Genial
NuevoPopular
Inspiración
Creación
Admiración

El tronco de un árbol que debería estar muerto sobrevive gracias a la ayuda de los árboles que lo rodean

La naturaleza es sorprendente. Las distintas especies de flora y fauna luchan por su supervivencia en ambientes arrasados por catástrofes de distinta índole, o por la codicia o el desinterés de los seres humanos, y esa lucha aporta datos nuevos a los investigadores, quienes conocen así nuevos recursos que el medio ambiente utiliza para imponer vida en medio de la destrucción.

Genial.guru quiere compartir contigo la historia de un tocón (tronco cortado) que debería estar muerto, pero que sobrevive gracias a la ayuda de los árboles que lo circundan.

La vida como desafío

La imagen es solo ilustrativa.

“El arte imita a la naturaleza”, dice el refrán. Sin embargo, en este caso podríamos decir que ocurre lo contrario. Los amantes del género fantástico conocen cientos de historias en las cuales los protagonistas buscan prolongar la vida más allá de los límites habituales. El resultado no suele ser exitoso, pero eso no impide que esta clase de ficciones nos sigan cautivando.

La historia que contaremos a continuación es real, y su personaje principal, si bien no es humano, lucha por continuar con su existencia desafiando las condiciones de la naturaleza. Esta es una historia luminosa, gratificante, llena de fuerza y, sobre todo, de vida.

El kauri

El kauri es un árbol de la isla norte de Nueva Zelanda. Pertenece a la familia de las coníferas endémicas, y su madera ha sido utilizada a lo largo del tiempo para construir barcos, edificios y mástiles debido a su fortaleza. Es, en volumen, el árbol de mayor tamaño del país, y se estima que puede llegar a los 2 000 años de edad. En esa zona existe un ejemplar de 18 metros de altura conocido como “El señor del bosque”.

El hallazgo

En una zona del bosque de Nueva Zelanda a la que solo se puede acceder a pie, unos científicos hallaron un resto de un kauri que, a pesar de ser solo un tocón, sin ramas y sin hojas, se mantenía con vida. Y no se trataba de un hallazgo más: el caso era poco común, de modo que se abocaron a estudiarlo y a realizar los análisis necesarios para descubrir cómo podía estar en esas condiciones en lugar de haber muerto.

Sebastian Leuzinger y Martin Bader, los autores de la investigación publicada en iScience, se sorprendieron por el modo en que se comportaba ese tocón. Seguía produciendo resina y se activaba de noche y durante las lluvias. A pesar de no tener hojas, también seguía produciendo carbohidratos, lo cual era realmente insólito.

Posible explicación

Según los investigadores, el hecho que explica la supervivencia del tocón involucra a los kauris que lo rodean. Muchas especies de árboles suelen realizar injertos con las raíces de sus vecinos que pertenecen a su mismo grupo, y eso permite la creación de una red de circulación de agua y nutrientes. Dado que un tocón no está capacitado para realizar esta clase de injerto, estiman que el hecho se produjo cuando el árbol aún estaba sano.

Este descubrimiento, difundido por The New York Times, ha demostrado que el modo de actuar de estas redes es mucho más complejo de lo que se pensaba hasta ahora, lo que dará lugar a nuevas investigaciones. Si te interesan estas curiosidades, te invitamos a leer nuestro artículo sobre la percepción de las plantas.

¿Conoces algún hecho sorprendente del mundo vegetal que te gustaría compartir con nosotros? ¿Piensas que las plantas y los árboles son capaces de actuar “solidariamente”? ¿O este solo fue un hecho fortuito? Nos encantaría leer tus opiniones en los comentarios.

Compartir este artículo