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La historia real del “Hombre Cenicienta”, que fue llevada al séptimo arte

El boxeo es un deporte que ha visto grandes historias de superación. Durante la primera mitad del siglo XX, un hombre que había sumado logros en la disciplina y vio perder todos sus esfuerzos en una crisis aprovechó una segunda oportunidad del destino para levantarse y salir con los puños en alto. Ese hombre se llama James J. Braddock, campeón cuya historia fue mostrada en la película El luchador (2005), protagonizada por Russell Crowe y Renée Zellweger.

Genial.guru te lleva a conocer la historia real del gran boxeador y el sinuoso camino que tuvo que recorrer para obtener un campeonato en el mundo del pugilismo.

Quién era este deportista

James J. Braddock nació el 7 de junio de 1905 en Nueva York, Estados Unidos, siendo hijo de inmigrantes irlandeses. Desde pequeño, vivió en North Bergen, Nueva Jersey. En sus años de adolescencia, trabajó en una fábrica de seda, en una imprenta y fue empleado de mensajería. Al mismo tiempo, se interesó por el boxeo y comenzó a practicar en el circuito de aficionados de Nueva Jersey. Para el año 1926, inició su carrera de forma profesional.

Su primera gran experiencia

Braddock formó parte de la categoría de los pesos semicompletos y tuvo un debut exitoso en el boxeo, derrotando a sus oponentes con facilidad durante el primer año de su carrera. Su desempeño dentro del deporte fue constante y, en 1929, recibió la oportunidad de disputar un campeonato mundial ante Tommy Loughran, combate que perdió por decisión de los jueces. A pesar de ese tropiezo, tuvo una vida tranquila y una gran relación con Mae Fox, quien, tiempo después, se convirtió en su esposa.

Un ocaso en su vida

A partir de 1929, Estados Unidos vivió una crisis económica, conocida como la Gran Depresión, y al igual que sus compatriotas, Braddock perdió todos sus ingresos. Su carrera en el boxeo fue su alternativa para ganar dinero y mantener a su familia; sin embargo, las lesiones y la edad no le favorecieron. En muchas ocasiones, no pudo ganar sus batallas, por lo que consideró retirarse del deporte. Buscó trabajo en las fábricas donde aún había oportunidades e, incluso, solicitó ayuda del gobierno para sobrevivir a la crisis y pagar sus deudas.

Una segunda oportunidad

En julio de 1934, John “Corn” Griffin buscaba un retador sustituto para su combate de boxeo y la oportunidad recayó en Braddock, quien fue propuesto como el reemplazo y aceptó con el fin de obtener un poco de dinero y un “feliz retiro”. Cuando el día de la pelea llegó, Braddock subió de nuevo al cuadrilátero y, contra todos los pronósticos, venció a Griffin en el tercer round. Braddock siguió buscando trabajo en las fábricas y continuó con su vida alejado del deporte hasta que le fue ofrecida una nueva pelea.

El “Hombre Cenicienta”

James J. Braddock volvió a pelear en noviembre de 1934, esta vez contra John Henry Lewis, y nuevamente sorprendió a todos al vencerlo después de 10 rounds. En marzo de 1935, se enfrentó a Art Lasky, al que venció después de 15 rounds. Poco a poco, Braddock se ganó la admiración de los fanáticos y se convirtió en el retador número uno al título mundial de peso completo. Su ascendiente regreso al boxeo, logrando vencer a grandes figuras de la época, le hicieron merecedor de recibir el apodo de “Hombre Cenicienta”, creado por el periodista Damon Runyon.

La pelea del campeonato

El 13 de junio de 1935, el “Bulldog de Bergen” llegó al Madison Square Garden Bowl para enfrentarse por el título de peso pesado al entonces campeón Max Baer, un hombre conocido por arrasar con sus oponentes y golpear con fuerza. Fueron 15 rounds de una pelea emocionante en la que miles de personas pusieron sus esperanzas en Braddock. Gracias a su determinación y coraje, los jueces le otorgaron la victoria, con la cual se convirtió en el nuevo campeón, ante el alarido de los espectadores en la arena y aquellos que escucharon la transmisión por radio.

Sus últimos años en el boxeo

Braddock se mantuvo como campeón de peso completo por dos años, realizó algunas peleas de exhibición y, en 1937, defendió su título ante el joven promesa Joe Louis. Aunque logró derribar a Louis en el primer round, este se recuperó y venció a Braddock en el octavo asalto para quedarse con el campeonato. Un año más tarde, Braddock se retiró del boxeo profesional, dejando una historia de éxito en este deporte y un gran vacío en varias personas que lo vieron como un auténtico héroe.

Qué pasó después

Tras dejar el boxeo, Braddock se enlistó en el ejército de los Estados Unidos y sirvió durante la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente, trabajó como proveedor de equipo marino y de soldadura, y fue una de las personas que ayudó en la construcción del puente Verrazanno, en Nueva York. El boxeador vivió con su familia en North Bergen, Nueva Jersey, hasta el 29 de noviembre de 1974, cuando falleció mientras dormía. Braddock ha sido reconocido con su inclusión a varios salones de la fama del boxeo, además, fue inmortalizado en un parque de North Bergen, el cual lleva su nombre.

James J. Braddock es un boxeador que no solo es recordado por sus hazañas dentro del cuadrilátero, también lo es por ser un hombre que, a pesar de vivir años de miseria, supo salir adelante, regresar a la senda de la gloria y ser un mensajero de esperanza para otras personas que también vivieron momentos complicados. Sin duda, Braddock es una leyenda del boxeo, un héroe del pueblo y un campeón de la vida.

Ahora que conoces la verdadera historia de James J. Braddock, cuéntanos en los comentarios qué deportista es tu más grande ídolo. ¿Cómo te inspira ese ídolo a ser una persona de éxito?