20 Historias de primeras citas para morirse de vergüenza... y de risa

Es sabido de todos que los primeros encuentros suelen ser momentos muy tensos. Después de todo, la gente todavía no se conoce muy bien y hay mucha expectativa. Además, los nervios que acompañan estas ocasiones dan lugar a situaciones que, por muy bochornosas que sean, nos parecen divertidas cuando las recordamos. De cualquier forma, son recuerdos que sin duda dieron comienzo a una relación perdurable en el tiempo.

En Genial.guru, nos encantan este tipo de historias. Por eso les preguntamos a nuestros lectores si deseaban compartir una experiencia en su primera cita que mereciera ser compartida, ¡y no se hicieron esperar! ¡Disfruta tu lectura!

  • El muchacho más guapo del curso me pidió que fuera a la graduación de un amigo. Estaba superfeliz, me compré un vestido, fui a la peluquería, ¡estaba realmente divina! Cuando llegamos a la puerta, nos detuvieron... La graduación era la semana siguiente. ¡Casi mato a ese chico! Pero lo pensé mejor y me casé con él. Han pasado 15 años y tenemos dos hijos. Ah, y todavía me sale algunas veces con cosas de ese tipo. © Vanessa Romero / Facebook
  • Fue en su primera visita para conocer a mis padres. Entre el garaje y el resto de la casa, había una puerta de vidrio y estaba cerrada. Estaba tan nervioso que no la vio, y se pegó de cara contra ella. Hizo un ruido enorme, no sabíamos si reírnos o disimular preocupación. © CristinaÁvalos LopesSalgado / Facebook
  • El tipo tenía un pelito en la boca... eso me estuvo molestando toda la noche, hasta que le pedí permiso y lo retiré lentamente... Hoy, el tipo es mi esposo y esa fue solo la primera vez que le quité algo “sin querer, queriendo”. © Cristina Vianna / Facebook
  • Me hice un maquillaje muy bonito para impresionar a un chico en nuestra primera cita y me preguntó: ¿por qué vienes con la cara pintada? Llevamos 12 años casados, pero ese día me enojé mucho con él. © Lucy Godoy / Facebook
  • Fui a conocer a sus padres y cenamos bacalao a la portuguesa, con muchas aceitunas. Estaba tan avergonzada que no sabía qué hacer con las semillas. Entonces me las tragué todas... luego su padre me preguntó: “Dime, ¿dónde están las semillas de las aceitunas que puse en tu plato?”. Todos me miraron, comenzaron a reír y hacerme bromas, decían cada cosa que por poco lloro de vergüenza... De todos modos, me casé con él. © Eliane Machado / Facebook
  • Vino a recogerme a mi casa en una Harley, ¡qué moto más bonita! Estábamos esperando a que cambiara el semáforo cuando un auto tocó la bocina. Alguien me dijo que me iba a quemar el pie. Yo no entendía, y el tipo gritó que mi pie estaba en el lugar equivocado. La suela de mi zapato estaba sobre el escape de la motocicleta. © Patricia Reck / Facebook
  • Para elogiarme, me dijo que yo era hermosa y que me quería EMPANIZAR. No entendí, pero luego comprendí que me quería INMORTALIZAR para estar siempre mirándome. Lo encontré muy lindo y divertido. Hoy es mi marido. Nota: con eso de querer empanizarme me sentí como si fuera un nugget© Raíra Fernandes / Facebook
  • Fuimos juntos a un restaurante de sushi, pero ambos estábamos nerviosos. Hablábamos atropelladamente, y finalmente entramos. Entonces, comenzaron a pasar pizzas delante de nosotros. Yo pensé: debe ser de esos restaurantes en donde comes toda la pizza o el sushi que puedas. Tardamos unos 15 minutos en comprender que habíamos entrado en el lugar equivocado: era una pizzería, el restaurante de sushi estaba al lado. © Niih Almeida / Facebook
  • Al terminar de cenar, llegó el camarero con la cuenta, así que tomé mi bolso para pagar entre los dos, y el chico se levantó y salió. ¿Cómo así? “Bueno, no hay problema”, pensé, y pagué. Cuando nos dispusimos a irnos, se echó a reír con el camarero, quien me devolvió el dinero. Era amigo del dueño del restaurante y ya había saldado la cuenta. No nos enamoramos ni nos casamos, pero sigue siendo mi amigo hoy en día. Una amistad que llevaremos con nosotros el resto de nuestra vida.© Jacqueline Rodrigues Ferreira / Facebook
  • Fuimos a una gasolinera a llenar el coche. Él estaba tan emocionado que se olvidó de pagar y quitar la manguera del tanque. Poco después, nos detuvimos y pagamos. © Mishelly Mendes / Facebook
  • Reservé una mesa en un restaurante para cenar con alguien con quien había estado hablando durante unos meses. ¡Cuando llegué, tenía BIGOTE! Pensé en huir, pero mi cabello era rosado y me iba a ver, así que me quedé... Pensé que era el último episodio de la saga, pero ya vamos a completar tres años de citas. Y el BIGOTE no está tan mal. © Bubamara Ferrao / Facebook
  • Salí del coche con la mayor elegancia y caminé por la acera sintiéndome como la chica de Ipanema. La persona cruzó la calle y se dirigió hacia mí. ¡De la nada, me caí! Mis pantalones eran grises y tenían dos manchas en la rodilla. Decidí levantarme, ir al restaurante y fingir que no había pasado nada grave. © Ludimila Campolina / Facebook
  • Mi primera cita fue mágica... Nos encontramos una noche con una luna maravillosa y ahí estábamos, admirando esa hermosa luz de luna y ¿quién apareció? ¡Mi madre! En ese momento, me asusté y me fui sin más. Y hasta le di una reprimenda al chico. ¡Demasiado vergonzoso! Me fui a casa llorando... Hoy estoy casada con él, tenemos dos hijos y llevamos 12 años de matrimonio. © Ana Kelly / Facebook
  • Estaba con una amiga que estaba dispuesta a acompañarme hasta que él llegara. Esperé más de dos horas y el teléfono ni siquiera sonó. Entonces mi amiga se cansó y se fue. No sé por qué seguí ahí, sentada. De repente, apareció como si estuviera muy a tiempo. De todos modos, la espera valió la pena, llevamos 10 años juntos. © Marília Guimarães Vieira / Facebook
  • En la primera cita, estaba perfectamente lista, toqué el timbre mientras me preparaba, muy nerviosa. De pronto, miré hacia un lado: venía del supermercado, completamente desaliñado. Lo miré y pensé, ¿qué estoy haciendo aquí? Llevamos juntos 8 años.© Isabel Borges / Facebook
  • El chico me invitó a la pizzería más cara de la ciudad. Cuando pedimos la cuenta, se levantó y fue al baño. Cuando regresó, yo ya había pagado. Luego hizo toda una escena porque quería pagar. Finalmente, terminé casándome con él y llevamos juntos 7 años. Fue mi mejor inversión porque hoy me paga al menos una pizza a la semana.© Thai KS / Facebook

Y tú, ¿alguna vez has tenido una primera cita vergonzosa? Cuéntanos en los comentarios, ¡quizás hagamos la parte 2 con tu relato!

Imagen de portada Ana Kelly / Facebook
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