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20+ Historias de personas que durante toda su vida recordarán cómo fueron alimentadas de forma poco deliciosa en su infancia

Nuestros padres cocinan para que tanto ellos como nosotros, sus hijos, estemos satisfechos. Pero no todas las personas saben hacer platillos realmente comestibles, y a pesar de todos sus esfuerzos, algunos fracasan cada vez que intentan cocinar. Puede que no lo notemos en absoluto si estamos acostumbrados a alimentarnos de esa manera desde la infancia, pero al convertirnos en adultos, empezamos a sospechar que algo anda mal.

Genial.guru descubrió muchas historias curiosas en donde los padres resultaron ser cocineros muy peculiares, y decidió compartirlas contigo.

  • Cuando era niño, siempre odiaba el “día de la carne asada”. Mi madre solía asar la carne en una sartén y luego la horneaba durante 3 horas. Al final, se obtenía una corteza gruesa y dura como si fuera una suela. Por lo tanto, estaba seguro de que la comida “para adultos” era simplemente asquerosa. Pero durante los tiempos universitarios conseguí un trabajo en un restaurante de carne asada. Allí descubrí que había carne que solo tardaba 55 minutos en cocinarse. Entonces probé un trozo medio cocido, y fue la mejor carne que había probado. © Jaimi McEntire / Quora

  • La mamá de mi novio cocina asquerosamente. A su vez, cuando vamos de visita, no nos pregunta si queremos comer o no. Ella nos sirve una enorme porción en un plato y nos dice en tono de orden: “No me importa. ¡Vayan a comer!”. Hace poco, para el desayuno nos sirvió papilla de leche con carne y huevos, la espolvoreó con zanahorias fritas, le echó mayonesa, un pepinillo y un tomate por encima. Si no comemos, nos hace un escándalo. © “Oído por ahí” / Vk

  • Papá afirmaba que le encantaba cocinar. Frecuentemente, los fines de semana se encerraba en la cocina y se ponía a crear. Siempre le salía mal: si había que freír algo, entonces el platillo se deshacía en el aceite, y si cortaba las verduras, salían torcidas y enredadas en grandes pedazos, como si las hubiera cortado con un hacha. Después de todo eso, el techo de la cocina terminaba muy sucio, y mi mamá y yo teníamos que limpiarlo. Mi marido fue el único que pudo hacerme cambiar de opinión con respecto a que los hombres no saben cocinar. © Oído por ahí / Vk

  • Mi madre todavía se ríe cuando le cuenta a todo el mundo la historia de cómo me hice vegetariano a los 14 años mientras odiaba las verduras. Resulta que no soportaba las verduras hervidas, ya que adquirían la consistencia de una papilla. Pero todavía no puedo decirle a mi mamá que todo el problema consistía en su forma de cocinar, así que sigo riéndome de esta historia con ella. © ThisYoungQuings / Reddit

  • A mi abuela le importaba pasar todos los alimentos a través de un tratamiento térmico. Siempre tuvo miedo de enfermarse por el hecho de que no todos los gérmenes se eliminan al cocinar. Por eso, todo se cocinaba solo a fuego máximo: si se freía, hasta obtener la corteza quemada; si se hervía, entonces hasta conseguir la textura de una papilla. ¡Solamente comía las frutas en forma de mermelada, porque incluso le daba miedo imaginar qué podía haber en las que eran frescas! Cuando ya no podía cuidar de sí misma, solía rechazar cuando le servíamos papilla, porque le parecía que no había sido hervida lo suficiente. Ya soy una persona adulta y con un título de médico. Entiendo que probablemente era solo una neurosis. Si hubiera consultado a un médico, podría haberse curado en seis meses y no aterrorizarse a sí misma y a todos los que la rodeaban. © “Oído por ahí” / Vk

  • Pensaba que mi madre era una mala cocinera debido a la hambruna, ya que no había productos para cocinar. Pero resulta que tiene un don para echar a perder cualquier platillo. Hace tortitas de calabaza de modo que el interior queda crudo. Una vez no había pasta de tomate, así que hizo una sopa de remolacha con salsa de chile. Me sirvió un poco y, después de probarla, comencé a quejarme. En general, la salsa de chile no lleva tomates, así que no tenía sentido añadirla. Mi madre solo hizo una sopa picante, la cual era imposible de comer. © Magura Chaschina / AdMe

  • Fui vegetariana durante 23 años, y todo gracias a la comida de mi mamá. Cuando me casé con un cocinero y tuve hijos, por fin me di cuenta de cómo debería saber realmente la carne. © seehispugnosedface / Reddit

  • El Día de Acción de Gracias siempre era un evento de gran magnitud en mi casa. Mis padres se levantaban a las 3 de la mañana para empezar a cocinar y planchar un mantel del tamaño de un campo de fútbol. Por aquel entonces, estaba convencido de que el pavo tenía que estar seco y desabrido. Pero un día, ya siendo un alumno universitario, me encontré en una celebración en casa de mi amigo, quien había preparado una cena para un pequeño grupo. El pavo salió increíble: jugoso y sabroso. Me quedé tan sorprendido que le pregunté: “¿Cómo lo cocinaste? ¿Cuál es tu secreto?”. Y la respuesta sencilla que obtuve fue: “Seguí las instrucciones del envase”. Resulta que puedes cocinar el pavo en menos de 8 horas y, además, quedará menos seco. © Seth Fox / Quora

  • Cuando crecí, mi madre me confesó que hacía la comida que no nos gustaba a propósito, para que durara mucho tiempo. En aquel entonces, pudo reducir los gastos a la mitad. Sin embargo, incluso después de que nuestra situación financiera mejorara, ella no cocinaba mejor. En general, no era una mala cocinera, solo que nunca añadía ningún condimento porque temía equivocarse. Una vez, incluso encontré sus especias de los años 70. Y hace unos 10 años, ella me dijo: “Acabo de descubrir algo increíble. La pimienta le agrega otro sabor a la comida. ¿La has probado?”. Quiero a mi madre, así que me quedé callada en ese momento. Pero sí, he probado la pimienta en el comedor de la universidad. © Rebekah Lackman / Quora

  • Mi madre cocina muy bien. Pero siempre odié su sopa de remolacha y no podía entender por qué. Después de crecer, empecé a probar este platillo en restaurantes, y era delicioso. Como resultado, me enteré de que, en lugar de vinagre para darle acidez, mi mamá le ponía trozos de limón a la sopa. Ella pensaba que así era mejor, porque, en general, ¡es mejor que el vinagre! Pero ese sabor del limón no encaja en absoluto en ese platillo ucraniano. Finalmente lo corrigió y ahora me gusta mucho su sopa de remolacha. © Ergosum / AdMe

  • Mi padre tenía un principio muy sencillo para preparar filetes: comprar cualquier carne barata y asarla hasta que quedara negra. Tardábamos 5 minutos en cortar un pedacito y otros 5 en masticarlo, antes de darnos por vencidos y escupirlo en el plato, donde ya estaban otros desperdicios. © PuddleOfHamster / Reddit

  • Cuando tenía 18 años, fui a una cita romántica en una casa de campo. El chico decidió hacer hamburguesas: hizo filetes de carne picada y los puso en la parrilla. Y pensé que iba a intoxicarme, porque no le puso a la carne huevos crudos, ni siquiera pan molido. En mi casa siempre preparábamos la carne molida con aditivos para que el platillo supiera delicioso. Esa cita romántica fue un punto de inflexión, porque fue cuando me di cuenta de que mi familia solía cocinar una variante asquerosa de los platillos normales. © Holly Holl / Quora

  • En la preparatoria, mi amiga y yo fuimos a la casa de una compañera de clase. Estaba comiendo croquetas, y mi amiga también quería probar unas. Nuestra compañera nos dijo algo avergonzada: “Sírvanse, pero probablemente no les gusten”. Mejor le hubiéramos hecho caso. Las croquetas estaban horribles. Solo ahora me di cuenta de que cocinaba con productos de baja calidad para ahorrar dinero. © Eugenia / AdMe

  • Mis padres podían presumir durante todo el día que eran los mejores cocineros del mundo. Pero un día, mi madre decidió enseñarme a cocinar, y me dijo que mi primer platillo sería espagueti a la boloñesa. Me costó mucho trabajo, y aun así metí la pata en alguna parte: por casualidad le puse 3-4 cucharadas de azúcar a la salsa. Mis padres lo descubrieron y me dijeron que la tirara, porque el platillo estaba arruinado. Pero decidí probarla de todos modos y añadir más especias al gusto. Empecé a comerla y me sorprendió lo sabrosa que estaba. A partir de ese momento comencé a cocinar mi propia comida y me di cuenta de que sabía mucho mejor que la que hacían mis padres. © unknown author / Quora

  • Siempre he envidiado a los amigos cuyas madres saben cocinar. Fui a casa de mi mamá de visita y para cenar hizo una papilla de trigo, arroz y avena a base de agua y con espadines. © 2diesel / Pikabu

  • Cuando tenía 8 años, mis padres no me dejaban levantarme de la mesa hasta que terminaba de comer las coles de Bruselas. Un día estuve sentado así durante una hora, llorando y siendo obligado a comer esas verduras amargas. Al final, mi madre se dio cuenta de que no podía comerlas todas y me dejó ir, y desde entonces no me acerqué a ellas... hasta que cumplí 22 años. A veces, mi vecina solía preparar estas coles, y, después de todo, decidí probarlas de nuevo. Esperaba lo peor, pero no eran tan horribles. En ese momento me di cuenta de que mi mamá no sabía cómo cocinarlas correctamente. Pero ahora, a los 49 años, ha decidido dedicarse a la cocina e intentar mejorar sus habilidades. © Jaden Watson / Quora

  • Mi madre no sabía cocinar en absoluto: la sopa con col le quedaba demasiado cocida, y la carne dura. La papilla con bolitas. Y, al mismo tiempo, me decía que, a diferencia de ella, yo no sabía cocinar. Gracias por no haberme enseñado a hacerlo. Ahora sé que las verduras al horno, fritas y guisadas son deliciosas. Las carnes de vaca y de cerdo son increíblemente sabrosas. El sabor de las sopas es increíble. Es tan genial regresar a casa después de un día en invierno y comer un poco de deliciosa sopa. © RagDolly / AdMe

  • En mi infancia odiaba todos los alimentos saludables. Siempre desayunábamos cereales o donas, y almorzábamos sándwiches o sopas instantáneas. Pero en la cena teníamos que comer la comida asquerosa que hacían nuestros padres. Aunque una vez nos quedamos con nuestros tíos durante todo el verano, y ellos resultaron ser unos verdaderos magos. Absolutamente todo lo que cocinaban era muy sabroso. Siempre quería más y podía comer hasta que me dolía el estómago. El verano siguiente volvimos a ir allí y aprendimos a cocinar. Entonces empecé a reflexionar sobre qué pasaba con las habilidades culinarias de mi mamá. © Angel Martin / Quora

  • Mi abuela cocina de forma horrible, e incluso es capaz de echar a perder un simple platillo de huevos revueltos. Cada vez que voy a visitarla como sus “manjares” para no ofender a mi querida abuela. El fin de semana estaba en su casa de visita, y traté de no hacer caras y comer un platillo demasiado salado, porque ella estaba sentada enfrente. Se apoyó en una mano y me dijo de forma pensativa: “Has de quererme de verdad si comes esta porquería”. © “Palata № 6” / Vk

  • Antes odiaba el pescado y la carne, y no era vegetariano. Todo era porque no sabía cómo era su sabor cuando se cocinaban bien. Y mi madre no tenía ni idea de cómo prepararlos. Simplemente encendía el horno o la estufa y dejaba la carne o el pescado allí durante mucho tiempo, hasta que parecían un zapato de cuero. Solo después de muchos años me atreví a hacer un platillo de pescado y fue entonces cuando me di cuenta de lo equivocado que había estado acerca de él y de la carne. Al cocinarlos correctamente, quedan deliciosos. © Frederico Sylar Zambelli / Quora

  • Mi hermana mayor recuerda el momento en que mi papá le hizo una sopa de crema enlatada. Suena bastante fácil, ¿cierto? Solo hay que agregar leche, remover y calentar. Pero mi padre no leyó las instrucciones y añadió agua sin mezclar nada. Acabó sirviéndole a mi hermana agua caliente con trozos de sopa concentrada flotando en ella. Estaba tan triste que aún recuerda ese momento. Y desde aquel entonces, mi papá no ha vuelto a cocinar. © Susan El / Quora

Cuéntanos, ¿cómo cocinas? ¿Y cómo lo hacen tus padres?

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