Genial
Genial
NuevoPopular
Inspiración
Creación
Admiración
Genial

Por qué el príncipe Carlos esperó 35 años para casarse con el amor de su vida

El día que la princesa Diana falleció, Camilla Parker-Bowles se convirtió en la mujer más odiada de Inglaterra. La acusaron del fallecimiento de la consentida del pueblo: supuestamente, si Camilla no hubiera invadido la familia ajena, Lady Di estaría felizmente casada y no hubiera ido esa noche en el auto con otro hombre y no hubiera sufrido ese terrible accidente. Pero todo se olvida, y la actual duquesa ya no parece una terrible “robaesposos”. Los enamorados esperaron la llegada de su felicidad durante 35 años y ahora no les importa que las personas aprueben su relación.

En Genial.guru, creemos en el amor verdadero, por lo que decidimos asomarnos al pasado y averiguar los detalles de la historia del príncipe Carlos y Camilla.

Cómo se conocieron

Todo comenzó en la década de 1970. En una fiesta, Camilla se dirigió al joven príncipe con una manera característica en ella: “Mi bisabuela tuvo un romance con tu bisabuelo. ¿Quizás deberíamos intentarlo nosotros también?”. En aquella época, Carlos tenía romances con facilidad: sabía que, en todo caso, tendría que casarse con aquella a quien la familia real eligiera. Sin embargo, su relación se convirtió en algo más: Carlos decidió casarse y, literalmente, perdió la cabeza por amor.

Camilla Parker-Bowles y el príncipe Carlos abandonan el teatro de Londres, 1975.

Camilla, desde el punto de vista de la familia real, no encajaba con el estatus del Príncipe de Gales. Para proteger a Carlos de un matrimonio imprudente, Isabel envió a su hijo al servicio militar en la Marina Real británica. Estuvo ausente durante 8 meses y durante ese tiempo su amada se casó con su antiguo pretendiente Andrew Parker-Bowles. Más tarde, dio a luz a dos hijos fruto de este matrimonio.

Casados, pero no el uno con el otro

Camilla no tuvo la oportunidad de sentirse felizmente casada con Andrew: su esposo comenzó a engañarla ya en el primer mes de su vida juntos. Pronto, Carlos regresó. Contra las esperanzas de la reina Isabel, sus sentimientos por Camilla se fortalecieron. Y ellos continuaron con sus encuentros y, para justificarlos de alguna manera, Carlos se convirtió en el padrino del hijo de Camilla, Tom.

Andrew y Camilla Parker-Bowles, su hijo Tom y su hija Laura, durante una recepción en el palacio de Buckingham. Ese día, Andrew recibió de la Reina la Orden del Imperio Británico.

En el palacio, estaban preocupados: la situación era tensa porque la mujer podía solicitar el divorcio. Esto obligó a la familia real a encontrar una novia para el príncipe: la joven Diana Spencer, una chica con una reputación impecable.

Camilla y Diana incluso comenzaron una relación de amistad, aunque no por mucho tiempo: duró hasta el momento en que la princesa descubrió la relación entre su amiga y su esposo. En el día de su boda con Lady Di, el príncipe le envió a su amante un regalo: un brazalete que tenía grabados las iniciales GF (para conspiración, se llamaban a sí mismos, Gladys y Fred). Era un indicio muy claro de que el príncipe no iba a romper la relación.

Camilla Parker-Bowles y Lady Diana Spencer en las carreras en Ludlow, donde participó el Príncipe Carlos, 1980.

La boda entre Carlos y Diana en 1981 fue seguida por todo el mundo, pero solo unos pocos sabían que el príncipe lo hacía ante la insistencia de su familia. Entre los que estaban al tanto, se encontraba también la novia: ella entendió, incluso antes de la boda, que este matrimonio podría ser un gran error en su vida, pero no podía rechazar la propuesta real.

Casi inmediatamente después de la boda, Diana se enteró de que la relación extramatrimonial continuaba: ya durante la luna de miel, Carlos llamaba a Camilla a diario. Por supuesto, para la nueva esposa esta noticia supuso un duro golpe. Pero, al principio, no mostró en absoluto su decepción.

En público, los esposos se comportaban como una pareja feliz: se sonreían mutuamente, guardaban todas las apariencias. Pero volviendo a casa, después de los eventos sociales en los que Camilla estaba presente, Diana a menudo protagonizaba escándalos.

Familia para los demás

Mientras tanto, la gente veía lo que quería ver: una feliz familia real, una sonriente y carismática Lady Di. Y todos creyeron en una insidiosa “robaesposos” que estaba destruyendo a esta hermosa familia. Pero las personas cercanas a la pareja sabían que no todo pintaba tan bien y la relación entre los cónyuges era tensa hasta el límite.

Después del nacimiento de su segundo hijo, Harry, Diana y sus hijos se mudaron al palacio de Kensington y Carlos se fue a la residencia Highgrove House. Camilla y su familia también se mudaron: a una mansión, que, precisamente, se encontraba a 10 minutos de la casa del príncipe.

Y después, todo se descubrió. Se pudo oír una conversación telefónica sincera entre Carlos y Camilla, y en la prensa aparecieron publicaciones sobre su relación. Diana dio una entrevista detallada en la que aseguró lo siguiente: “Éramos tres en este matrimonio, así que estaba un poco apretado”.

En diciembre de 1994, Camilla se divorció de Andrew, cuya relación nunca fue particularmente cálida y de fiar. Un año más tarde, este se casó con Rosemary Pitman, con quien mantenía una larga relación.

Andrew Parker-Bowles y Rosemary Pitman.

Seguir manteniendo las apariencias de un matrimonio perfecto ya no tenía sentido para la familia real. Lady Di se dio cuenta de que su esposo nunca la amaría y comenzó a iniciar una relación extramatrimonial. Pronto, Carlos obtuvo el permiso de la reina madre para divorciarse.

Dos contra todos

Las inscripciones en las pancartas: “¡No los perdonamos!”, “William, el rey”.

Después de una cosa impensable, el divorcio del príncipe heredero y su esposa, Camilla y Carlos se casarían muy rápidamente. Pero la trágica muerte de Diana lo hizo imposible. De su muerte, el pueblo culpó a Camilla, “la destructora de la familia”, “robaesposos”. Ya al día siguiente, frente al palacio de Kensington, los manifestantes aparecieron con carteles en los que se escribieron mensajes duros e insultos. La gente exigía que Carlos renunciase al trono.

El príncipe Carlos y sus hijos, frente al palacio, el día de la muerte de Lady Di.

A partir de ese momento, Diana se convirtió en una santa. Ya para siempre. Y a Camilla ahora se le otorgó el papel vitalicio de villana principal en este triángulo amoroso. Los enamorados tuvieron que olvidarse de la boda durante 8 largos años. En el 2000, Carlos presentó oficialmente a su amada a la reina Isabel y recibieron el permiso para vivir juntos, pero a Camilla todavía se le prohibía asistir a los eventos oficiales.

En 2004, después de largas solicitudes y conversaciones con su madre, Carlos obtuvo la bendición y el anillo de diamantes de Isabel, que servía para ratificar el compromiso.

El anillo.

La boda tan esperada

Hasta en 2005 tuvo lugar el matrimonio de estos viejos amantes. La boda con la que la pareja soñó durante 35 años. Ese día, la novia estaba muy nerviosa y no podía levantarse de la cama. Pero su hermana la amenazó con ponerse un vestido blanco y casarse con Carlos porque hoy alguien tenía que ser la novia. Camilla se recompuso.

La ceremonia solemne se llevó a cabo bajo el techo del Departamento Municipal de Windsor. Una multitud se reunió alrededor del edificio y resultó que la mayoría de los ingleses ya no estaba en contra del enlace matrimonial de la pareja. Por cierto, el exesposo de Camilla, Andrew, junto a Rosemary Parker-Bowles, asistió a la boda. Los recién casados pasaron la luna de miel en la residencia real de Escocia.

Camilla, después de la boda, recibió todos los mismos títulos que la difunta Diana, incluido el de “Princesa de Gales”. En deferencia a Lady Di, ella nunca utiliza este título, optando por el otro: la duquesa de Cornualles.

En la actualidad, apareciendo en los eventos oficiales, los esposos se ven verdaderamente felices: se miran con amor y ternura, sonríen e irradian armonía.

El secreto de la felicidad

  • El carácter de Camilla se puede describir como lo opuesto al concepto de “necesitada de atención”, “a la que le falta el amor”, como a menudo llamaban a Diana. La duquesa de Cornualles es una mujer madura, segura de sí misma y autosuficiente que no necesita que le demuestren constantemente el amor.
  • Ella siempre ha aceptado todas las circunstancias de la vida de Carlos y a él mismo. Y esto vale mucho.
  • Camilla logró dominar sus ambiciones: nunca, ni siquiera al convertirse en la duquesa de Cornualles y en parte de la familia real, intentó llamar la atención.
  • La duquesa tiene tiempo para patrocinar más de 90 fundaciones caritativas y pasar tiempo con los hijos de su primer matrimonio y sus 5 nietos, pero siempre, cuando es necesario, está al lado de su esposo.
“Ella es una mujer maravillosa e hizo a nuestro padre muy, muy feliz, y eso es lo más importante”.

¿Cuál crees que habría sido el destino de Camilla, Carlos y Diana si los miembros de la familia real hubieran podido elegir a su voluntad con quién compartir su vida en ese entonces?

Compartir este artículo