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10 Leyendas de distintas civilizaciones acerca del origen del mundo y la humanidad

Desde la antigüedad, el ser humano siempre se ha preguntado cuál es el origen del mundo y de dónde proviene la humanidad, generándose así diferentes mitos que intentan explicar dichas dudas. Y al conformarse las primeras civilizaciones, las leyendas sobre la creación del mundo fueron variando acorde a la fe y a la cultura del pueblo.

Genial.guru recopiló diez mitos y leyendas provenientes de civilizaciones antiguas que explican cómo se originó el mundo y cuáles fueron las doctrinas que los dioses impusieron a los humanos para conformar sus respectivos pueblos.

1. Mitología incaica

Según la mitología incaica, el dios Wiracocha fue el creador del mundo, quien un día surgió de las aguas para crear el cielo y la tierra. También fue el primer dios adorado por los antiguos pueblos andinos, quienes le atribuían dotes intelectuales y metafísicos para la nobleza. Pero además de Wiracocha, también existen varios relatos sobre el origen del Imperio inca, los cuales variaban de acuerdo a cada pueblo. El más conocido es la leyenda de los hermanos Ayar, el cual explica cómo surgieron los incas del pueblo Cusco.

Según la leyenda, el pueblo Cusco estaba conformado por 30 casas y, a unos cuantos kilómetros, se encontraban un grupo de hermanos con sus parejas. Uno de ellos, Ayar Cachi, lanzó unas piedras contra cuatro cerros y creó los cuatro puntos cardinales. Sus hermanos, al ver lo fuerte que era, se deshicieron de él y huyeron hacia Cusco, el cual lo conquistaron haciendo que Ayar Uchu se convirtiese en un ídolo.

Tiempo después y con ayuda de Ayar Uchu, Manco Cápac y Mama Ocilo vivieron en el pueblo y tuvieron un hijo a quien bautizaron como Sinchi Ruq’a. Cuando el príncipe tuvo veinte años, se casó con Mamá Coca, quien era la hija de un cacique, y asentaron los primeros inicios de un vasto imperio.

2. El origen de los pueblos yorubas

El origen de los pueblos yorubas cuenta con diferentes versiones, pero la más conocida es aquella que gira en torno a una deidad llamada Oduduwá. Según el mito, el dios creador Olodumare envió a Oduduwá a la tierra para que creara a los primeros seres humanos mediante unas figuras hechas de arcilla y fundara el pueblo de Ilé-Ife. Sin embargo, el mundo estaba cubierto por agua, por lo cual Olodumare le dio a Oduduwá un saco de arena y un gallo para cumplir su misión.

Mientras esta deidad bajaba desde los cielos, el ave escapó y, al intentar atraparlo, se le cayó la arena y formó una pequeña colina emergiendo de las aguas. El gallo se colocó en la punta y comenzó a esparcir la arena con sus patas, conformándose así el suelo. Oduduwá llamó a ese montículo de tierra Ile-Ife y creó a la humanidad. Otra versión también cuenta que el dios tenía a mano una semilla, la cual enterró en la tierra esparcida por la gallina y creció de ella un árbol de dieciséis ramas. Cada una representaba a los hijos de Oduduwá y de los cuales se originaron las dieciséis tribus yorubas.

3. Mitología azteca

La civilización azteca cuenta con dos versiones muy distintas sobre la creación del mundo. Una de ellas explica que Tezcatlipoca y Quetzalcóatl se sentían solos en un inmenso mar poblado por un monstruo. El dios Tezcatlipoca usó su pie para atraerlo y, al resultar su carnada, Quetzalcóatl lo atrapa para transformarlo en tierra. El monstruo llora y sus lágrimas se convierten en ríos, mientras que sus ojos se transforman en lagos y sus orificios en cuevas. Para amortiguar el dolor, ambos dioses lo cubren de plantas y le otorgan la tarea de crear a los humanos.

La segunda versión habla sobre cómo los mismos dioses se convirtieron en el sol para iluminar al mundo en diferentes ocasiones y es conocido como “La leyenda del quinto sol”. El primer sol fue Tezcatlipoca, para luego ser reemplazado por Quetzalcóatl y transformarse en el segundo sol. El tercer sol fue Tláloc, hasta que Quetzalcóatl lo sacó para colocar a su esposa Chalchiuhtlicue, quien fue el cuarto sol. Al final, ella fue derribada por Tezcatlipoca y ocasionó el diluvio universal para dar lugar al quinto sol, junto con una humanidad reestablecida y más estructurada.

4. El origen del universo según la civilización griega

En un principio, solo reinaba el Caos en el universo. De él salió Gea, junto con otros seres divinos como Eros, Abismo y Érebo. Según la mitología griega, la diosa Gea dio a luz a Urano y se unió a él para engendrar a los titanes, los cíclopes y los centimanos. Entre sus hijos se encontraba Cronos, quien derrotó a su padre y se convirtió en el rey de los titanes junto con su esposa Rea.

Tiempo después, Cronos tuvo tres hijos: Zeus, Poseidón y Hades. Y de los tres, fue Zeus quien decidió declararle la guerra para apoderarse del trono de los dioses y eliminar la era de los titanes. Al final, Zeus gana y encierra a su padre en el Tártaro, junto con los demás titanes. Cada dios se reparte el mundo en tres partes, por lo cual a Hades le toca gobernar el inframundo, a Poseidón encargarse del mar y a Zeus liderar los cielos como el soberano de todos los dioses.

A diferencia de los demás mitos mencionados, el griego no solo explica el origen de un pueblo o nación, sino del mundo en general y de cómo surgieron otras deidades, pensamientos filosóficos y astros en general.

5. La creación de los humanos según la mitología céltica

Para los celtas, tanto el cielo como la tierra fueron creados por gigantes, a los cuales los consideraban dioses. Sin embargo, también existe otra versión que asegura la existencia de un primer dios supremo, el cual creó nuestro mundo mediante una melodía nacida de su aliento. Pero la más conocida es el mito del origen de los dioses mediante una yegua blanca llamada Eiocha.

Según el mito, no existían dioses ni tiempo, solo había un extenso mar con tierra. Y de esa unión nació la yegua Eiocha, quien se topó con un roble crecido en medio de la tierra. El animal dio a luz al dios Cernunnos, quien a su vez dio vida a muchos más dioses. Estos seres, al no tener nadie quien los adorase, tomaron la madera del roble y tallaron de ella al primer hombre y a la primera mujer. Y así fue cómo surgió la humanidad.

6. Mitología egipcia

La mitología egipcia sostiene que, al inicio, no existían ni el cielo ni la tierra. Solo había un caos inmenso, el cual tomó conciencia y se autodenominó Ra. Seguido de esto, creó de su aliento al dios del viento Shu, mientras que de su saliva creó a la diosa de la humedad Tefnut. Para que ambos dioses pudiesen sentirse más cómodos, creó un espacio seco llamado Tierra y del cual se originó Egipto. Y para generar vida, hizo que el agua corriese por dicha tierra, naciendo así el río Nilo.

Mientras que Ra iba creando a los diversos seres vivos y las plantas, los dioses Shu y Tefnut tuvieron dos hijos a quienes llamaron Geb, en representación de la Tierra, y Nut, en representación del cielo. Ambos se casaron y tuvieron descendencia, pero el dios Shu los separó sosteniendo el cielo sobre sus hombros y conteniendo a la tierra bajo sus pies. Aun así, eso no impidió que Nut tuviese hijas, las cuales adornaron el cielo y las bautizó como estrellas.

El dios Amón Ra envió uno de sus ojos a buscar a Shu y Tefnut, pero uno de los ojos lloró y, de sus lágrimas, nacieron los primeros humanos que poblaron la Tierra. Amón Ra se colocó dicho ojo en la frente y creó así el Sol. Es así como el Sol recorre el cielo por las mañanas encima de un barco que flotaba sobre Nut, quien esperaría la tarde para “hundirlo”. Sin embargo, el dios Sol siempre resurgiría de ella y, así, el ciclo se repetiría por toda la eternidad.

7. La creación del mundo según Japón

Los antiguos japoneses creían que existía una primera Tierra, que estaba conformada por dos entes divinos llamados Izanagi (dios masculino) e Izanami (dios femenino). Los primeros dioses les entregaron una lanza decorada con joyas para ir al puente que unía el cielo y la Tierra y agitar el océano con dicha lanza. Es así como formaron la isla Onogoro y construyeron un pilar llamado Amenomihashira, el cual lo rodearon con un palacio llamado Yahirodono.

Ambos giraron alrededor del pilar en direcciones opuestas y, al encontrarse, Izanami le saludó primero y se unieron para engendrar a sus hijos Hiruko y Awashima. Pero al presentar un mal aspecto, los colocaron en un bote y los lanzaron al mar. Los dioses les explicaron que Izanagi debía iniciar el saludo por ser una deidad masculina. Así es que repitieron el ritual y tuvieron un matrimonio exitoso, de donde surgieron las ocho grandes islas que conformaban el Japón antiguo y, a su vez, surgieron más deidades que representarían los diferentes elementos de la naturaleza.

8. El origen del universo en Mesopotamia

El origen del universo, para los mesopotámicos, surgió con la autoprocreación de la diosa Nammu, quien no tenía forma alguna y, desde el abismo, creó al dios del cielo An y a la diosa de la Tierra Ki. Tanto An como Ki se unieron para procrear a Enlil, el señor del viento. Este fue desterrado del hogar de los dioses cuando abusó de Ninlil, con quien tuvo un hijo llamado Sin, el dios de la Luna.

Sin se unió con Ningal para engendrar a una hija, a quien llamaron Inanna y la nombraron diosa del amor y la guerra. También tuvieron un hijo llamado Shamash, el dios del Sol. Y paralelo a eso, el dios desterrado Enlil tuvo varios hijos en el inframundo, siendo Nergal el más conocido.

La diosa Nammu también tuvo otros hijos, siendo uno de ellos Enki, el dios del abismo acuático. Enki controló uno de los decretos sagrados que gobernaban los principios de la física y las leyes sociales, dando así el origen de la mayoría de las cosas que conforman el mundo. Una de ellas fue el humano, quien surgió de la tierra como una planta.

9. El libro sagrado de los mayas

La cultura maya era bastante compleja, debido a que segmentaban los cielos en diferentes niveles y contaban con una gran variedad de ritos y ofrendas que debían realizar a los dioses y a los difuntos. La mayoría de sus doctrinas se han recopilado en el Popol Vuh, un libro sagrado equivalente a la Biblia de los mayas que explica, entre otras cosas, el origen del mundo y el surgimiento del ser humano actual.

A diferencia de las demás mitologías, la maya no creía que los humanos fuesen moldeados en arcilla o madera. Dichos materiales solo creaban seres sin una pizca de inteligencia ni voluntad, por lo cual los primeros prototipos resultaron en un fallo. Es así como se les ocurrió la idea de moldear a la humanidad con el maíz, añadiéndoles una pizca de sangre de dioses para que esta sirviese como su alma. Por ese motivo, los humanos son uno con los dioses y estos deben volver a ellos en forma de sacrificios.

10. El dualismo en la cultura china

La cultura china está regida por dos fuerzas opuestas que son el yin y el yang, cuya dualidad es la que mantiene al universo estable. Sin embargo, hubo un principio en que solo reinaba el caos y, dentro de él, había un huevo con 18 000 años de vida. Dicho huevo se rompió y salió Pangu, el primer creador.

Pangu dividió a las fuerzas yin y yang con un hacha, ocasionando que el primero formara la Tierra y, el segundo, se elevara a las alturas para formar el cielo. El primer creador permaneció entre ambos por milenios, hasta que decidió descansar. De su cuerpo salieron el viento, el trueno, el Sol, la Luna, las montañas, los ríos y las estrellas. Así también, su propio sudor alimentó a las pequeñas criaturas que poblaban su cuerpo y los transformó en seres humanos.

¿Qué otras mitologías sobre el origen del mundo conoces? ¿Cuál de todas ellas te impresionó más? Cuéntanos en los comentarios.