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Desde hace 24 años, en una pequeña ciudad argentina se planta un árbol por cada niño que nace, y creemos que es un ejemplo a imitar

La deforestación es un problema grave que enfrenta el planeta. Recientemente, a raíz del incendio del Amazonas, el tema ha cobrado mayor difusión en los medios. Sin embargo, no se trata de un conflicto nuevo. Desde hace décadas, expertos, ambientalistas y ONGs han advertido sobre las profundas consecuencias que la pérdida de árboles trae para el medio ambiente. Por suerte, existen lugares en los que esas advertencias fueron escuchadas y la gente decidió ponerse en acción.

Genial.guru comparte la historia de un municipio de la provincia de Buenos Aires, Argentina, en donde sus habitantes, desde hace 24 años, plantan un árbol cada vez que nace un niño y, de esa manera, han logrado que esa ciudad de apenas 11 000 habitantes cuente con más de 3 500 árboles nuevos.

La iniciativa

En 1995, Graciela Rojas, una bibliotecaria inquieta y comprometida con la labor pública, tuvo una idea inspirada en la famosa frase: “Plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro”. Su proyecto era el siguiente: que cada primavera, su ciudad, Salliqueló, celebrara los nacimientos ocurridos durante el año con un acto público en el que participaran todos los vecinos. Allí, se les regalaría un árbol a los padres de cada niño nacido, junto con un libro y una plaqueta en la que figuraría el nombre del bebé.

La idea era hermosa, y cuando Graciela la propuso al municipio, recibió de inmediato el apoyo estatal. Y podemos decir que la historia de Salliqueló cambió para siempre. A partir de entonces, sería una ciudad a la vanguardia en el cuidado del medio ambiente, gracias a su propuesta moderna y creativa para combatir el problema de la deforestación, y al esfuerzo de sus habitantes para que esa idea se lleve adelante.

La implementación

Por año, nacen en Salliqueló alrededor de 150 niños. Para que el proyecto pueda llevarse adelante, se necesita la participación de distintas áreas del municipio. Se decidió que cada año, los árboles se planten en una zona elegida tras un cuidadoso análisis realizado por los departamentos dedicados al cuidado del medio ambiente y a la realización de obras para la comunidad.

En un acto que se realiza durante la primavera. Se hace la ceremonia de entrega de los árboles, y luego toda la ciudad colabora con el trabajo. Desde hace 24 años, se han plantado más de 3 500 árboles inaugurando 24 nuevos espacios arbolados.

Conciencia ambiental

La relación que se genera así entre los niños y los árboles es entrañable, y eso genera una conciencia ambiental que es un orgullo para Salliqueló. Cada niño se ocupa de su árbol, lo cuida, lo riega, para que esté siempre en óptimas condiciones, y en esa tarea participa toda la familia. Incluso, ya es tradición que las chicas de la ciudad, al cumplir 15 años, se retraten junto a su árbol.

El proyecto es sencillo, pero tan ambicioso que, con el tiempo, Salliqueló será conocida como la ciudad en la que cada habitante tiene un árbol con su nombre. Algunos pueblos de alrededor se han fascinado con la idea y la han adoptado. Y ojalá la difusión de este proyecto logre que muchas otras ciudades sientan la necesidad de impulsar proyectos similares.

Podríamos soñar, entonces, con un futuro en el que cada habitante del planeta tenga un árbol homónimo. Es difícil, pero no imposible. En todo caso, se trata de un sueño hermoso que vale la pena soñar.

Más fotos de Salliqueló en acción

¿Conoces iniciativas similares? ¿Cuáles? ¿Te gustaría que un árbol tenga tu nombre o el de tu hijo? ¿Qué medidas se toman en tu ciudad para lograr una conciencia ambiental? Por favor, cuéntanos en los comentarios.