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“No soy la señora del aseo”. La empleada de una compañía de limpieza nos contó cómo los profesionales realizan su trabajo

En el mundo existen dos tipos de personas: las que adoran limpiar y aquellas que consideran que es una tarea poco productiva. Los que prefieren la segunda opción están dispuestos a asimilar cualquier desastre o a pagarles a los primeros por sus servicios profesionales de limpieza.

Trabajo en una compañía de limpieza y estoy lista para revelarle un par de secretos profesionales a la editorial de Genial.guru. Te contaré qué dificultades existen en nuestro, a simple vista, fácil deber.

Yo no soy la señora de la limpieza

Respeto mucho el trabajo de las señoras de la limpieza, pero a lo que yo me dedico se llama servicio profesional de limpieza. ¿Cuál es la diferencia? Es un enfoque individual. A grandes rasgos, la señora de la limpieza de tu oficina sabe perfectamente fregar el suelo, limpiar el polvo, cepillar el fregadero e incluso puede lidiar con las ventanas. Pero es poco probable que tú le exijas utilizar un determinado conjunto de productos químicos para limpiar cada lugar de trabajo, tomar en cuenta el material del que están hechos los muebles y recordar cuál es tu aroma favorito. Además, los reclamos hacia su trabajo son cada vez menores.

Trabajo en un pequeño servicio profesional de limpieza. A diferencia de las grandes empresas, en donde para limpiar un hogar llega una completa brigada de especialistas, o como nosotros los llamamos, “operadores”, yo realizo la limpieza en casa de los clientes de manera individual. En raros casos, acudimos dos o tres personas a la dirección acordada. En su mayoría tenemos clientes habituales, yo voy con ellos aproximadamente una vez a la semana. Nosotros no prestamos servicios a mansiones, pero nuestras tarifas no son baratas; por eso al momento de hacer mi trabajo, he visto una gran cantidad de lujosos departamentos y a sus dueños.

Cada casa necesita sus propios productos químicos

Al firmar un contrato con mi agencia, el solicitante frecuentemente señala la lista de servicios que requiere (algunos necesitan planchar la ropa y regar las flores, otros requieren que recoja todo excepto la recámara), la periodicidad de las visitas y también la solicitud de requisitos especiales. Aquí es donde comienza lo más divertido: lo que está relacionado con los productos químicos. Por lo general, llevo conmigo mi propio arsenal verificado. No es nada especial, simplemente son productos químicos ecológicos y seguros con muy poco olor. Siempre tengo dos cajas completas por cualquier cosa. Créeme, una de las ventajas de una limpieza profesional es que nosotros tenemos productos para casi todos los tipos de suciedad y para diferentes superficies. Tú tendrías que conservar en casa un almacén completo solamente para destapar en una ocasión un envase adecuado.

Pero los clientes en ocasiones tienen sus propias ideas de cómo deben ser los productos químicos. Mi caso más difícil en la práctica fue el de una mujer que quería una completa naturalidad: solo bicarbonato de sodio, vinagre y jabón de lavar, entre otros. Y no por el hecho de querer ahorrar, sino porque ella estaba segura de que los productos modernos eran venenosos. No tengo nada en contra de un enfoque a la antigua (por ejemplo, no hay nada mejor para limpiar y darles brillo a los vidrios y espejos que secarlos con periódico), pero la verdad es que tuve muchas dificultades con su departamento. Finalmente ella optó por irse a vivir fuera de la ciudad, y nuestra empresa respiró con gran alivio. ¡De ahí en adelante los demás caprichos raros que nos han pedido son utilizar determinadas marcas de productos, pero esas solo son pequeñeces!

Limpieza estándar

A menos que se especifique lo contrario, dentro de mis obligaciones habituales se incluye lo siguiente:

  • Fregar el suelo y limpiar el polvo, tomando en cuenta las puertas, el equipo de oficina y las lámparas.
  • Aplicar productos de cuidado para los muebles y pulirlos si es necesario.
  • Hacer que todos los vidrios y espejos brillen.
  • Limpiar el baño y los azulejos.
  • Poner en orden la cocina.
  • Tender la cama.

Frecuentemente, los nuevos clientes no están seguros de la calidad de mi trabajo y verifican qué tan bien lo hago pasando una servilleta a través del rodapié del suelo. Solo que ningún limpiador profesional se olvida de ellos, precisamente porque suele ser lo que más revisan. ¿Quieres saber cuán detalladamente se realizó la limpieza en realidad? Te compartiré un secreto: pasa un disco de algodón detrás del inodoro. A diferencia de los rodapiés y demás superficies cercanas, no es tan fácil llegar hasta ahí, y los clientes no tienen la costumbre de hacer cuestionamientos si a primera vista todo está “limpio”. Otro secreto es verificar la superficie interna de las puertas y las manijas de las ventanas.

Peticiones poco comunes

Dado que nuestra agencia es pequeña, casi exclusivamente para hogares, los clientes a veces nos hacen peticiones poco comunes. No me malinterpretes. Puede ser la petición de limpiar a mano una valiosa vajilla, trasplantar las flores o pasear al perro. Algunos no establecen una distinción entre un limpiador y un ayudante personal. ¿Qué hacer en tal caso? Esto depende demasiado del cliente. Nosotros tenemos nuestros clientes favoritos, para quienes estamos dispuestos a emplearnos al máximo y no es difícil hacer algo más, siempre y cuando nos lo pidan de antemano, cortésmente y por un pago adicional. Y también hay quienes nos molestan con su actitud. Para ellos frecuentemente solo hacemos el trabajo, como se dice, de cabo a rabo. Y por supuesto, cualquier petición adicional que no esté escrita previamente en el contrato y que no tenga relación directa con nuestras principales obligaciones no la tomamos en cuenta.

Por cierto, para mí, las horas adicionales de trabajo más complicadas no fueron los paseos con un inquieto corgi, sino las horas que pasé sacudiendo la colección de estatuillas de porcelana de una encantadora anciana. Tenía que sumergir cada figura en agua tibia con jabón infantil y espíritus de Hartshorn, limpiarla desde adentro con un cepillo blando, secarla con una toalla suave y después frotarla con agua oxigenada para darle brillo. Me sentí como la criada de una novela victoriana, que se encarga de cuidar los bienes de sus amos.

En presencia del cliente

Esta es una pregunta que frecuentemente me hacen mis conocidos: “¿Y tú limpias la casa cuando el dueño está presente o cuando no está? ¿Y si es el segundo caso, no tienes miedo de que te acusen de robo?”. Para ser sinceros, puedo hacer la limpieza de las dos formas, pero, por supuesto, me gusta más cuando estoy sola: me pongo los audífonos, bailo un poco y me ocupo de mis deberes. Además, cuando el dueño está en casa, él mismo intenta irse a otra habitación para que yo no sienta su presencia. Hubo un cliente que adoraba sentarse y observar en silencio. Como resultado, les pedí que nunca más me enviaran con él. La persona no hacía nada malo, pero simplemente me ponía nerviosa.

En lo que respecta al robo, esta es una pregunta delicada. Pero no en el sentido de que me pueda robar algo. Ustedes no tienen motivos para creer en mi honestidad, pero en mi trabajo yo me valoro, la agencia tiene todos mis datos y cualquier escándalo podría afectar mi reputación. Sin embargo, hemos tenido algunos casos: una vez una mujer perdió un anillo y les pidió a mis superiores una indemnización por la pérdida. La dueña de la agencia le señaló el punto del contrato en donde se estipula que a los clientes se les pide guardar en la caja de seguridad o bajo llave todas sus pertenencias valiosas. Hasta donde yo sé, la historia no tuvo nada que ver conmigo; más tarde el anillo fue encontrado en el departamento, pero las cosas quedaron un poco tensas y nuestra agencia no renovó el contrato con esa mujer.

Otra historia desagradable ocurrió cuando una clienta acusó a una de nuestras colegas por el supuesto robo de sus perfumes. Ella dijo que todas las veces que llegaba la empleada al departamento olía a su propio perfume, pero que cuando se iba, estaba perfumada como la dueña de la casa. Por un lado puede parecer una cosa sin importancia: una chica joven no pudo resistir la tentación, suele suceder, pero no es algo que se acoja con beneplácito. Por otro lado, hoy fueron los perfumes, mañana el labial y ¿pasado mañana? ¿Bufandas, pañuelos, inspección de la ropa interior? Sin embargo, todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario; la chica simplemente y sin largos procedimientos fue transferida al mantenimiento de departamentos de hombres.

¿Con qué comenzar?

Lo primero que hago al llegar al trabajo es recoger mi cabello. Y no porque me moleste, a pesar de que esto también tiene importancia, sino por supuesto, por el hecho de que un cabello suelto es capaz de arruinar la impresión del cliente acerca de la limpieza más minuciosa. Más tarde preparo mi arsenal: yo utilizo un bote doble con ruedas, en una parte tengo agua tibia y en otra los productos químicos necesarios, un conjunto de trapos de microfibra, toallas de papel, cepillos y raspadores de goma. Primero analizo el frente de mi trabajo y después pongo manos a la obra. A veces también necesito una de las hidrolavadoras que tenemos en la agencia, contamos con varios limpiadores de vapor y limpiaparabrisas.

La limpieza siempre es de arriba abajo. Si dentro del “programa” hay ventanas, entonces ellas serán las primeras. La prioridad de limpieza del espacio es la siguiente: sala, comedor, despacho, recámara, cocina, pasillo y baño. Lo más importante es hacer todo rápido. Y aquí ayuda una buena memoria muscular (los movimientos son los mismos) y la regla general: hacer el trabajo bien, pero no ser perfeccionista al mismo tiempo. Cuando comencé, en una ocasión arruiné mi horario gastando una hora completa en pulir la manija de una puerta. Me parecía que aún no brillaba lo suficiente. ¡Y no, un trastorno obsesivo-compulsivo no te hace ser un buen limpiador!

Lo más complicado

Mis amigos siempre esperan historias sobre personas desordenadas, pero la realidad es que los clientes que normalmente usan nuestros servicios viven en departamentos muy costosos. Sí, a veces tenemos que limpiar después de una fiesta, pero, sabes, es un desorden normal, no como el que muestran en las películas sobre los niños ricos. Todo es un poco más complicado en las familias con niños. ¡Ay, este Lego! A ninguno de nosotros le agrada “la dama con gatos”, pero no por el pelaje de sus mascotas, ya que tenemos un plumero, espátula de goma y un montón de paciencia, sino por el complicado carácter de la dueña, que hace comentarios de pequeñeces que no ayudan en nada.

La limpieza más complicada de mi vida fue cuando el departamento del piso de abajo del de nuestra clienta se incendió, y su vivienda sufrió bastante. Y aunque ella estaba planeando realizar una remodelación, antes de su llegada (ya que durante el accidente la familia se encontraba en el extranjero) me pidió “ordenar todo completamente bien”. Pero nuestra brigada de tres personas gastó dos días y yo todavía recuerdo ese horrible olor a quemado...

Clase para primerizos

¿Qué consejos les doy a las chicas que me envían como aprendices?

  • No olvides llevar contigo una botella de agua y tomar periódicamente de ella durante la limpieza: te mueves mucho e inhalas diferentes olores, el agua te ayudará a mantenerte en forma.
  • No seas perezosa para mover sillas, pequeñas mesas, macetas en el suelo y otros muebles ligeros. No vale la pena rodearlas, es más fácil moverlas un poco y limpiar por un segundo que hacer figuras a su alrededor.
  • Lo mismo aplica para los utensilios de cocina: levanta, frota, regresa a su lugar y estás libre.
  • El toque final, cuando limpias vidrio, metal o porcelana, debe ser con servilletas de papel y no con un trapo, ya que este último solo deja fibras.
  • Las manijas de las puertas y ventanas y la zona alrededor de los interruptores son de los lugares más sucios, recuérdalo.
  • Si no sabes cómo limpiar una superficie o una tela, dile a tu cliente. Es mejor buscar en el instructivo, preguntar a los colegas o leer en internet en lugar de estropear las cosas.
  • Siempre lee el instructivo de los productos de limpieza especiales para saber cómo es mejor usarlos. Algunos solamente se tienen que aplicar en la superficie y posteriormente frotar, otros se tienen que dejar un rato, y hay algunos que se pueden usar de una manera diferente para una sencilla limpieza y para desinfección.
  • Buscar un lugar adecuado para las cosas del cliente no es nuestro trabajo. Podemos levantar lo que está tirado, doblar lo que está desdoblado, pero no recoger su desorden.
  • Si eres muy escrupuloso, entonces trabajar en un servicio de limpieza no es para ti, ya que según mi experiencia, incluso la diva más elegante puede tener un pésimo excusado. Para esto nos contratan, para limpiarlo y no para admirarlo.

¿Y tú alguna vez has contratado un servicio profesional de limpieza? ¿O tienes tus propios trucos y no confías en otras personas?