y no lo estimulan a realizar actividades creativas, afirman los psicólogos. Y la mejor manera en que un juguete puede promover el desarrollo del lenguaje en bebés y niños pequeños es estimulando la interacción entre padres e hijos.

Mito 7: Los andadores ayudan a los bebés a empezar a caminar

Incluso bajo tu supervisión, existe la posibilidad de que puedan dañar a tu bebé. Pueden provocar el fortalecimiento de los músculos incorrectos en las piernas del bebé, y las articulaciones, así como las rodillas, pueden sufrir una presión adicional, por lo que el esqueleto podría formarse incorrectamente. Debido a los riesgos que presentan, los caminadores o andadores para bebés están oficialmente prohibidos en Canadá desde 2004.

Mito 8: Afeitarle la cabeza a tu bebé hará que su cabello sea más grueso

No hay pruebas científicas de la creencia común de que afeitar la cabeza de un bebé pueda beneficiar el grosor de su cabello en el futuro. La estructura del cabello está determinada por la genética, y el único momento en que cambia es después de la quimioterapia, según los científicos.

Mito 9: Más tarde en la cama = el bebé duerme hasta más tarde por la mañana

Dormir hasta tarde es un anhelo para muchos padres. En realidad, la idea de que los bebés dormirán hasta más tarde si se los acuesta más tarde es un mito muy común. Los bebés duermen mejor y más tiempo si se los acuesta temprano en la noche. Los niños tienen su “reloj interno” y se despiertan aproximadamente a la hora de costumbre, independientemente de si se acuestan tarde o no.

Mito 10: Cuando los padres “hablan como bebés” con un niño, pueden ralentizar el desarrollo del lenguaje del bebé

El lenguaje de bebé o “habla dirigida a un bebé” en realidad puede beneficiar el desarrollo del habla y el lenguaje de un niño. La voz cantarina que los padres usan a menudo cuando hablan con sus bebés les dice a los niños que el discurso es para ellos, por lo que generalmente prestan más atención a lo que dicen los padres. El recurso de “hablar como un bebé” también los ayuda a diferenciar entre sonidos y palabras. Sin embargo, es importante recordar que esto solo es bueno para los bebés y no se recomienda para comunicarse con niños pequeños o mayores.

Mito 11: Los programas de televisión educativos, las aplicaciones y las tarjetas didácticas le enseñarán a mi hijo a hablar

Los niños aprenden mejor cuando juegan y se comunican en la vida real. Los psicólogos dicen que la televisión no vuelve tontos a los niños, pero sus habilidades lingüísticas no pueden desarrollarse viendo televisión. La mejor manera de enseñarles a tu hijos vocabulario y lenguaje nuevos es interactuando con ellos en el entorno al que se han acostumbrado.

Puedes enseñarles nuevas palabras o jugar con ellos. Estas interacciones naturales son mucho más relevantes y es más probable que creen una impresión duradera en tus hijos y que los ayuden a comprender y a usar las palabras en contextos diferentes.

Mito 12: Los malos padres dejan que los niños jueguen sin supervisión

Los padres pueden dejar a los niños solos en un área segura (dependiendo de la edad del niño y de quién más esté cerca). Cuanto más se involucran los padres en el juego, más sigue el niño su ejemplo; como consecuencia, no aprende a entretenerse y a hallar su propia fuente de diversión. Aunque es bueno que los padres jueguen con sus hijos, la oportunidad de que el niño dirija su propio juego es clave para su desarrollo. Jugar solos también puede contribuir a desarrollar la creatividad de los niños, ya que ellos inventan sus propios roles en lugar de que la mamá o el papá les sugiera que prueben este o aquel escenario.

Mito 13: Hay buenos y malos diseños de biberones

No existe una lista secreta de diseños de biberones perfectos que ayudarán a todos los bebés a pasar del pecho al biberón, o que siempre evitarán fugas o gases. Eso es porque cada bebé es diferente y tiene sus propias peculiaridades y preferencias anatómicas. Ali Wing, fundadora y directora ejecutiva de Giggle, dice que algunos padres se quejan de las fugas constantes de los biberones, pero esto tiene más que ver con el estilo de succión del bebé y las diferencias en su boca. La mejor opción para los padres es comprar diferentes biberones y experimentar con ellos hasta descubrir cuál es el que mejor se adapta al estilo del bebé.

Mito 14: El apego a una niñera es algo malo que debes tratar de prevenir

Dejas a tu bebé con una niñera y tus instintos maternos gritan cuando ves que tu bebé realmente tiene un vínculo con ella. Es cierto que el bebé verá a la niñera como una madre más, pero el apego a una niñera es algo positivo, afirman los psicólogos. Tu bebé está aprendiendo a establecer un vínculo con otras personas y a confiar en los demás. Además, los bebés que tienen más personas en las que confían desarrollan una mejor autoestima que aquellos que solo tienen una persona con la que se sienten seguros.

Mito 15: Todos los llantos de bebé suenan igual

Los bebés tienen todo un lenguaje de llanto cuando se comunican con los padres. El llanto por tener hambre, sueño y llamar a mamá para que le cambie el pañal sonará diferente si escuchas con atención. Los psicólogos afirman que los padres pueden identificar muy rápido estos patrones. Lleva tiempo, pero realmente pueden aprender a decodificar la diferencia. Según una encuesta, los padres dicen que un sonido de “uh” puede significar que el bebé está cansado (la forma de la boca imitando un bostezo), “eh” significa “un gas o eructo” (los músculos del pecho apretados hacen este sonido) y “neh” significa que el bebé tiene hambre.

¿Qué otro mito has escuchado sobre la crianza de los hijos que te hizo buscar en Google para averiguar si es cierto?

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