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9 Historias conmovedoras sobre la crianza de los hijos que merecen mucho respeto

Ser padre es una responsabilidad bastante complicada. A veces, es especialmente difícil mantener el autocontrol, evaluar correctamente una situación y, a pesar de las emociones que arden en tu interior, encontrar la energía suficiente para hablar con calma con tu hijo como si este fuera un adulto, explicándole con claridad qué es lo que está bien y qué está mal. Al fin y al cabo, es uno de los principios básicos de una crianza adecuada.

Genial.guru admira las lecciones no triviales y los ejemplos de comportamiento decente de padres que han logrado encontrar la clave para comunicarse con sus hijos. Por eso, hoy quiere compartir contigo algunas de esas historias.

  • Hace unos minutos, delante de mis ojos, un niño de unos cinco años rompió un espejo en una tienda. Sus padres se pusieron en cuclillas y comenzaron a hablarle con tranquilidad sobre cómo podrían solucionar la situación. La mamá sugirió pedir una escoba y barrer. El niño, por su cuenta, propuso que su papá pagara el daño en lugar de comprarle unos patines con ese dinero. Los dependientes, al igual que yo, observaban la situación estupefactos, sin atreverse a intervenir. Vaya. Pero si todo es muy sencillo. Tres personas tenían un problema y juntas, apoyándose mutuamente, buscaban resolverlo. Así debería ser siempre.

  • Es importante reaccionar a las caídas de los niños sin alcanzar la histeria. Debido a las reacciones excesivamente elevadas de tono por parte de los adultos, un pequeño comienza a pensar que algo terrible está pasándole. Los padres de mi sobrina, por ejemplo, nunca salían corriendo a atenderla horrorizados por la preocupación. Sucedía todo lo contrario: deliberadamente le enseñaban a tomárselo a la ligera e incluso a saltar y a decir en voz alta “¡Estoy bien!”, con las manos levantadas, como si fuera una gimnasta. Después, por supuesto, siempre la examinaban, le desinfectaban la herida, le ponían tiritas adhesivas y le aplicaban vendajes en caso de ser necesario. Nunca la he visto llorar por tonterías realmente insignificantes. © Ms_ChokelyCarmichael

  • Cuando era pequeño, mis padres me permitieron cometer muchos errores en materia económica. Las pérdidas en aquella época, por supuesto, no eran grandes, pero el resultado valió la pena. Todavía les estoy muy agradecido por esas experiencias, ya que ahora controlo perfectamente mis finanzas. © PuddinTater69

  • Mi tío le enseñó lengua de señas a su hija cuando era pequeña para que ella pudiera explicar lo que quería incluso antes de aprender a hablar. Este truco facilitó enormemente su vida, y, cada vez que ella se quejaba, podía entender por sus gestos si quería comer, dormir o algo más. © antipromaybe

  • Durante mucho tiempo me sentí a la sombra de mi hermana. Todos los maestros estaban encantados con sus habilidades y esperaban que yo fuera igual. De manera inconsciente, trataba de imitarla y de no ser peor en nada, sintiendo con ello una presión terrible. Al darse cuenta de eso, mi mamá dijo: “No te compares con tu hermana. Ambas son asombrosas a su manera”. Solo eso logró poner fin a mis grilletes. Al pasar un tiempo, me di cuenta de que yo era una persona con unas cualidades únicas que también me hacían ser genial. © Onescoopofmayo

  • Hace mucho tiempo, cuando yo era pequeño, nuestros vecinos atravesaron un divorcio complicado. Para nosotros, eso no fue algo que nos sorprendiera, porque a menudo los oíamos gritar. Cuando una noche vi que mis padres estaban discutiendo algo con intensidad en la cocina, y luego se levantaron y se abrazaron tiernamente, les dije: “¡Espero que nunca se parezcan a la pareja de al lado!”. Mi padre sonrió y dijo: “No gritamos, hablamos. Y no peleamos, a veces solo no estamos de acuerdo y buscamos soluciones que se adapten a los dos”. He llevado esa frase conmigo toda mi vida, y creo que es la que ahora me ayuda a construir relaciones llenas de armonía.

  • En la escuela tenía una amiga de la que solía quejarme a menudo. La quería, pero con frecuencia ella actuaba injustamente conmigo: me abandonaba por alguien más y luego volvía. Sin embargo, un día, ella se negó para siempre a ser mi amiga. Al llegar a casa, me eché a llorar y mi madre me dijo una frase que jamás olvidaré: “Tu vida es como un autobús: la gente sube y baja. Algunos se quedan para siempre. Otros viajan solo por un rato. Y, en ocasiones, habrá algunos a quienes tendrás que echar tú misma”. © EvilAbdy

  • El consejo más importante, el que me ayudó a ser tal y como soy ahora, me lo transmitió mi padre de una manera interesante: “Si no eres el peor músico de la banda, búscate una mejor”. En otras palabras, sal de tu zona de confort e intenta entrar en un entorno donde tengas que mejorar para sobrevivir. Actuando así aprenderás a adaptarte perfectamente a cualquier situación y obtendrás muchos conocimientos útiles.

  • Una mañana, cuando todavía era pequeño, mi madre y yo tuvimos una discusión por una tontería. Estuvimos en silencio todo el camino hasta llegar a la escuela. Una vez allí, a pesar de eso, ella se despidió de mí diciendo que me quería. Pero yo respondí que la odiaba. Por muy extraño que parezca, mi mamá no se enojó, sino que me dijo calmadamente: “No digas eso. ¿Y si tengo un accidente de auto y nunca vuelves a verme? No creo que quieras que, precisamente, estas palabras sean las últimas que me hayas dicho”. Hasta el día de hoy trato de no separarme de las personas con malas maneras. Nunca se sabe cuándo verás a alguien por última vez. © BagelMatt

Bono: qué hacer si nadie asistió al cumpleaños de tu hijo

Esto fue lo que le pasó a mi hermano pequeño. Nuestra madre entregó tarjetas de invitación a todos (él cumplía 6 años, yo tenía 17), y algunos padres incluso dijeron que sus hijos, con seguridad, no faltarían a la cita. Sin embargo, el día indicado, absolutamente nadie hizo acto de presencia. Mi hermano se puso terriblemente triste, y mi madre se enojó y comenzó a llamar a esos padres. Pero yo decidí llamar a mis amigos e invitarlos a divertirse y a comer cosas sabrosas.

Todos llegaron en una hora, ¡y lo pasamos de maravilla! Saltamos en un castillo hinchable, le enseñé a mi hermano a jugar al FIFA, y él recibió un montón de regalos. Cuando finalmente servimos el pastel, le cantamos el “¡Cumpleaños feliz!”, y mi hermano me abrazó y estalló en lágrimas. Como resultado, se olvidó por completo de aquellos invitados que no fueron y aquella noche durmió como un angelito. © CocoAnnie

¿Alguna vez has presenciado situaciones en las que los padres se comportaron sorprendentemente de manera digna con un niño? ¿Recuerdas algún consejo no estándar que tus propios padres te hayan dado? Compártelos en los comentarios.

Imagen de portada BagelMatt / Reddit