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Tomar una siesta y “dormir como un bebé” podría ser estimulante para la memoria, según la ciencia

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Nadie puede negar que un bebé dormido es una de las imágenes más tiernas que existen. Ver su rostro apacible y sereno es incluso relajante. Y, aunque pareciera que en ese momento no hay más que calma en su interior, su cerebro está tan activo como cuando se encuentra despierto.

Genial.guru quiere hablarte sobre qué tan importante es que los pequeños duerman la siesta, pues esta hace más que solo evitar el malhumor en los bebés. Al final encontrarás un bono sobre los beneficios que esta práctica les brinda a los adultos.

Un estudio del sueño

Un estudio realizado por el Instituto de Neurociencias de la Universidad Libre de Bruselas demostró que el sueño tiene una relevancia crucial en la mejora de la memoria y el aprendizaje en la primera infancia. El proceso consistió en comparar el rendimiento de consolidación de la memoria dependiente del sueño en 15 niños con edades entre los 7 y 12 años, y en 15 adultos de 20 a 30 años. Ambos grupos debían aprender nuevas asociaciones entre 50 objetos y sus funciones.

Los resultados

Las pruebas demostraron que los niños que habían dormido la siesta presentaban áreas de la corteza prefrontal mayoritariamente activas. Tan solo con dormir media hora obtuvieron una consolidación de la memoria. En cambio, los adultos tuvieron un rendimiento de recuperación significativamente más bajo después del sueño.

La memoria y el aprendizaje

La investigación comprobó la importancia del sueño en la memoria de los pequeños, pues es el momento en el que el cerebro desarrolla dos tipos de memorias: la declarativa, que tiene que ver con el registro de conceptos y definiciones, y la procedimental, que se relaciona con las habilidades adquiridas, como destrezas y técnicas.

La importancia de la siesta

“¡Enojada!”.

Algunos padres podrían pensar que sus hijos un poco más grandes no necesitan tomar una siesta. Sin embargo, este estudio demostró lo contrario. Algunos consejos que los expertos dieron al respecto son:

  • Proporcionar al pequeño un ambiente adecuado, lo suficientemente tranquilo, con poca iluminación y cómodo para su descanso.

  • No esperar mucho para la siesta. Lo ideal es llevar al niño a la cama o al lugar donde duerme en el momento en que comience a sentirse cansado, lo cual puede ser evidente por gestos como bostezos, frotarse los ojos y estar malhumorado.

  • Volverlo rutina. Escoger un horario constante para la siesta ayuda al niño a autorregularse y a separar claramente el tiempo de sueño diurno con el nocturno.

Bono: la siesta en los adultos

Aunque este estudio demostró que solo los niños mejoran significativamente su memoria después de una siesta, lo cierto es que esta también podría ser buena para los adultos, aunque en otros aspectos. Un estudio realizado por la Universidad de París V René Descartes sugiere que los efectos positivos de la siesta en adultos dependen de varios factores, como la duración, la frecuencia y la edad. Sin embargo, el sueño diurno podría ser una herramienta potencial para conseguir una buena salud, ya que mejora el rendimiento cognitivo, disminuye los niveles de estrés, activa la función inmune y mejora la sensibilidad al dolor.

¿Tienes algún ritual para hacer que tus hijos duerman la siesta? ¿Conoces algún truco con respecto a este tema que desees compartir con otros padres? ¡Cuéntanos en los comentarios!

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