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Esta veterinaria le devolvió la alegría a esta perrita tetrapléjica, haciéndola caminar con ayuda de terapias

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Muchas veces, los animales pueden enseñarnos lecciones de vida y mostrarnos el camino para nunca rendirnos. Tal es el caso de Luna, una perrita tetrapléjica que se esforzó para volver a caminar y tener una vida normal. Aunque sus patitas estaban completamente paralizadas, el trabajo que estuvo dispuesta a hacer junto con su especialista, Leticia Estudillo del centro Rehabilitaria, hizo una gran diferencia. Su historia tuvo un final feliz gracias a la dedicación de ambas y se volvió viral por la emoción que causó en miles de personas. Al final del artículo, encontrarás un bono en donde verás cómo fue la evolución de Luna hasta que logró volver a caminar.

¿Cómo lo logró? Genial.guru platicó con su veterinaria y compañera en este proceso, quien compartió orgullosa cómo fue la terapia de Luna, una perrita que lo entregó todo para saltar y comenzar a correr como cualquier otro amigo perruno. Sin duda, es una historia conmovedora de la que todos podemos aprender.

La situación de Luna

El caso de Luna era complicado, pues debido a su lesión y a sus 11 años de edad, se tenía que trabajar muy duro para conseguir resultados favorables. Cuando llegó a Rehabilitaria, estaba completamente tetrapléjica, tenía un mes de haber sido operada de hernia cervical y esto la había privado de mover alguna parte de su cuerpo, a excepción de su cuello. Las circunstancias hacían las cosas más difíciles. Sin embargo, la clave estaba en tener paciencia y mantener un ritmo constante en su rehabilitación.

El inicio de su terapia

Aunque había mucho por hacer, Luna llegó al lugar indicado para tratar su condición. Tomó terapias personalizadas 2 veces a la semana durante 4 meses y se le dio un seguimiento constante a su caso. Su especialista en quiropráctica no temía por la recuperación de Luna pues, con sus 8 años de experiencia, ya había tratado a otros animales que se encontraban en una situación similar. Su pasión y amor por estos seres hicieron que desarrollara una habilidad especial para conectar y comunicarse con ellos, por lo que no haría falta la paciencia o el afecto durante el tratamiento. Como bien dijo, se tiene que trabajar duro y ser paciente pero, al final, los resultados siempre llegan.

Los ejercicios que realizaba

Cada una de sus terapias duraba 1 hora. Con Luna se pasaron distintas fases conforme evolucionaba su tratamiento. En la primera, sus ejercicios eran pasivos y tenían la intención de reducir el dolor cervical, relajar la musculatura de alrededor de la cirugía y estimular el sistema nervioso. Para trabajar este último, se fueron agregando ejercicios activos asistidos con tablas de equilibrios y physio roll para trabajar el equilibrio y la coordinación. Posteriormente, se incorporaron ejercicios activos con obstáculos y en la caminadora. Además de eso, sus terapias se centraron en aumentar su tono muscular, pues era muy bajo.

Por otro lado, a su familia se le indicó ciertos ejercicios para que Luna los pudiera realizar en casa cada día, especialmente cuando no acudía al centro. También se les pidió que cambiaran algunos de los hábitos del ambiente de la perrita para agilizar su recuperación. En todo su tratamiento, se tuvo un control muy específico en cuanto a su peso.

La satisfacción de ver los resultados en Luna y en otros pacientes

Le preguntamos a la especialista cuál había sido el caso que más la había marcado a lo largo de su carrera y nos contestó que son muchos los que se vuelven especiales debido a que se crea un vínculo con los pacientes. Llegan en condiciones difíciles y la frecuencia con la que asisten a consulta es elevada. Gracias a esto, se forma una unión estrecha y eso hace que cada caso sea único. “Seguramente, el caso del que fue mi primer paciente no se me olvidará en la vida. Hubo mucho esfuerzo e ilusión y gran asombro por ser el primero con el que vi resultados magníficos. Él también estaba tetrapléjico y conseguí que se marchara caminando del centro de rehabilitación”.

En el caso de Luna, su rehabilitación fue modificada muchas veces, pero ver los resultados que se obtenían con el paso de los días solo podía causar una inmensa satisfacción y alegría en su veterinaria. “Verla saltar y correr me llena de orgullo. Es una sensación que me ocurre con Luna y con todos los pacientes que llegan al centro y que he tenido. Después de todo, en un porcentaje alto, este tipo de historias tienen un final feliz”, compartió la experta.

No termina ahí, Luna sigue recibiendo terapia

Los pacientes como Luna necesitan asistir a terapias durante toda su vida, pero la frecuencia de consultas es mucho menor. Actualmente, sigue acudiendo al centro cada 15 o 21 días, para tomar sesiones de mantenimiento y reeducación postural. Gracias a la perseverancia y dedicación de su especialista, quien además nunca pensó en rendirse, y la paciencia de su familia, Luna puede caminar y ser feliz como cualquier otro perro.

Si tu mascota pasa por una situación similar, dale la oportunidad de rehabilitarse

Si tu mascota tiene este problema o alguno que le impida vivir como lo haría otro perro, no dudes en asistir a un centro especialista, en donde un profesional evalúe la situación y te guíe para encontrar una solución. Leticia aseguró que no desistir y tener paciencia pero, sobre todo, darle a nuestra mascota la misma oportunidad que le daríamos a cualquier miembro de nuestra familia, es lo más importante y fundamental para ayudarla.

Bono: el trabajo de 4 meses, resumido en menos de 4 minutos

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