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Cómo Michael J. Fox y Tracy Pollan lograron que el Parkinson solo fuera otro motivo para estar más unidos que nunca

Tomar la decisión de pasar el resto de tu vida junto a una persona nunca es fácil. Cada pareja es tan única como la historia que la mantiene unida. Cuando escuchamos el dicho “el amor mueve montañas”, podemos llegar a cuestionarlo, hasta que nos encontramos con parejas como la de Michael J. Fox y Tracy Pollan, que nos demuestran que no hay adversidad lo suficientemente grande que no se pueda superar, siempre y cuando las personas estén juntas.

En Genial.guru nos encanta ver que hay parejas que todo lo pueden, que nos demuestran que el amor hace hasta lo que creemos “imposible”. Por eso compartimos cómo estos actores han logrado estar más de 30 años casados.

Michael J. Fox y Tracy Pollan se conocieron en un programa que hablaba de los lazos familiares (Family ties), donde interpretaron a una pareja joven con un amor tradicional, lo cual prácticamente predijo el futuro de la pareja. En ese momento, solo se veían en el set, ya que Tracy se retiraba apenas terminaban las grabaciones con su novio del momento, Kevin Bacon.

Mientras que Fox estaba emparejado con la actriz Nancy McKeon, y se convertía en una de las grandes estrellas de Hollywood gracias a Volver al futuro, Tracy y Kevin mantenían una relación estable, vivían juntos, tenían una granja y hasta llegaron a pensar en matrimonio, pero ella creía que todavía estaban muy niños para casarse.

Después de que Fox y Tracy terminaran con sus parejas del momento, entendieron que la buena relación que tenían en el set iba algo más allá que solo química profesional. Ella estaba enamorada de su sentido del humor, y él de su sencillez. Solo salieron por 7 meses antes de que Fox, sin esperar un día más, le propusiera matrimonio. Al actor no le preocupaba que le diera un no como respuesta, lo difícil entonces era cómo planificar una boda sin que nadie se enterara, ya que no querían hacerlo público.

Finalmente no dejaron que su relación quedara en pausa mucho tiempo más y se casaron en 1988. Al año siguiente tuvieron a su primer hijo, Sam. A Fox se le activó inmediatamente su instinto paterno, y amaba tanto ser padre que a donde iba él, lo seguía su familia. Y cuando les preguntaban a ambos que si querían tener más hijos o que si esperaban que su relación durara para siempre, ellos simplemente respondían con un “no pensamos en eso, disfrutamos el momento”.

Sus primeros años de casados fueron de mucho trabajo y amor familiar. Pero lo que no sabían era que sus vidas iban a dar un vuelco. Fox pensó que se había lastimado en el set porque un día, de repente, sintió un tirón en el meñique. Fue al médico y los resultados arrojaron que tenía Parkinson, una enfermedad incurable, degenerativa del sistema nervioso central, que afecta las funciones motoras a medida que pasa el tiempo.
Por suerte, fue detectada a tiempo, cuando tenía 29 años. Según el doctor, le quedaban 10 años aproximadamente de trabajo antes de que le afectara significativamente. Fox decidió manejar la noticia en silencio y no hacerla pública, pero a pesar de sus intentos por esconder su nueva realidad, el actor cayó en una fuerte depresión.

Poco tiempo después, gracias a su fuerza y amor por su familia, entró a terapia, y la relación con su carrera y matrimonio empezó a mejorar. Hizo prácticamente una película por año desde 1991 hasta 1996. Ya para 1998, Fox hizo pública su enfermedad después de pasar por una cirugía que lo ayudó a aliviar un poco los temblores producidos por el Parkinson.
A partir de esto, la familia se comprometió con la recolección de fondos para la concientización e investigación de esta condición con la Fundación Michael J. Fox, convirtiéndose en la organización sin fines de lucro a favor del Parkinson más grande del mundo.

Se puede decir que hacer público todo el tema de la enfermedad hizo que el matrimonio se fortaleciera aún más. Tanto que Fox terminó aceptando su condición porque se sentía relajado, y eso ayudaba tanto a su esposa como a sus hijos y a todos los que lo rodeaban. En 1995 les dieron la bienvenida a sus gemelas, Aquinnah Kathleen y Schuyler Frances, y en 2001 a su hija menor, Esmé Annabelle.

Definitivamente ha sido un camino de altos y bajos a lo largo de la vida de la familia, pero en ningún momento dudaron en hacer de la noticia un mensaje de fuerza, unión y hasta un regalo. Al principio, el actor comentó que “no tenía idea de lo que era el Parkinson, y lo negaba. Después del diagnóstico, ni siquiera conseguí un neurólogo. Probablemente hayas leído que soy un buen tipo, pero cuando el médico me dijo por primera vez que tenía Parkinson, quise matarlo. Pensé: ’¡Qué cosa tan mala para decirle a alguien!’. Solo quería que fuera un error”.
Pero cuando llegó al punto de quiebre y entendió que tenía que trabajar para comprenderlo, se dio cuenta de que era algo que lo acompañaría por el resto de su vida, y fue ahí cuando su vida mejoró. Fox regresó después de 3 años del diagnóstico: su sentido del humor volvió y se unió aún más a la familia.

Esta pareja lleva más de 30 años casada, y no hay cosa que disfruten más que estar juntos, ya sea viajando o simplemente sentados viendo una película. Cuando Tracy recibió la noticia, ella no fue más que fuerza desde el principio, diciéndole a Fox: “Tienes una piedra en el zapato. Haremos lo que podamos hasta que puedas sacarla. Mientras tanto, si cojeas con la piedra, está bien. Puedes tomar mi mano y lo superaremos”. Ella fue, desde el principio, la fuerza incondicional de la relación.

¿Cuál ha sido el obstáculo más grande que has superado con tu pareja? ¿Tienes algún truco para pensar en positivo en momentos difíciles a pesar de la adversidad?

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