23 años de diferencia y una primera mala impresión que no pudieron contra el amor de Sofía Rivera y Eduardo Videgaray

Historias
hace 5 meses

“Feo que lo diga, pero la mayor dificultad que he tenido como mujer, o sea lo peor que le ha pasado a mi carrera, fue casarme con Eduardo Videgaray. En mi vida personal fue una bendición”, dijo Sofía Rivera y, con una frase así, no podemos más que querer leer toda la historia. Contra todo pronóstico y enfrentando todos los prejuicios, los conductores no solo comenzaron a salir, sino que también se casaron para ponerle un broche perfecto a su amor (y a la boca de los opinólogos).

Cómo empezó el amor

Tratándose de una relación tan bella que se corona con una boda, podríamos pensar que Sofía Rivera y Eduardo Videgaray tuvieron lo que se entiende como un amor a primera vista. Sin embargo, en los inicios, lo que tiñó a la pareja fue el odio. Pues la conductora afirmó que cuando lo conoció le caía pesado y que el personaje público de Videgaray le parecía insoportable. El primer encuentro de ambos fue en el programa La sopa; luego se enviaron algún que otro mensaje, pero no pasó de ahí.

En 2016, Sofía comenzó a trabajar en la misma empresa que Eduardo y ahí empezaron a relacionarse más. Poco a poco ella comenzó a sentir que el conductor no era lo que mostraba públicamente y le empezó a caer bien. Ni lerdo ni perezoso, Eduardo la buscó en las redes sociales hasta que logró conquistarla.

La diferencia de edad y los prejuicios

Si hay algo en lo que la gente es experta, es en hablar. Y el caso de estos famosos no iba a ser la excepción. La diferencia de edad entre ambos hizo que se generaran cientos de comentarios y prejuicios en torno a la relación. Sin embargo, a ellos los 23 años que los separan no los afectan: “Nos complementamos superbién y la diferencia no es un problema. Donde es más notorio es en la carrera de cada uno. Es decir, cuando yo nací, él ya estaba haciendo radio”, afirmó la conductora.

Un matrimonio opacado

Luego de varios años de relación, los famosos decidieron sellar su amor con el matrimonio. Pero, debido a la situación mundial que se vivió en 2020, solo hicieron una celebración pequeña, íntima y privada. Según Sofía, solo invitaron a 30 personas a un recinto en el que cabían 200. “Ayer me disfracé de novia y hoy desperté junto a mi esposo. Te amo, Eduardo Videgaray. Gracias a todas las personas que hicieron realidad este sueño de unir nuestras vidas oficialmente”, expresó.

Y al fin llegó la boda

Y como lo bueno tarda en llegar, pero lo hace con recompensa, la lujosa boda un día sucedió. La ceremonia religiosa se llevó a cabo en una iglesia ubicada en el centro de Mérida, Yucatán. Luego, los esposos se subieron a un coche clásico y se dirigieron al lugar del festejo, una casona enorme de principios del siglo XX. Una banda que tocó baladas clásicas, un dueto de saxofonistas y la frase I was made for loving you, baby (fui hecho para amarte, bebé) escrita con luces de neón le dieron el marco perfecto a una noche en la que el amor fue el protagonista absoluto.

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