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Estos pasajeros del “Titanic” no protagonizaron una película, pero su historia de amor no es muy distinta a la de Jack y Rose

En la noche del 14 al 15 de abril de 1912, el transatlántico británico “Titanic”, que realizaba un viaje desde Southampton a Nueva York, naufragó después de colisionar con un iceberg. A bordo de la nave había más de 2 000 personas, y, lamentablemente, más de 1 500 de ellas fallecieron. La mayoría de nosotros conoce esta tragedia gracias a la película homónima de James Cameron, pero las historias reales de los pasajeros del “Titanic” no son menos dramáticas que las contadas en ese sensacional éxito de taquilla.

Genial.guru te ofrece conocer a Isidor e Ida Strauss, pasajeros del transatlántico tristemente famoso, que demostraron con su ejemplo que el verdadero amor existe no solo en las películas de Hollywood.

Los nativos de Alemania, Isidor e Ida Strauss, vivieron juntos durante casi 40 años. Se conocieron en Estados Unidos, lugar al que se mudaron sus familias, y se casaron en 1871, cuando Isidor tenía 26 años e Ida, 22. Los Strauss fueron una familia muy rica: Isidor, junto con su hermano, era copropietario y fundador de una de las mayores redes comerciales de Estados Unidos, Macy’s, y participó activamente en la vida comercial y política de ese país. La pareja era inseparable. Ida a menudo acompañaba a su esposo en sus viajes, y cuando se separaban, se escribían cartas constantemente.

Isidor e Ida no ocultaban sus sentimientos en público. “Muchos les habían visto tomados de la mano, besándose y abrazándose, algo que para las personas de ese Estado era simplemente impensable”, contó el bisnieto de la pareja, Paul Kurzman.

Retrato de boda de Isidor Strauss y Rosalia Ida Strauss (Blun, de soltera).

La pareja pasó el invierno de 1912 en Europa. Decidieron viajar de vuelta a su casa en un barco muy moderno para aquella época: el “Titanic”. El 10 de abril, subieron a bordo del transatlántico en Southampton, y el 14 de abril, le enviaron un telegrama a su hijo con un texto que decía: “Un buen viaje, un buen barco, nos sentimos bien. ¿Tienes noticias?”.

Por desgracia, el viaje que comenzó tan bien, resultó ser trágico para los Strauss. En la noche del 15 de abril, justo cinco días después de la partida del puerto, el “Titanic” colisionó con un iceberg y comenzó a hundirse. La tripulación no estaba preparada para una situación de emergencia: la evacuación estuvo mal organizada, y los primeros botes salvavidas dejaron el barco medio vacío, aunque entre todos solo tenían asientos suficientes para la mitad de los pasajeros.

Retrato de Isidor e Ida Straus.

Entre los primeros evacuados del barco se encontraban mujeres y niños, pero Ida se negó rotundamente a abandonar el “Titanic” sin su marido. Por respeto a la edad y el estado de los Strauss, uno de los miembros de la tripulación invitó a la pareja a subir al bote salvavidas juntos, pero Isidor, al darse cuenta de que era imposible salvar a todos los pasajeros, decidió quedarse en cubierta. “Hasta que vea que todas las mujeres y los niños están sentados en botes, yo mismo no subiré a uno”, dijo él.

Intentó persuadir a Ida de que se salvara, pero ella se mantuvo firme. “Hemos vivido juntos tantos años... Adonde vayas tú, iré yo”, le respondió a su marido.

Ida Strauss cedió su asiento en bote a su doncella, Ellen Bird, que viajaba con ellos. También le dio su abrigo de piel para que pudiera mantenerse caliente. “No lo necesito más”, dijo Ida. Posteriormente, Ellen, junto con otros pasajeros del “Titanic” que lograron salvarse, repetidamente contó esta historia a los periodistas, recordando a Ida e Isidor Strauss como un ejemplo de gran amor y devoción.

Los últimos momentos de Isidor e Ida Strauss. Dibujo de Paul Thiriat, publicado en el periódico francés L’Excelsior el 20 de abril de 1920.

“La señora Strauss podría haberse salvado, pero se negó a separarse de su marido. Nuestro bote fue el último en abandonar el barco, y nos fuimos del ‘Titanic’ viendo al señor y a la señora Strauss abrazados en la cubierta. El transatlántico estaba muy iluminado, la orquesta tocó su última marcha, pero la imagen de la pareja de ancianos en su último abrazo siempre será el momento más emotivo de este terrible desastre”, recordó inmediatamente después de la tragedia la Sra. Schabert, una pasajera que junto con su hermano logró escapar de la nave.

El cuerpo de Isidor pronto fue encontrado por uno de los barcos de rescate y trasladado a Nueva York. Fue enterrado en el cementerio de Woodlon en el Bronx, pero Ida nunca fue encontrada. En memoria de ella, en la tumba de su marido, fue erigido un monumento en el que está grabada una cita de “El cantar de los cantares de Salomón”: “Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos”.

Placa conmemorativa en honor a Isidor e Ida Strauss en una de las tiendas de Macy's, en Nueva York.

Por cierto, James Cameron les rindió homenaje a los Strauss en su película. Sin embargo, la escena en la que Isidor intenta persuadir a su esposa para que se suba al bote finalmente fue eliminada de la cinta. Solo hay un momento en el que ambos aparecen, y es cuando Isidor e Ida se quedan en su camarote, el cual se está inundando.

Escena de la película "Titanic".

¿Qué otras historias verdaderas de amor te han conmocionado profundamente?

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