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El médico húngaro Ignaz Semmelweis salvó la vida de millones de mujeres en todo el mundo. Pero fue rechazado y humillado por sus colegas

El progreso tecnológico se extiende por el planeta. Según algunos investigadores, en nuestros días es tan veloz que en poco tiempo no podremos seguir su ritmo. Sin embargo, no ha sido siempre así ya que muchos descubrimientos científicos afrontaron la desconfianza y, a veces, la hostilidad abierta. Esto es exactamente lo que sucedió con Ignaz Philipp Semmelweis, un médico húngaro que es considerado uno de los fundadores de la asepsia.

Genial.guru decidió rendir tributo a este hombre abnegado, cuyo descubrimiento ayudó a salvar las vidas de millones de mujeres, pero no recibió la comprensión de sus colegas.

Ignaz Philipp Semmelweis. Retrato.

Ignaz Philipp Semmelweis nació en 1818 en la ciudad de Buda, que en aquel momento formaba parte del Imperio austríaco. Después de graduarse, ingresó en la facultad de derecho de la Universidad de Viena, pero un año más tarde decidió dedicarse a la medicina.

En 1846, 2 años después de recibir su diploma, Semmelweis comenzó a trabajar en el Hospital General de Viena. Allí, Semmelweis se mostró interesado en la fiebre del parto (la fiebre puerperal), una enfermedad que cobró la vida de muchas mujeres (la tasa de mortalidad por esta infección llegó a 25-30%). Las causas de la infección en aquel momento no se han estudiado en profundidad, se creía que fue causada por el hacinamiento de los hospitales, ventilación deficiente, gases tóxicos y el inicio de la lactancia.

Ignaz Philipp Semmelweis. Retrato.

En el hospital de Viena donde trabajaba Semmelweis había 2 unidades de maternidad. El joven médico se dio cuenta de que en una de ellas la tasa de mortalidad era mucho más alta que en la otra, a pesar de que se usaban los mismos métodos en las dos. La diferencia entre las unidades era solo que en la primera capacitaban a estudiantes de medicina y se encontraba al lado de la unidad de enfermedades infecciosas y la morgue, donde se realizaban las autopsias. La segunda unidad de parto era atendida por matronas.

En 1847, un amigo de Ignaz Semmelweis, Jacob Kolletzka, murió. Él había sido herido accidentalmente con un bisturí mientras realizaba una autopsia. Semmelweis notó que tenía los mismos síntomas que las mujeres que sufrían la fiebre del parto. Sugirió que los estudiantes que asistían los partos en la primera unidad del Hospital de Viena llevaban en sus manos “partículas de cadáver” que infectaban a las mujeres.

Después de eso, el joven médico obligó a todos los estudiantes a lavarse bien las manos con una solución de cloro después de realizar una autopsia. Esta medida fue muy efectiva: la mortalidad en la primera unidad de maternidad disminuyó casi 10 veces.

Conferencia para estudiantes en el hospital clínico central de Viena.

Sin embargo, en 1849, Semmelweis perdió su puesto en el Hospital de Viena. Según una versión, esto se debió a la participación en protestas políticas; según la otra, debido a que a su teoría no le agradaba al jefe del hospital. Un año más tarde, Semmelweis regresó a Pest, donde estuvo a cargo de la unidad de maternidad durante unos 6 años y, gracias a sus esfuerzos, la tasa de mortalidad por la fiebre del parto se redujo a casi cero. En 1855, Semmelweis fue nombrado profesor de obstetricia en la Universidad de Pest.

A pesar de los éxitos tan significativos, muchos de los colegas de Ignaz Semmelweis se mostraron escépticos acerca de su descubrimiento. La idea de que la única causa de la fiebre puerperal era las manos sucias de los asistentes era demasiado revolucionaria para su época. En 1861, Semmelweis publicó su obra más importante De la etiología, el concepto y la profilaxis de la fiebre puerperal, pero afrontó una hostilidad abierta y recibió críticas devastadoras de obstetras reconocidos. Semmelweis escribió cartas abiertas, convocó a una conferencia, pero todos sus intentos fueron en vano.

La portada de la obra principal de Semmelweis De la etiología, el concepto y la profilaxis de la fiebre puerperal, 1861.

Desafortunadamente, el rechazo de la comunidad médica y las críticas constantes de sus colegas afectaron negativamente la salud mental de Semmelweis. Desde principios de la década de 1860, pasaba constantemente deprimido; a menudo se comportaba de manera inadecuada en público, y toda su conversación se redujo al tema de la fiebre puerperal. Su situación fue agravada por la adicción al alcohol.

En 1865, el médico Janos Balassa, un colega de Semmelweis en la Universidad de Pest, presentó la petición para enviar a Ignaz a recibir tratamiento en una clínica psiquiátrica. El 30 de julio del mismo año, Semmelweis fue llevado por engaño a un manicomio de Debling, cerca de Viena. Intentó escapar, pero fue detenido por enfermeros, que lo ataron, le pusieron una camisa de fuerza y ​​lo arrastraron a la sala. Como tratamiento, se le prescribió el baño de agua fría y laxante.

Monumento a Ignaz Semmelweis.

Dos semanas después, Ignaz Philipp Semmelweis murió. Irónicamente, la causa de su muerte fue una infección. Se desarrolló debido a un corte que Semmelweis recibió durante la operación que realizó poco antes de la hospitalización forzada. Solo unas pocas publicaciones médicas mencionaron su muerte.

El reconocimiento a Semmelweis llegó solo muchos años después. Hoy en día es considerado uno de los fundadores de la asepsia: un conjunto de medidas preventivas destinadas a prevenir la penetración de microbios en las heridas. La Universidad de Medicina y Deporte de Budapest lleva el nombre de Semmelweis; también hay una clínica que lleva su nombre en Viena. En 1906, se erigió un monumento en su honor en el que está grabado: “El Salvador de Madres”.

¿Conocías la historia de este médico? En la actualidad, ¿sabes de alguna historia similar que crees que valga la pena compartir? Déjanos tus respuestas en los comentarios y no olvides compartir este artículo con todos tus amigos.

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