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20 Peculiaridades francesas que impactan a todos los visitantes

Probablemente, existen muchos estereotipos acerca de cualquier nación y país. Algunos de estos son puramente ciertos, mientras que otros son, cuanto menos, extraños. En este sentido, Francia y los franceses tienen suerte, dado que, por regla general, se les atribuyen características positivas: ser caballerosos, gozar de estilo y el romanticismo. Por supuesto, en esto encontramos buena parte de verdad, pero detrás de cualquier estereotipo aparece un carácter nacional rico y profundo.

Genial.guru decidió buscar en qué los franceses difieren de los habitantes locales de otros países e identificar las peculiaridades más inusuales de la vida en Francia.

1. En un encuentro, los franceses se besan; además, en cada región, tienen un número estrictamente definido de veces

Al verse, los franceses se dan besos (bisou en francés) y esto, en ocasiones, genera confusión entre los visitantes de otros países. Al fin y al cabo, cuanto más al sur se encuentre la región, más veces se besan cuando se encuentran. Incluso existe una página web especial donde puedes enterarte de cuántos besos se dan en una zona en particular. Por lo general, la cantidad varía entre 1 y 4.

2. Muchos franceses tienen hasta tres nombres en su pasaporte. Además se indica la estatura y el color de los ojos

En los pasaportes de los habitantes de Francia, no solo vemos un nombre y el apellido porque muchos de ellos albergan hasta tres nombres. Por ejemplo, conociste a un francés que se te presentó como Jean. Sin embargo, si observas su pasaporte, descubrirás que puede ser Jean Michel Paul. Por lo general, el segundo y tercer nombre hace referencia a sus padrinos. El pasaporte de un ciudadano francés también especifica información sobre su estatura y color de sus ojos de su propietario.

3. Las francesas son muy independientes

Los franceses temen cualquier manifestación de sexismo. Por eso, estos no dividen los quehaceres entre masculinos y femeninos: los hombres pueden cocinar la cena por su propia cuenta, hacer las tareas domésticas y similares. Es más, se asombran si una mujer sabe, por ejemplo, coser. Según cuenta la bloguera Lena Luciez, que se casó con un francés, su esposo se sorprendió mucho cuando ella le cosió los botones de una camisa. Le preguntó con asombro: “¿De verdad sabes coser?”. Ella respondió con modestia que, al menos, era capaz de coser un botón, porque durante su infancia recibió clases sobre estos menesteres en la escuela. Su esposo quedó impresionado y le dijo que en Francia esto sería inaceptable ya que todos deberían ser educados en igualdad.

Además, en Francia no es costumbre pedir consejo a tu pareja. La frase principal en una relación es “hazlo como quieras”. Es decir, a una francesa no se le ocurrirá preguntarle a su pareja sobre la cena, qué es mejor ponerse, qué vestido le queda mejor y otras cosas de este tipo. Cada uno debe decidir por sí mismo y tomar decisiones de manera autónoma.

4. Los franceses responden con un “no” a cualquier pregunta o petición

En Francia, la cultura de la comunicación a menudo depende del contexto. Así, el verdadero significado de lo dicho a menudo se puede percibir entre líneas. Pero, por lo general, la primera frase típica de un francés como respuesta a cualquier pregunta, propuesta o petición suena como non, es decir, “no”.

El comediante francés Olivier Giraud en su serie de monólogos explica este hábito de la siguiente manera: “La respuesta ‘no’ nos da la oportunidad de decir después ‘sí’. ¡Y si enseguida contestas que ‘sí’, luego ya no podrás decir ‘no’! Además, no debemos olvidar que los franceses somos una nación de protesta y una protesta siempre comienza con la palabra ‘no’”.

Un sinónimo de la palabra “no” en Francia pasa por la frase “esto puede ser complicado”. Al mismo tiempo, es importante entender que una sentencia negativa no siempre es la respuesta final, con frecuencia es solo una invitación al debate para entender mejor tu posición.

5. La pausa para el almuerzo es de dos horas

En muchas oficinas, bancos y administraciones francesas, la pausa para almorzar no dura una hora, sino dos. Esto es así porque el proceso de digestión de los alimentos en este país se toma muy en serio: los empleadores cuidan de que sus empleados puedan ir a casa y almorzar sin prisas. Al mismo tiempo, muchos aficionados a un estilo de vida sano prefieren utilizar este tiempo largo de descanso para salir a correr por un parque cercano.

6. En cualquier situación de emergencia, en Francia es mejor llamar a los bomberos

Cualquiera que sea el problema que te haya ocurrido en Francia, lo más probable es que te ayude el servicio de bomberos. A menudo, acuden a la llamada más rápido que otros servicios y pueden proporcionar primeros auxilios, llevar a cabo casi cualquier operación de rescate y similares. Los franceses tratan a los bomberos con enorme respeto y admiración. El único número asignado en caso de emergencia es el 112.

7. En las calles y en el metro instalan máquinas expendedoras de preservativos

En muchas ciudades francesas puedes encontrar máquinas expendedoras de preservativos casi por todas partes: cerca de supermercados, junto a las farmacias, en calles concurridas e incluso en el metro.

8. En Francia existe calefacción central con matices

En las grandes ciudades, el agua se calienta en termos colectivos. En cuanto a la calefacción, muchos departamentos cuentan con uno denominado mixto, es decir, la calefacción central calienta las plantas y el vestíbulo del edificio, mientras que cada departamento está equipado con un radiador eléctrico, que puedes encender a título individual ajustando su temperatura. Pero, con cuidado. Primero, si optas por una temperatura muy elevada, esto puede salir muy caro, sobre todo si la calefacción funciona con electricidad. En segundo lugar, a menudo, en edificios antiguos el cableado puede no ser del todo seguro, por lo que a veces tienes que elegir qué encender: una tostadora o el radiador, para que no salten los diferenciales.

Por este motivo, por regla general, en invierno la temperatura en los apartamentos franceses no supera los 20° С.

9. Los varones franceses realmente se visten con mucho estilo

El buen gusto por vestir bien de los franceses no es un mito. Los varones de este país, realmente, saben cómo crear una imagen global interesante con las prendas más ordinarias y básicas. Además, no llevan ropa en la cima de la moda o demasiado llamativa, su encanto pasa por un toque de descuido. Y sí, los franceses realmente saben y adoran llevar las bufandas.

10. Las francesas optan por los colores oscuros y, a menudo, prefieren la comodidad a la belleza

Sobre el estilo y encanto únicos de las francesas podemos encontrar numerosas leyendas. Una imagen que deambula por la cabeza al imaginar a una mujer francesa pasa por una dama elegante con gabardina ajustada, tacones finos, lápiz labial rojo y, probablemente, un sofisticado sombrero. En realidad, las francesas se guían a la hora de elegir su vestario por ropa y zapatos cómodos y prácticos. Esta es la norma principal para formar su guardarropa. Así que el encanto francés se basa en la comodidad y un toque de descuido, siendo sus colores favoritos el negro, gris y azul marino. Además, son partidarias del ahorro, por lo que no van a gastar mucho dinero en prendas de una nueva colección: esperarán a las rebajas. Una elegancia especial pasa por su capacidad de vestirse de tal manera que nadie perciba que todas las prendas de su imagen se han seleccionado con cuidado.

Por cierto, en la planta baja de muchos edificios de viviendas se encuentran cafeterías, por lo que para una francesa no existe problema alguno para bajar en pijama a por una taza de café matinal con un croissant.

11. Las tiendas cierran los domingos

Normalmente, no dedicamos nuestros fines de semana al descanso: hacemos la limpieza, compras semanales y similares. Pero para los franceses el domingo es un día en familia en el que prefieren descansar: salir fuera de la ciudad, ir en bicicleta y muchas cosas más. Esto es así porque en Francia el domingo cierran casi todos los supermercados y tiendas. Siendo en este caso lo mejor abastecerse de todo lo que se necesita entre el viernes y el sábado.

12. Los franceses adoran el pan

La base de la dieta francesa cotidiana pasa por una baguette normal y corriente. En la mayoría de las ocasiones se come en forma de bocadillo con diferentes rellenos. También uno de los platillos más populares en Francia es un sándwich a la plancha con huevos fritos en la parte de arriba: croque-madame (y si no lleva huevos fritos, se denomina croque-monsieur), y no las delicias sofisticadas como foie gras o las ancas de rana. Por cierto, la mayoría de los franceses ni siquiera las han probado: este platillo es popular solo en el sur del país.

13. El croissant francés, sin relleno

El croissant se considera casi uno de los símbolos típicos de Francia, aunque en realidad esta pieza de bollería proviene de Viena. No es menos cierto que en Francia comenzaron a hacerlos exclusivamente de masa de hojaldre. Al mismo tiempo, los cruasanes franceses auténticos son solo aquellos que no llevan relleno. Es decir, sin mermelada, ni crema, ni chocolate, ni nada. Por cierto, el cruasán con las puntas curvadas está hecho a base de margarina, mientras que el clásico recto lleva mantequilla pura.

14. La baguette no se puede dejar para el día siguiente

La baguette es otro símbolo de Francia. Cada día, en París venden más de medio millón de baguettes. No en vano, por muy blando y crujiente que esté hoy, al día siguiente se convertirá en un palo duro y no comestible. Por eso, no es de extrañar que la palabra baguette se traduzca del francés como “palo”.

15. No pidas el platillo Andouillette

Por andouillette entendemos salchichas de entrañas, un platillo clásico de la cocina francesa. Sin embargo, para los turistas no preparados, este manjar puede resultar bastante controvertido: emana un olor para muchos repulsivo. En Francia incluso existe un dicho al respecto: “Cuanto más huela andouillette, más sabroso es”. En fin, es un platillo para los más aficionados.

16. En el restaurante te ofrecerán pan y agua de forma gratuita. Además, se admiten los perros

Los franceses adoran a los perros, por lo que son muy respetuosos a la hora de dejar entrar a las mascotas tanto en cafeterías como en restaurantes. Así que, si viajas con tu amigo de cuatro patas, puedes contar con la amabilidad y hospitalidad de los franceses.

Además, en toda Francia, el pan y el agua en cafeterías y restaurantes se te servirá de forma gratuita: esta ley la puso en marcha por primera vez Napoleón. No obstante, el agua gratuita es del grifo. Si no quieres gastar dinero en agua embotellada, simplemente, dile al camarero: “Сarafe d’eau s’il vous plaît” (Jarra de agua, por favor).

17. La mayoría de los franceses se cepillan los dientes después del desayuno

Para los foráneos, puede parecer que los franceses no se cepillan los dientes por la mañana en absoluto. En realidad, lo hacen, pero cuando acaban el desayuno. A simple vista, esta práctica puede resultar extraña, pero ciertamente, si lo piensas, tiene su lógica. Si te cepillas los dientes antes de desayunar, no podrás degustar por completo el sabor de la comida: todo quedará ensombrecido por el aroma de la pasta de dientes con menta. Y para los franceses resulta muy importante disfrutar de la comida. A todo ello, desde un punto de vista higiénico, cepillarse los dientes después de comer es más correcto que hacerlo antes.

18. Los franceses beben agua del grifo

Francia cuenta con un buen sistema de purificación de agua. Por supuesto, todo depende de la zona, pero por lo general, el gobierno vigila con esmero la calidad del agua, por lo que puedes beber con seguridad agua del grifo.

19. Hasta hace poco, en Francia, la ley prohibía a las mujeres llevar pantalones

En el año 1800, las autoridades francesas aprobaron una ley que establecía que las mujeres debían obtener un permiso especial de la policía para llevar ropa masculina, esta incluía los pantalones. La ley fue elaborada para dificultar el acceso de las francesas a determinadas profesiones. Más tarde, se introdujeron modificaciones en la norma para permitir a las mujeres llevar pantalones si iban en bicicleta o montaban a caballo.

Así, esta ley fue abolida solo en el año 2012. Por supuesto, no se respetaba desde hacía décadas, pero sin embargo sí regía en los textos legislativos.

20. Los baños públicos en París son gratuitos

Los baños en la vía pública de París son gratuitos y, además, están en funcionamiento las 24 horas al día. Si la luz verde está encendida en la cabina, significa que el inodoro está libre. Pero no debes entrar justo después de ver a otra persona salir del mismo: debes esperar hasta que la puerta de la cabina se cierre, el baño se limpie y el botón verde vuelva a iluminarse.

Por cierto, en Francia la ley obliga a todos los propietarios de cafeterías a disponer de un baño. Por lo que siempre puedes entrar en un establecimiento en caso de que sea necesario.

¿Has estado en Francia alguna vez? ¿Has percibido algunas características interesantes de los franceses?

Imagen de portada Lena Luciez / youtube
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