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15+ Casos en los que la lógica de las personas de repente se fue de paseo

Seguramente cada uno de nosotros al menos una vez en la vida se ha encontrado en situaciones en las que la lógica de lo que estaba sucediendo falló. Los protagonistas de tales incidentes podemos ser tanto nosotros como quienes nos rodean. Causa especial estupor el comportamiento ilógico de las personas extrañas, cuando no sabes cómo reaccionar: si tratar de averiguar qué pasa, responder con elocuencia, guardar silencio o, simplemente, reírse con ganas y recordar ese cómico incidente.

Genial.guru también ha tenido de esos momentos, pero hoy no los recordaremos, sino que nos reiremos junto a ti de las situaciones ilógicas que compartieron los usuarios de la red.

  • Estaba viajando en Metro con un tubo portaplanos. Un hombre que estaba parado detrás de mí me miró con atención y luego dijo: “Señorita, ¿qué tiene ahí, flechas?”. Me siento como Legolas corriendo por el metro de la ciudad. © “Oídoporahí” / Ideer

  • Estaba caminando, tratando de no resbalar. Llevaba puestas botas de invierno, pero seguía siendo muy difícil. El hielo era perfecto. Pasé por una sección bastante difícil, tratando de pisar los lugares más seguros: en un lugar donde el hielo estaba agrietado, en otro donde se veía un poco de hierba u hojas, etc. Entonces, una mujer se cayó detrás de mí.
    —Chico, ¿estás loco?
    —¿Me estás hablando a mí?
    —Bueno, ¿a quién más, sino a ti?
    —¿Y yo qué hice?
    —¿Por qué fuiste por aquí?
    —¿En qué sentido?
    —¡Yo te seguí!
    —¡¿Y yo qué tengo que ver con eso?!
    En respuesta, un murmullo de disgusto y frases sobre lo malo que soy, así que decidí irme apresuradamente. © apdan / Pikabu

  • Mi esposa: Trae guisantes.
    Yo: Hay tres tipos de ellos.
    Ella: Trae del que viene en una lata.
    Yo: Hay dos tipos de los que vienen en lata.
    Ella: Entonces trae los de frasco de vidrio. © Livsy78 / Pikabu

“Me acabo de mudar a una casa nueva y vi dónde y cómo el dueño remendaba la alfombra”.

  • Mi papá concertó una cita con un reparador de televisores. Para no olvidarlo, anotó en un papel cuándo venía. Es un hábito que tiene. Por curiosidad, miré esa hoja y decía “mañana”. © “Oídoporahí” / Ideer

  • Me lo contó un amigo. Un día le pidió a su colega que lavara una manta en la lavadora. La manta no entraba bien en la máquina, entonces la cortó por la mitad. ¿Qué es lo que la gente tiene en la cabeza? © bash.im

  • De camino a casa del trabajo, terriblemente cansada, pasé por una tienda para comprar cabezas de pollo para el gato. En piloto automático, le pregunté a la vendedora:
    —¿Tiene cabezas de gato?
    La respuesta fue épica:
    —¿Para darles de comer a las gallinas? © bash.im

  • Nos preparamos con mi esposa para ir a la ciudad. Me vestí antes y salí a calentar el auto. Lo puse en marcha y, para no perder el tiempo, decidí cortar leña. Pasó bastante tiempo. Mi esposa no salía. ¿Habrá pasado algo? Entré y ella estaba mirando su teléfono. Completamente vestida. Le pregunté: “¿Qué estás haciendo?”. Y mi amada esposa respondió: “Salí y tú estabas cortando leña. Pensé, ¿para qué congelarme en la calle? Mejor esperar en casa”. © NurLand / Pikabu

  • Estaba tomando un curso de manejo. Una vez, el profesor nos estaba contando qué hacer al entrar al auto: abrocharse el cinturón, revisar los espejos, etc. Hacia el final de la clase, comenzó a contarnos sobre cinco averías con las cuales el auto ni siquiera se puede mover hasta el lugar de reparación. Hizo una pregunta: “¿Qué se debe hacer en primer lugar cuando falla el sistema de frenos?”. En medio del completo silencio, yo, muy contenta conmigo misma, dije: “¡Abrocharse el cinturón!”. El profesor dijo entre lágrimas: “Y rezar”. © “Oídoporahí” / Ideer

  • Los empleados de un banco estuvieron persuadiéndome durante dos semanas para que sacara una tarjeta de crédito. No la necesitaba, pero me convencieron. Y cuando acepté, fui a la sucursal, hice la fila y finalmente llené la solicitud, me informaron que me habían negado la emisión de la tarjeta. © bash.im

  • Soy mujer y mi altura es de 180 cm, por lo que participo en el concurso constante “Hombres inseguros de altura insuficiente que intentan imponerse a tu costa”. Hoy, una persona que me conocía desde hacía 2 minutos me preguntó si no me daba vergüenza vivir con esta altura. Conejito, a ti no te da vergüenza vivir sin cerebro, ¿verdad? Pues yo también me las arreglo de alguna manera. © Wizard_Severus / Twitter

  • Tengo un amigo de 22 años. Se graduó a duras penas de la universidad. Le gustan las computadoras y todo lo relacionado con ellas. Hace unos meses fue a postularse para trabajar en una empresa de software muy grande. Cabe aclarar que se estaban expandiendo seriamente y estaban contratando nuevos especialistas sin experiencia laboral, realizando capacitaciones. Tuvo una entrevista con preguntas estándar, todo parecía ir bien. Y a la última pregunta: “¿Dónde te ves dentro de 5 años?”, él respondió: “Trabajaré para ustedes durante un par de años, ganaré experiencia e iré a la empresa N (competidores), donde no te toman sin experiencia laboral”. No hace falta decir que todavía está buscando trabajo. © ABTOBAZ / Pikabu

“¿El fútbol es un deporte?”. “Respuesta: sí”. “La respuesta es incorrecta: debe ser un número”.

  • Antes de cerrar el frasco de esmalte de uñas, mi novia sopla dentro. Cuando le pregunté por qué hacía eso, dijo que para soplar el aire de allí, para que el esmalte de la botella no se seque. Tiene 24 años. © “Oídoporahí” / Ideer

  • A menudo saco fotos del instante en el que las parejas descubren el sexo de su bebé durante una ecografía. El momento siempre es muy conmovedor e impredecible, pero recuerdo especialmente un incidente divertido. La futura madre le dijo a la doctora con toda seriedad: “Si es una nena, por favor dímelo. Pero si es un nene, entonces no me lo digas, que sea una sorpresa”. La médica quedó estupefacta por un tiempo, pero finalmente encontró una salida a la situación. Dijo que todavía no era posible ver el sexo del bebé. © Alexograf / Pikabu

  • Estaba en el Metro, el tren aún no había salido del túnel y alguien ya me estaba empujando persistentemente desde atrás. Las primeras cuatro veces no presté atención, pero luego ya se volvió doloroso y me di la vuelta. Vi la mirada irritada de una mujer de más de 40 años. En este momento, el tren comenzó a acercarse a la estación.
    —Señora, ¿por qué me empuja?
    —¡¿Y por qué no sales?!
    —¡Porque las puertas están cerradas!
    —¿Y eso qué?
    Y eso fue todo. Quedé en estupor. Ese día salí del Metro como una persona diferente. © Miss.Moore / Pikabu

  • Hace un mes, en el vestíbulo de mi trabajo instalaron un aparato para la venta de agua carbonatada. Todos inmediatamente dijeron que la idea de vender refrescos era una completa estupidez, que había que poner una máquina de café. Incluso hubo gritos en el aire sobre el hecho de que era una manera de torturar a la gente. Como resultado, junto a la máquina siempre hay un montón de gente en fila a la hora del almuerzo, y cuando ayer se averió, hubo gritos terribles y demandas urgentes para que lo arreglaran. Y solo es una máquina expendedora común y corriente. © Graycie / Pikabu

  • Mi padre llamó a un operador con una tarjeta SIM registrada a nombre de mi madre.
    Operador: “Por favor, dígame su nombre y apellido”.
    Mi padre: “¿Míos? Elena Rodríguez”. © bash.im

  • Un vecino mandó a su hijo a un curso de tiro con arco, y escuché el mejor argumento del mundo: “Es de Sagitario, Sagitario dispara flechas. Mi esposa y yo decidimos no complicarnos. Menos mal que no es de Capricornio, o, en vez de un gato, tendríamos que COMPRARLE UNA CABRA”. © Wizard_Severus / Twitter

¿Qué situaciones absurdas en las que la lógica abandonó repentinamente el escenario de la acción has vivido tú?

Imagen de portada Alexograf / Pikabu
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