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14 Veces en las que un viaje en transporte público puso a prueba la resistencia y el sentido del humor de la gente

Probablemente todas las personas al menos una vez hayan viajado en autobús o tren, ya que es muy cómodo y no cuesta mucho dinero. Pero el transporte público tiene sus propios detalles característicos: no sabemos qué puede pasar en el proceso y con quién nos encontraremos en el camino. Por ejemplo, una celebridad que protagonizó tu película favorita o un anciano que pasea a una papa.

En Genial.guru a veces también nos gusta observar a la gente en los autobuses y trenes, así que no pudimos pasar por alto semejantes historias.

  • La persona más imperturbable que he conocido en mi vida era la chica sentada frente a mí en el autobús. La mujer que estaba a su lado exclamó: “¡Señorita, tiene una cucaracha en el pelo!”. Pero ella simplemente se la quitó de encima y siguió viajando como si nada. © Oídoporahí / Ideer
  • La chica del tren tenía una cola pegada a sus pantalones: al parecer, se consideraba furry (es una subcultura en la que las personas se interesan por los animales antropomórficos, pueden disfrazarse y adoptar algunos de los hábitos de los animales. — Nota de Genial.guru). Un buen anciano pensó que tenía una bufanda pegada a sus jeans y por eso se lo dijo. En respuesta, ella comenzó a despotricar sobre lo importantes que son las subculturas y a decir que él era cruel con ella. Después de 10 minutos, se bajó, pero en ese momento todo el vagón estaba histérico de risa, debido a que ella también había empezado a ladrar. © IrnBruDependant / Reddit
  • Un día viajaba para ver Star Trek. Obviamente, vestía el uniforme completo de la Flota Estelar. ¿Y con quién me encontré en el autobús? ¡Con Whoopi Goldberg! Conocí a Guinan usando su uniforme completo (Guinan es el nombre del personaje que interpretó Whoopi Goldberg en la película Star Trek. — Nota de Genial.guru). Charlamos un poco. Ella no quiso darme un autógrafo, pero eso no importa. © Alexandre Strube / Quora
  • Principios de junio, mi amiga y yo estábamos volviendo de la universidad en autobús. Me quejaba con ella por un día terrible: había roto mi teléfono, me caí por las escaleras, perdí mi anillo, y le dije: “¡Este día ya no puede empeorar!”. Y luego un anciano se volvió hacia mí, sonrió y dijo: “Buenas tardes, Julia. Mañana voy a tomar examen, ¡así que prepárate y no llegues tarde! Lo lamento, pero parece que el día se ha vuelto aún peor”. Era mi profesor. © Habitación № 6 / VK
  • Mi hija tiene 3 años. Estábamos regresando del jardín de niños. Subimos al autobús, pero no había asientos vacíos. Pasamos una parada y un lugar quedó vacío: nos sentamos con mi hija. Pasamos otra parada, subió una anciana de 80 años, pero no había asientos. Los hombres ni siquiera pensaban en pararse. Entonces mi hija dijo: “Mamá, tú y yo somos jóvenes, podemos viajar de pie”. Se levantó, yo la seguí. Tomó a la anciana de la mano y la hizo sentarse en nuestro lugar. Algunos hombres se sintieron incómodos y uno de ellos decidió cedernos su lugar. Mi orgullosa hija le dijo: “Demasiado tarde, señorito”. © Habitación № 6 / VK
  • Estaba leyendo Fausto de Goethe en el tren. Leía en voz alta, pero muy bajito, casi susurrando, para no molestar a nadie. Pero de repente la mujer sentada adelante me pidió que leyera más alto para que ella pudiera escuchar también. Y yo leo con extrema expresividad, dramatizando los rasgos de todos los personajes (cambio la voz para cada uno, mantengo mi entonación y mi ritmo), incluso cuando estoy solo. Como resultado, después de media hora, todo el vagón me estaba escuchando, y así hasta el final del viaje, durante toda una hora y media. © Habitación № 6 / VK
  • Una noche estaba viajando a casa en autobús. Quedamos atrapados en un atasco de tráfico, había mucha gente, así que tuve que viajar de pie. ¡Estaba tan aburrida! De repente me di cuenta de que un hombre con una cara muy severa me miraba directamente a los ojos. Sin nada que hacer, también comencé a perforarlo con mi mirada. Dejó de hacerlo por un rato, pero luego volvió a fijar su mirada en mí. Yo tampoco me daba por vencida. Simplemente nos quedamos allí, mirándonos el uno al otro. Esto continuó hasta que llegamos a mi parada. Mientras me bajaba del autobús, escuché un tono alegre desde el salón: “Eres buena. ¡Espero que podamos repetirlo algún día!”. © Habitación № 6 / VK
  • Estaba viajando en tren. En una estación, una chica subió volando al vagón, sacó una bolsa de cosméticos y comenzó a maquillarse rápidamente. Todos la miraban. Se aplicó crema base, se pintó los ojos y los labios. Finalmente se untó crema en las manos y miró alrededor. Un chico sentado en la parte de adelante dijo: “¿Y la pedicura?”. © Oídoporahí / Ideer
  • Viajaba en tren por negocios. Me acomodé en la litera superior y entonces un tipo comenzó a charlar conmigo. Me dijo su nombre, empezó a contar de dónde era. Yo le dije que iba a leer un libro. Bueno, es que no me gustan las conversaciones íntimas con compañeros de viaje. En respuesta, este héroe comenzó a subirse a mi litera. Yo estaba indignada y en voz alta le ordené que se quedara en su lugar, y también le conté todo al personal del tren. El tipo permaneció sentado todo el camino con cara de “yo no fui, soy invisible”. © Alyona Matsulevich / Facebook
  • Estábamos despidiendo a mi suegra, que se iba en tren. Subimos al vagón para ayudarla con las cosas. Una mujer joven ya estaba sentada en el compartimiento. Nos saludamos y fue entonces cuando empezó. Sin pausas, ni siquiera tuvimos tiempo de abrir la boca: “¿Quién viaja? ¿Adónde? ¿Cuál es el lugar? ¡Pon tus cosas aquí! ¡El abrigo aquí! ¡Siéntate aquí por ahora!”. Mi esposo y mi suegra (ella, por cierto, tenía como 85 años) se miraron y se echaron a reír. La chica hizo una pausa y se quedó mirándonos como si fuéramos tontos. Y luego, ¡que felicidad!, una mujer entró en el compartimento, y resultó que la chica había confundido su lugar. Ella resopló, juntó sus cosas y se fue orgullosamente. © Elena Pohvalina / Facebook
  • Una vez, mi esposo se quedó atrapado en el baño de un tren. Golpeó la puerta, pero nadie pudo ayudarlo. Tuve que llamar al servicio de trenes, pero pensaron que era una broma. Solo nos creyeron cuando mi suegra llamó y explicó la situación. Fue liberado cuando ya habíamos llegado. © PennyyPickle / Reddit
  • Un día me subí a un autobús temprano por la mañana. Había mucha gente, el autobús estaba lleno. Tomé asiento al lado del conductor. Alguien gritó: “¿Podemos darnos prisa? ¡Estoy llegando tarde al trabajo!”. En respuesta, el conductor sacó unas gafas negras, puso la canción “Highway to Hell” y arrancó bruscamente. En una de las paradas, el tipo que estaba llegando tarde le dejó dinero al conductor con las palabras: “Mañana también voy a estar llegando tarde, traeré más música buena”. © Habitación № 6 / VK
  • Mi amiga y yo viajábamos en metro después de un día largo y agotador, cuando una mujer subió al tren y se sentó detrás de nosotras. Tenía un cuervo en su hombro. ¡Un cuervo de verdad! De vez en cuando revoloteaba de hombro a hombro, y en un momento se sentó sobre su cabeza. Entonces ella le dio de comer no se sabe qué de su bolsillo. © Franklin Veaux / Quora
  • Esto no pasó en el tren, sino en la estación. Estaba en la estación y vi de lejos a un anciano paseando a un perro pequeño. Al menos pensé que era un perro, ya que tenía correa. Miré más de cerca y noté que el anciano había atado la correa a una papa, la puso en una pantufla y simplemente caminaba por la estación. Y lo más raro es que yo era el único que lo estaba mirando. © Trevor Wood / Quora

¿Qué recuerdos te trae el transporte público?

Imagen de portada Oídoporahí / Ideer
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