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Una mujer con síndrome de ovario poliquístico que aprendió a amar su vello corporal

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Hoy queremos contarte sobre Leah Jorgensen, quien durante mucho tiempo afeitó su vello corporal. Ella sufre del síndrome del ovario poliquístico (SOP), el cual afecta los niveles hormonales de una mujer. Las mujeres con SOP producen hormonas masculinas en mayores cantidades. Entre otros problemas, este desequilibrio provoca un intenso crecimiento del vello en la cara y el cuerpo.

En Genial.guru, nos inspiró esta historia y su importante conclusión: no permitas que los prototipos de otras personas definan tu belleza.

De niña fui intimidada y me decían “niño”

El cuerpo de Leah Jorgensen comenzó a cambiar cuando era una adolescente debido a un trastorno hormonal. A partir de este momento, a menudo le aterrorizaba la gente que la miraba y tenía que usar ropa que ocultara su “vergüenza y su pena”. Sus piernas, brazos, pecho, espalda, estómago, hombros y cara están cubiertos de vello oscuro y grueso.

“Mi objetivo diario durante mucho tiempo fue pasar el día sin que nadie notara mi vello corporal”

Leah admite: “Debido a que tengo demasiado vello, fue muy difícil tratar de ocultarlo. Desarrollé un terrible caso de ansiedad, el cual terminó por pasarle factura a mi salud mental”.

Tenía una estrategia, afeitarse u ocultarse, pero era agotador tratar de seguir esta rutina. Pasaba muchas horas tratando de quitarse el vello o cubriéndose con sudaderas a pesar del sudor. Estaba convencida de que nada, excepto una vida miserable y solitaria, esperaba por ella, considerando el hecho de que incluso su médico se sorprendió cuando la vio.

Accidente que cambió su vida

A finales de 2015, Leah fue atropellada por un automóvil y tuvo que ir al hospital en una ambulancia. Para salvar su vida, los paramédicos comenzaron a cortarle la ropa. Estaba aterrorizada por la idea de también ver el asco en los ojos de los auxiliares. Pero, para su asombro, su reacción fue diferente: “Me di cuenta de que a nadie le importaba mi aspecto...”.

Se sometió a cirugía y terapia en el hospital y salió con una nueva actitud hacia sus problemas y su vida: todas estas emociones negativas que sentía no se debían a su vello, sino a las percepciones de otras personas.

No quiero huir más de eso

La aceptación fue el primer paso (y el más difícil) en el camino hacia el cambio. ¿Quieres ver qué pasó con Leah cuando ella lo superó con éxito? Aquí está una corta lista:

  • se deshizo de su rasuradora;
  • dejó de usar ropa larga para esconderse;
  • valientemente usó un bikini por primera vez;
  • dejó su trabajo en seguros y regresó a la universidad;
  • consiguió un nuevo trabajo y trabaja con niños autistas;
  • comenzó a salir con un hombre que la ama a ella (y sus diferencias);
  • creó una cuenta de Instagram e inspira a otras personas.

Recuerda, no estás solo

Leah quiere que todos lean esto: “Espero que compartir mi historia les dé el valor necesario a los demás”. Todas las personas son únicas, y eso es perfecto.

¿Te parece que esta historia puede ser inspiradora y motivante? Compártelo con aquellas personas que sabes que necesitan el coraje para afrontar una situación similar.

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