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20 Experiencias de primeras citas que generaron mariposas en el estómago, pero de risa

El primer encuentro con una persona siempre puede generar algo de nervios, y más si se trata de alguien con quien pretendemos comenzar una relación. En muchas ocasiones, la tan ansiada cita transcurre exitosamente, y esto hace que queramos encontrarnos en una segunda oportunidad. Pero hay otras veces en las que la experiencia no es tan agradable. Viéndole el lado positivo, si la velada fracasa, por lo general deja alguna anécdota divertida para contar. En este artículo recopilamos algunas cosas graciosas que les sucedieron a nuestros lectores.

  • Era el único que conversaba, y ella decía “y qué más me cuentas, platícame más” y ya no la soportaba. En un momento recibí una llamada de mi papá y cuando colgó, seguí hablando diciendo “sí, papá, ahorita voy a verte”. Pedí la cuenta y ahí nos vemos, jejejeje. © Armando Saint Martin Contreras / Facebook
  • Me invitó a salir, ¿para qué me invitó si no tenía dinero? Íbamos caminando por un centro comercial y yo esperaba que me invitara a hacer algo, o no sé, a comer algo o al menos un helado. Al ver que no insinuaba nada, le dije: “Me voy a comprar un helado, que tengo ganas”, él dijo “ok”. Entonces yo pensé: “¿Para qué me invita si no tiene con qué?”. Para ser honesta, sí me dio ira. Me pedí un superhelado y me lo iba comiendo con todas las ganas, exagerando un poco la sensación de placer, tanto que de repente me agarró la mano e intentó darle una mordida a mi helado. Se lo quité prácticamente de la boca y le dije “cómprate uno tú”. Luego de terminar mi helado, le dije: “Espera aquí que voy al baño”, pero me fui directo a mi casa, obvio que ni me volvió a pedir una segunda cita. © Candy Samira Abdelhamid Jaramillo / Facebook
  • Me dijo: “En mi casa tenemos reglas. Yo no cocino, pero el que termina la olla, lava los platos. Yo siempre dejo un poquito para no lavarlos, pero no lo suficiente para una porción”. Si es así de perezoso para colaborar en la casa, cómo será en el resto de las cosas de su vida. © Diana C Yepes / Facebook
  • Fuimos a cenar, era la primera cita, a los 5 minutos me dice: “Antes de que se me llenen los dientes de comida, ¿me das un beso?”. No pude ni comer y al final no le alcanzaba para pagar su invitación. Fin. © Lau Elisabeth Marc / Facebook
  • En las fotos no se veía tan pequeño, era como 20 centímetros más bajo que yo. Pero eso no fue lo peor, solo hablaba de su ex y de pronto empezó a llorar por ella. Yo tenía un plan B, mi mejor amiga solo tenía que esperar un mensaje mío y llamarme para salir corriendo del sitio, y obvio que lo bloqueé por todos lados. © Jessy RL / Facebook
  • Me dio a conocer todos sus abolengos genealógicos y luego me preguntó: “¿Cuál será tu próximo objetivo frente a nuestra relación?”. Yo pensé: “¿Cuál relación?”. Solo era la primera cita. © Cecilia Ramirez / Facebook
  • Me la encontré en una lavandería y me dijo: “Qué ocasión tan perfecta para presentarte a mi mamá y decirle que voy a salir contigo”. Cuando me la presentó, la madre le dijo: “Ya lo conocía, hija. Él fue mi novio”. Sentí que se me caía el mundo encima y no la volví a ver, ni ella me buscó tampoco. © Hector Alejandro Aguilar / Facebook
  • Simplemente no hubo química. Me llevó a tomar café cuando yo ya había dicho que no tomo. Era un día supercaluroso. En la conversación dijo que todavía vivía con su mamá, era un hombre de 40 y solo hablaba de sus ojos verdes. Fue una conversación sin interés. Preferí regresarme a mi apartamento, y ni les cuento de su carro, se abría solo una ventana de atrás y no tenía aire acondicionado. © Yetzaletza E Saldivar / Facebook
  • Solo hablaba de Los Vengadores y de Harry Potter, jajaja. Si ves esto (porque todo lo ves), sorry, han pasado más de 10 años y sigues usando ropa de Los Vengadores, jajaja. © Adalila Partida / Facebook
  • Se puso tóxica cuando en un parque saludé al paso a una compañera de trabajo que jugaba con su hijo. Me hizo un interrogatorio casi policíaco. Ni siquiera me tomé el trabajo de decirle “hasta aquí llegamos”, la dejé en su casa y desaparecí. © Ricardo Gómez Marín / Facebook
  • 30 minutos después de la hora fijada para la cita, le dije que me estaba yendo, que otra vez sería, y me dijo que no había leído ninguno de los tres mensajes que le había enviado avisándole que ya estaba esperándola. Terminó enojándose ella porque me fui. Ni siquiera llegamos a la primera cita. © Juan Echeniq / Facebook
  • Solo me daba instrucciones: que siéntate, que levántate, que no cruces las piernas, por qué te tocas el pelo, por qué frunces el ceño. Le pregunté: “¿Puedes hacer algo por mí?”. Me dijo “sí”. “Abre la puerta que da a la calle”. Lo último que oí en esa casa fue el portazo que sonó cuando yo ya iba como a 100 metros corriendo a más no poder. © Fernando Coto / Facebook
  • Quedamos en el paseo marítimo para tomar un helado y le pareció mal que llevara a mis perros. Uff... mis mascotas ante nada. Si no es amante de los animales, no tiene lugar en mi vida. Me fui y me tomé un helado sin él, pero con mis peludos. © Cristina Cortes / Facebook
  • Me desagradó su perfume, me fui a la mitad de la primera cita. Era muy amigable, pero su perfume me generaba una cierta repulsión. Muy educadamente, después de recibir una llamada, le dije que me tenía que ir por un problema familiar y nunca más lo volví a ver. © Sonia Ceballos / Facebook
  • En la primera cita, lo único que él hizo fue insultar muy feo a su exesposa. Me sentí terrible, aunque me llevó un inmenso ramo de flores y fuimos a un hermoso restaurante. No quise volver a verlo. © Nelly Idrobo / Facebook
  • Nos encontramos y el tipo era muy simpático y amable, pero cuando miré al piso, le vi una media de un color y otra de otro. Aparte, cuando se me acercó tenía mal olor, no se había duchado para vernos. © Sandra Ruiz / Facebook

¿Cuál es la anécdota más divertida que tienes de una cita?

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