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20 Cómicos relatos develan por qué nuestros lectores tienen nombres tan peculiares

Nombrar a un recién nacido es un privilegio, y hay muchas opciones. Tal vez nos guste cómo se llama un artista o un personaje de novela. O puede que le hagamos honor a un familiar escogiendo su nombre. Sin embargo, algunas veces, debido a un error o a una confusión, el niño termina llamándose de manera completamente diferente. En otras ocasiones, el ingenio de los padres crea un nombre único.

En Genial.guru recopilamos los relatos más peculiares y divertidos que hay detrás de los nombres de nuestros lectores y queremos compartirlos contigo.

  • Mi nombre debía ser Josbel, una combinación de los nombres de mi papá, Joel, y mi mamá, Beatriz. Pero la muchacha de la inscripción me puso Yosmel. Pensé que era un nombre único, hasta que después revisé los registros de nombres y hay cientos de Yosmel. Igual me gusta. © Yosmel Matos / Facebook
  • Mi nombre debió escribirse Sahir, pero el registrador lo escribió Zair, que es masculino, y pues así quedó. Se sorprenden cuando por alguna razón me llaman y aparezco yo, una mujer. Siempre me dicen: “¡Ay! Perdón, pensé que era un hombre”. © Zair Barba / Facebook
  • Mi nombre en acta es Giovani, pero yo soy mujer; no sé qué pasó. Igual a todos les digo que soy Giovanna. Lo malo es que, al hacer cualquier trámite, sale la verdad. © Lesmet Tejeda / Facebook
  • Mi nombre pudo ser uno común como cualquiera. Sin embargo, cuando llegó un comerciante de pueblo a mi casa, preguntó mi nombre y yo no tenía uno todavía. Entonces, ayudó a mi mamá a elegir mi nombre. Sacaron el “Fer” de un remedio que estaba en la mesa y el “Ladys” de un calendario que había en la pared. Me llamaron Ferladys. Creo que aún no tengo tocaya.
    © Ferladis Martinez Julio / Facebook
  • Me llamo Dreysi. Mi mamá tenía una amiga con dos nietas; la mayor se llamaba Sildrey, y a la menor le dieron vuelta ese nombre, le sacaron la ele y quedó Dreysi. A mi mamá le gustó y me lo puso a mí cuando nací. Es un lindo nombre, me encanta, a algunas personas se lo tengo que deletrear porque se lo digo y se me quedan mirando. Esa es la historia de mi nombre. © Dreysi Berrueta / Facebook
  • Mi nombre es Ury, pero en el registro escribieron Wry, muy difícil de pronunciar. Las personas me llaman Gry. © Ury Valverde / Facebook
  • Yo me llamaría María, pero mi mamá escuchó una canción de Chayanne llamada Soléil; buscó su significado y es sol en francés. La verdad, no me gusta mucho y siempre lo pronuncian o escriben mal, pero hay nombres peores y realmente el nombre no define quién eres. Mis amigos me dicen Sol. © Soleil Flores Sardi / Facebook
  • Mi nombre es Dianais. A mi mamá le gustaban los nombres de mis primas, uno era Diana y el otro Anaís. Así que decidió unirlos para poder usar los dos. © Wendy Gonzalez / Facebook
  • Mi padre fue al registro y dijo que me pusieran Nelissa. Sin embargo, la chica se equivocó y me puso Delissa. Cuando mi padre llegó a casa, le entregó los papeles a mi madre y fue ella quien se dio cuenta del error. Él solo dijo que quedara así porque no quería volver. Gran hombre mi bello padre. © Delissa Cruceta / Facebook
  • Mi hijo se iba a llamar Adrián Emmanuel, pero mi querido esposo al momento de inscribirlo se puso creativo y le puso Adrián Edmanuel. Yo me di cuenta cuando fui a buscar una copia para incluirlo en la salud, y el muy descarado me dijo que se habían equivocado en el registro. Fui a reclamar para que hicieran una corrección, y me mostraron el acta de nacimiento donde él había escrito el nombre con su puño y letra. Cuando se lo reclamé a mi marido, me dijo que así era mejor porque el nombre sería único. Ya le prometí a mi hijo que cuando sea mayor de edad, si quiere, le pago el cambio de nombre para que lo corrija. © Maria Alejandra Santamaria Orozco / Facebook
  • Meses pensando qué nombre ponerme y al final mi madre decidió que sería Circe Desirée. Desde que tengo memoria, me la he pasado deletreando o escribiendo mi nombre. ¡Es una molestia! © Circe Desirée Méndez Sánchez / Facebook
  • Mi nombre iba a ser Awilda, así lo escribió mi padre. Sin embargo, a la hora de registrarme escribieron Aurilda. La verdad, me encanta, aunque los que me conocen me llaman Awilda. © Aurilda Smith / Facebook
  • Mi mamá quería ponerme Leonela en honor a su hermano, Leonel. Sin embargo, mi padre, al ir a registrarme, se olvidó y me puso Leonor. Nombre que, por cierto, no me gusta nada. Al final mi mamá me llama Nora; desde que tengo uso de razón, todos me dicen así. © Nora Garcès Palacios / Facebook
  • Mis padres eligieron Mailyn para mí y los del registro me pusieron Marly. © Marly Hernández Reyes / Facebook
  • Mi nombre es Udilva. Tengo 52 años y todavía tengo que repetir y deletrear mi nombre cada vez que me lo preguntan. Me hubiese gustado que me pusieran Julia, como mi mamá, o Amalia, como está en el almanaque, un nombre sencillo y bonito. Pero me pusieron Udilva porque una señora que estaba en el hospital el día que nací le dijo a mi mamá que me eligiera ese. Creo que soy la única Udilva en el mundo; es un nombre raro, aunque me gusta cuando lo recortan y me dicen Udi. © Yulaima Velasquez / Facebook

¿Cuál es la historia detrás de tu nombre? ¡Cuéntanos en los comentarios!

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