Genial
NuevoPopular
Inspiración
Creación
Admiración

Por el “efecto Cenicienta”, ser padre de una niña es más costoso que serlo de un niño, según una encuesta

Una encuesta de la Asociación Brasileña de Educadores Financieros (ABEFIN) reveló que los padres que tienen hijas gastan hasta un 30 % más que aquellos que tienen hijos. A esto se le llama “el efecto Cenicienta”, y es un fenómeno con el que muchos se sienten identificados.

Genial.guru quiere explicarte a qué se refiere este efecto y qué repercusiones tiene, tanto en la economía de los padres como en el estado emocional de las niñas.

Qué es el “efecto Cenicienta”

Según el educador financiero Leandro Rodrigues, los padres con niñas se sienten motivados por la variedad de oferta que existe en ropa, zapatos, accesorios y artículos de belleza dirigidos al público femenino desde la infancia. Esto es el llamado “efecto Cenicienta”, y constituye una gran diferencia con el público masculino, para el que no existen tantas posibilidades en el mercado. Basta con entrar a cualquier tienda de ropa y ver la sección de mujeres, la cual seguramente será mucho más grande que la de hombres.

Por qué los padres de niñas gastan más

La “preocupación” o sobreexigencia por el cuidado de la apariencia de las mujeres es bastante antigua. En casi todas las culturas, lo femenino se ha traducido, en una forma vaga, como sinónimo de belleza, por lo que siempre se ha dicho o insinuado que las damas deben arreglar su pelo, pintar su cara o enaltecer su cuerpo con objetos. Este mensaje “inconsciente” ha permanecido vigente hasta nuestros días, y las niñas desean cada vez más (a veces a una edad temprana) lucir “hermosas” usando productos de belleza, como maquillaje, perfumes y ropa. Por lo tanto, es muy probable ver a un padre gastándose todos sus ahorros en una fiesta de XV años para su hija, en lugar de hacerlo para satisfacer sus propias necesidades.

El llamado “impuesto rosa”

En general, los productos femeninos son más caros que los masculinos, incluso cuando se trata de juguetes. Los especialistas han evidenciado el famoso pink tax (“impuesto rosa”) que existe en muchos de los artículos dirigidos a mujeres. Comienza con el precio de una muñeca y se extiende hasta la edad adulta, con el valor monetario de objetos de uso común, como desodorantes (cuya función es la misma en hombres y mujeres), productos para el cabello, ropa, bolsos, cosméticos, entre otros.

Consecuencias en la salud emocional

Una investigación realizada por el grupo en defensa de los niños Common Sense Media evidenció que estos comienzan a desarrollar una idea sobre su imagen corporal a una edad muy temprana. Esto se debe a múltiples factores, como la influencia directa que tienen en ellos los padres, algunos medios a los que son expuestos y sus compañeros de escuela. Los problemas con la imagen corporal son más comunes de lo que se cree, y las normas sociales sobre la apariencia que se muestran en los medios de comunicación dirigidos al público infantil son sexistas, estereotipadas y poco realistas. Por lo que este grupo de investigadores ha alertado sobre el consumismo mediático, el cual pone en riesgo a los niños, impulsándolos a desarrollar prácticas poco saludables para su bienestar.

Educar a los niños para ser consumidores sensatos

Por ello, el director de ABEFIN, Reinaldo Domingos, recomienda en un artículo que sean los padres quienes eduquen a sus hijos financieramente. Sin importar su género, los niños suelen ser muy observadores, y comienzan a percibir que el dinero tiene una importancia en la vida adulta y a aprender sobre los deseos de consumo desde que son muy pequeños. La educación financiera tiene que ver con mostrarles a los niños que existen metas, elecciones y consecuencias respecto al dinero. De esta manera, ellos percibirán lo que es posible adquirir, pero no siempre en el momento en que se quiere.

Es cierto que los productos destinados al público femenino tienen un precio más elevado que los del público masculino. Sin embargo, cualquier pequeño que no sea educado financieramente traerá grandes problemas de consumo descontrolado para sus padres. No solo se trata de lo que los niños vean o aprendan del mundo que les rodea, sino también de los ejemplos que sus papás les muestran.

¿Qué opinas sobre esta desigualdad en el mercado? ¿Has sido víctima del “impuesto rosa”? Cuéntanos tus opiniones en la sección de comentarios.

Compartir este artículo