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Qué es la estimulación temprana y cómo puedes ponerla en práctica con tu bebé

Una de las mayores preocupaciones de los padres primerizos es el correcto desarrollo y crecimiento de sus hijos. Desde los primeros meses de vida, los cinco sentidos del bebé se encuentran ya en desarrollo, listos para ayudarlo a descubrir el mundo que lo rodea y explorar aquellas cosas que le llamen la atención. Al ser incapaz de hacerlo por sí solo, es tarea de los padres adoptar técnicas y actividades que estimulen las capacidades mentales y físicas del infante.

En Genial.guru te explicaremos qué es la estimulación temprana y cómo puedes aplicarla para ayudar en el aprendizaje de tu bebé.

La madre como primer estímulo

“El principal estímulo para un bebé en sus primeros años es su mamá. Es ella quien lo invitará a aprender. Estimular a un niño tan pequeño es brindarle herramientas adecuadas para su edad que le permitan superar desafíos en un ambiente donde, de alguna forma, logre jugar a su manera, pero en compañía de mamá o papá”, afirma la licenciada Carolina Micha, especialista en desarrollo y estimulación. Con sus caricias, cuidados y miradas, es la madre quien le da un significado a cada experiencia nueva que experimenta el niño.

El proceso de estimulación comienza cuando la madre lo toma en brazos, le habla y lo mira mientras lo amamanta, y cuando sabe escucharlo, hasta el punto de decodificar cada sonido que produce.

Confianza en sí mismo

Estimular es una forma de criar donde los padres adoptan una actitud de apoyo hacia su pequeño, brindándole recursos que le permitan desarrollar herramientas para adaptarse a su entorno y superar los desafíos de acuerdo a su edad. Un niño correctamente estimulado recibe experiencias enriquecedoras que permiten el desarrollo de su potencial en un ambiente rodeado de cariño, el cual fortalece la confianza en sí mismo.

Cada niño aprende en tiempos distintos. No debe cometerse el error de comparar los logros de un hijo con otros, ya que adquirir algunas habilidades antes de lo previsto no necesariamente es un indicio de inteligencia. Algunos padres confunden la adquisición de aprendizaje de los infantes con una mayor capacidad intelectual, por lo que equivocadamente sobrestimulan al bebé. Esto es percibido como una exigencia que no se puede cumplir y genera dependencia e inseguridad.

Para evitar lo anterior, es de suma importancia respetar los tiempos del niño y acompañarlo en su desarrollo teniendo en cuenta sus particularidades.

Fomentar el desarrollo

La estimulación temprana consiste en la práctica de técnicas educativas especiales que fomentan el desarrollo de las habilidades y capacidades psicomotoras de los niños. Esto se realiza desde el nacimiento hasta los seis años, período en el que se forma la estructura de pensamiento y personalidad del niño. El objetivo es estimular capacidades compensadoras o corregir trastornos potenciales, así como lograr su autonomía e independencia.

En bebés sin trastornos del desarrollo, esta práctica se lleva acabo cuando se quiere potencializar las capacidades del infante. La estimulación puede realizarse en casa o en algún centro dedicado a eso. Los bebés que nacen con algún problema físico o mental necesitan un tipo de estimulación distinta a la que recibe día a día un bebé que no los tiene. En este caso, se debe recurrir a un especialista, quien se encargará de diseñar la terapia adecuada, teniendo en cuenta las particularidades y necesidades del pequeño.

Áreas de estimulación

Tomando en cuenta el entorno familiar y las necesidades del niño, se debe diseñar una estrategia de estimulación, marcando los objetivos que se espera conseguir e identificando las áreas que necesitan un mayor trabajo. Las actividades deben enfocarse en cuatro áreas: cognitiva, motriz, lenguaje y socioemocional, y todas deben trabajarse, aunque se le dé prioridad a las áreas con mayor necesidad.

  • Cognitiva: trabaja el intelecto del niño haciendo uso de su pensamiento y de la interacción directa con el mundo que lo rodea, comprendiendo y adaptándose a nuevas situaciones.
  • Motriz: el niño toma contacto con el mundo a través del movimiento, por lo que adquiere control de sus músculos para coordinarlos.
  • Lenguaje: comprende la capacidad comprensiva, expresiva y gestual del lenguaje para comunicarse con el entorno.
  • Social-emocional: incluye herramientas afectivas y desenvolvimiento social. Los padres son los primeros generadores de vínculos afectivos, por lo que es primordial su participación en esta área.

Estimular los sentidos

Otro aspecto que se debe trabajar es la estimulación de los sentidos. Para la vista, se puede poner un objeto frente al bebé e intentar que siga el movimiento de este con los ojos. También se le debe hablar dentro y fuera de su campo visual.

Silbar, aplaudir suavemente, hablarle desde diferentes puntos, así como mostrarle objetos que producen ruido sirve para que asocie el sonido con lo que ve y, de esta forma, estimule su sentido del oído. Hablarle al bebé desde pequeño le ayudará a desarrollar su capacidad de habla. Para el tacto hay que facilitarle objetos con distintas texturas (duros, blandos, fríos, suaves, húmedos, etc.), así como darle masajes, para que se familiarice con las formas y sensaciones físicas.

Una forma de estimular el sentido del gusto es realizar leves modificaciones en los alimentos. Es aconsejable cambiar un ingrediente en las comidas para que el bebé se acostumbre a los diferentes sabores. Un niño suele llevarse cosas a la boca para descubrir el mundo, así distingue qué objetos tienen buen sabor y cuáles no. Para el olfato, después de los seis meses, se le puede dar a olfatear alimentos, y también acercarle objetos cotidianos para oler, pues esto le ayudará a relacionar los aromas con las cosas.

Formas de estimulación

Para estimular al bebé no es necesario complicarse mucho. Se puede comenzar poniendo en práctica actividades sencillas que favorezcan su desarrollo.

  • Juegos de imitación: el bebé observa e identifica a las personas de su entorno, ve que hablan, que producen sonidos y hacen expresiones faciales. La primera comunicación no verbal se da cuando se responde a sus balbuceos y se los anima a repetirlos.
  • Pista de obstáculos: a través del juego se los puede ayudar a dominar sus movimientos. Convirtiendo una habitación en una sala de motricidad, y colocando obstáculos que pueda escalar, como cojines y cajas. Como meta se puede utilizar su juguete favorito.
  • Jugar con él: los padres son el compañero de juegos por excelencia. Juegos como el caballito, el avión, las cosquillas o las escondidas fortalecen los lazos familiares y desarrollan el equilibrio y la musculatura.
  • Poner canciones en otros idiomas desarrollará su agudeza auditiva. Su capacidad de discriminación de sonidos será mayor y le resultará más sencillo aprender otros idiomas.
  • Describirle el mundo: explicarle las cosas que ve en la calle o lo que hace en todo momento ayudará que comience a descubrir su entorno. Por ejemplo, al pasear por el parque, dile “mira, un perro”, y, cuando estén en el cuarto, di “te pondré tu ropa y después te peinaré”.

¿Qué actividades o juegos sueles realizar con tu pequeño para ayudar a su desarrollo? ¿Conoces alguna otra técnica de estimulación? ¿Has puesto en práctica alguna de las mencionadas? Cuéntanos en los comentarios.

Ilustrado por Yekaterina Ragozina para Genial.guru
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