20+ Historias reales que demuestran lo pequeño que es nuestro mundo

Hace poco tiempo, un hombre compartió en Twitter un extraño diálogo entre él y un taxista. Al darse cuenta de que su pasajero era de Dublín, el conductor le preguntó si no conocía a un tal Sean Corcoran. Resultó ser que el narrador de esta historia realmente conocía a esa persona.

Este posteo causó una reacción en cadena de historias similares de diferentes personas. Genial.guru leyó todos los relatos y descubrió que realmente no sospechamos lo pequeño que es nuestro mundo.

  • Viví en Birmingham y me mudé a Boston a trabajar. Ahí conocí a un chico de Irlanda. Más tarde él se fue a Australia a las minas. Ahí, en su primer día de trabajo, le preguntó al capataz: “¿No eres de Birmingham? Hablas igual que mi colega”. Y le dijo mi nombre. El capataz exclamó: “¡No puede ser! ¡Yo estudié con él en la misma escuela!”. © Richardledwidge / Twitter
  • Una vez en Inglaterra hablé con un australiano y como una tonta decidí preguntarle si no conocía a Tony King. A mi papá. Mi amigo primero se rio, pero resultó ser que ellos de verdad se conocían. Al parecer, vivían en el mismo vecindario en Sídney. © Sue77123842 / Twitter
  • Estuve de vacaciones en EE. UU. y entré a una tienda. Cuando la dueña se enteró de dónde era, exclamó con alegría: “¡Oh, Dios mío! ¿Eres de Escocia? Una de mis trabajadoras también es de ahí. Posiblemente la conozcas. Espera, ahora le digo”. Puse los ojos en blanco y pensé: “Sí, sí, claro...”. Pero inmediatamente me cambió la cara cuando vi a Lessy. En verdad la conocía. © lizwatson67 / Twitter
  • Un día estaba paseando por un centro comercial y un hombre se acercó a hablarme. Me dijo que me vio y pensó que yo podría ser familiar de su antiguo compañero de trabajo. Después de una pequeña conversación, descubrimos que ese compañero de trabajo era mi papá. El desconocido me dijo que había pasado tanto tiempo y no tenía idea que de mi papá tuviera hijos. A pesar de que en ese entonces su hijo más grande tenía 38 años. © Age_of_Greed / Twitter
  • En los años 70 viví en Leningrado (actual San Petersburgo) y estudié ruso. Una vez entré a mi habitación en la residencia estudiantil y en la cama de al lado estaba sentada una mujer. Nos presentamos y en el curso de la conversación, resultó que en los años 30, cuando era niña, la habían llevado a vivir a Inglaterra. Y cuando ella era adolescente, trabajó en la cafetería de mi tía. © gorlestongirl / Twitter
  • Mi esposo y yo navegábamos en un pequeño bote turístico por el Nilo. Al poco tiempo, una pareja se sentó cerca de nosotros. Resultó ser que la mujer era la exesposa de mi marido y al lado estaba su nuevo esposo. De hecho, ellos estaban en su luna de miel. © KatrinaMary9 / Twitter
  • Mi abuelo vivió en Inglaterra durante 30 años. Ahí crio a sus hijos y cuando ellos crecieron, él se fue a su natal Dublín. Se bajó del ferri, se subió al taxi y esto fue lo que le dijo el conductor: “Ha estado ausente durante mucho tiempo...”. © ArranPaulPotts / Twitter
  • En mi primera tarde en un campamento de salud en Angola, me senté en la mesa junto con 8 personas. Enfrente de mí se sentó un chico que hablaba con un acento de Dublín. Me llamó mucho la atención y me preguntó de dónde era. Yo respondí:
    —De Derry.
    —¿De qué parte?
    —Waterside.
    Él seguía preguntándome y repitió lo mismo tres veces más: “¿De qué parte?”. Al final terminé mencionando la calle.
    —¿Qué número?
    —4.
    —Yo conozco muy bien a tu papá, Eddie. © gerardMcMenamin / Twitter
  • Viajaba en autobús a una ciudad de España. A mi lado se sentó una pareja y me pareció que los había visto en algún lado. Les pregunté:
    —¿No nos conocemos?
    —No.
    Después de un instante, el chico recordó:
    —¡Ah, claro que sí! En 1981 estuvimos en un concierto de Bruce Springsteen en el estadio de Wembley. Te sentaste frente a nosotros y después te cambiaste los jeans por shorts© BevCool / Twitter
  • Cuando tenía un poco más de 20 años, fui a esquiar a Suiza. Ahí hablé con una mujer de nuestro grupo, la cual también venía de Inglaterra. Nos conocimos un poco mejor y después de un rato, me dejó sorprendida. Resultó ser que esta mujer era mi matrona. Y cuando les digo que se trataba de mi matrona, no me refiero a que ella atendió mi parto. Ella fue la encargada del parto de mi mamá. © cheltenhammum / Twitter
  • En los años 80 trabajaba cortando queso en una tienda. Una persona de edad avanzada quería saber si no era de Glasgow. Realmente yo era de ahí y le dije eso. Entonces él prosiguió: “Solo conozco a una persona de ahí”. Y se trataba de mi papá. © Fitzi1968 / Twitter
  • Mi papá vivía en Gran Bretaña y una vez se fue a descansar a Sudáfrica. Un día se fue a la montaña de la Mesa. Él subió hasta la cima y ahí alguien le gritó. Se volteó y, para su sorpresa, se trataba de sus vecinos. © stephenoldham / Twitter
  • Una vez me encontré con un chico de Hungría en un parque de Londres, mientras nuestros hijos jugaban juntos al fútbol. El chico me contó un poco sobre su vida y resultó que en la juventud había estudiado en Alemania de intercambio. Su escuela se encontraba enfrente de la casa en donde yo vivía durante ese tiempo. © ElbaDragon / Twitter
  • Hace 30 años, mi esposo y yo nos fuimos de vacaciones a Túnez. Una chica que estaba de vacaciones ahí le preguntó a mi esposo: “Disculpe, ¿usted no fue gerente en Stanley hace 20 años?”. Cuando mi esposo le dijo que sí, ella respondió: “Entonces usted me vendió mi primer traje de tres piezas”. Como dicen por ahí: ¡qué pequeño es el mundo! © social***1959 / Twitter
  • En el desierto del Sahara, mi papá se encontró con un europeo. Él no sabía inglés y mi papá no sabía francés. Al final, ellos encontraron un idioma en común: el latín. Después de una conversación de una hora, resultó que procedían de la misma ciudad. © grimmrad / Twitter
  • Tenía un buen amigo por Internet y siempre había soñado con encontrarlo en la vida real. Pero eso jamás sucedió, porque vivíamos en ciudades diferentes. Una vez estaba de vacaciones en París. Cuando estaba preparándome para irme y esperaba el tren en la Estación Norte, de pronto de forma inesperada vi a mi amigo. Él estaba en el mismo andén y esperaba el mismo tren. © porreeundlauch / Twitter
  • Paseábamos por Barcelona y entramos a un bar en la Plaza Cataluña. Ahí estaba descansando una ruidosa compañía que provenía de la ciudad de Limerick. Uno de los chicos nos echó el ojo y comenzamos a hablar. Después de unos minutos de plática, él dijo: “Seguramente me reconocerían si tuviera mi mascarilla”. Resultó ser nuestro dentista. © OrlaClancy / Twitter
  • En 1971, a mi papá le ofrecieron trabajo en EE. UU. y toda nuestra familia fue con él. Cuando mi hermano de 5 años entró a la escuela, se encontró con la profesora de nuestra ciudad anterior. Mi pequeño hermano quedó increíblemente conmocionado. © Pope_Urbane / Twitter
  • Mi familia y yo nos fuimos de crucero a una bahía que se encontraba a unos cuantos estados de distancia del nuestro. A bordo, mi mamá notó a una familiar conocida. Así fue como conocí a los parientes lejanos de mi papá. En ese momento, ya hacía 10 años que mis padres se habían divorciado. Hasta el final del crucero cantamos de forma amistosa. © TrueLoveEdits / Twitter
  • Frecuentemente viajo en tren y siempre me encuentro con una chica. Ella cojea ligeramente y yo tengo el hábito de dejarla pasar en las escaleras eléctricas. Una vez mi esposo y yo volamos a Antalya, Turquía, e íbamos subiendo las escaleras. Frente a mí, vi a la misma chica cojeando y sin pensarlo la dejé pasar. Solo después de eso me di cuenta de lo que había hecho. © Utiniyshepot / Pikabu
  • En un bar, dos mujeres me preguntaron si no conocía a una mujer con la cual habían acudido a la misma escuela. Ellas hicieron esa suposición porque yo me parecía un poco. Como si ser parecido a alguien fuera un indicio de que conoces a esa persona. Para mi sorpresa, resultó ser que realmente la conocía. © AngeMcStokes / Twitter
  • Mi amiga se divirtió en una fiesta en Londres antes de un viaje a EE. UU. “Si te encuentras a mi hermana Sian, dale un saludo de mi parte”, le pidió uno de los compañeros de fiesta. Después de 5 días, en la Estatua de la Libertad, mi amiga de pronto escuchó que una turista estaba hablando en galés. Al recordar el favor del chico de la fiesta, mi amiga se acercó a esta chica y le preguntó: “¿Por casualidad no eres Sian?”. Y sí, ella era Sian. © Fuddswift / Twitter


¿Y tú te has enfrentado alguna vez a tales coincidencias?

Imagen de portada ArranPaulPotts / Twitter
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