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Luego de pasar años en un orfanato, una joven fue adoptada por su asistente social y cumplió su sueño de tener una mamá

Muchos niños nacen en el seno de familias que los quieren y los acogen con cariño. Pero otros no cuentan con esta fortuna y, en varias oportunidades, terminan formando parte de hogares de niños a la espera de ser adoptados. Así es como pasan gran parte de sus días aguardando por un papá y una mamá. Esto es lo que le sucedió a Monyay, una chica que llegó a cumplir 18 años y quedó afuera del sistema de adopción hasta que Leah, la asistente social que la ayudaba, entró en escena y la convirtió en su hija.

Genial.guru ama las historias de adopción y, por eso, quiere compartir contigo este relato cargado de esperanza y optimismo hacia la vida.

Monyay, una chica que había quedado afuera del sistema de adopción

Cuando Monyay tenía 11 años, fue trasladada a un hogar de niños a la espera de ser adoptada. Sin embargo, los años pasaban y la chica seguía sin encontrar un papá y una mamá que quisieran brindarle amor y acompañarla en su vida. Había estado en contacto muchas veces con posibles adoptantes, pero siempre había recibido un “no” como respuesta.

Cuando cumplió 18, la chica quedó afuera del sistema de adopción y tuvo que asimilar la idea de encarar la vida sola, sin una familia que la contuviera. Pero lo que no sabía es que la vida le tenía preparada una gran sorpresa.

Leah, una mujer con un corazón enorme y mucho amor para dar

Leah Paskalides tiene 32 años y trabaja como asistente social en una organización que ayuda a los niños que se encuentran dentro del sistema de adopción en Florida. Allí fue donde conoció a Monyay, porque trabajó en su caso durante más de tres años. Poco a poco se fue convirtiendo en su mentora y fue forjando una relación muy estrecha con la chica. Y en cada uno de los cumpleaños de Monyay, a Leah se le partía el corazón de tan solo pensar que se acercaba a los 18 años y podría perder la oportunidad de encontrar un papá y una mamá.

“Ella estaba muy motivada, tenía aspiraciones a futuro y yo sabía que necesitaba a un adulto que la acompañara”, dijo Leah. Pero ella no podía adoptarla porque hacerlo entraba en conflicto con su rol como trabajadora social de la organización.

Una adopción mutua

“Desearía que pudieras adoptarme”, le decía Monyay a Leah. Este pedido y el haber visto un documental en el que un hombre era adoptado siendo adulto fueron los dos disparadores para que Leah entrara en acción. Inmediatamente se contactó con Monyay y le expresó su idea. “Le conté lo que vi y le pregunté si le gustaría y dijo que sí. Quería que supiera que tenía a alguien que la amaba que, de haber podido, la habría adoptado antes y ahora, como adulta, aún tenía ganas de hacerlo”, explicó la asistente social.

Así fue como completaron todos los documentos necesarios y se sentaron en forma virtual frente a un jurado que las declaró madre e hija. “Tan pronto como puse mi mano en su hombro, nos pusimos a llorar. Tener una mamá es lo que he deseado toda mi vida”, dijo Monyay. La chica cambió su apellido y considera el día de su adopción como su nacimiento.

Los planes a futuro de la nueva familia

La familia de Leah recibió a Monyay con los brazos abiertos y la chica espera poder viajar a Nueva York pronto para conocerlos. “Mi abuela de 90 años me llamó y me dijo que está feliz de convertirse en bisabuela”, contó Leah.

La flamante hija, por su parte, está ahorrando para comprarse un carro que le permita trasladarse al trabajo en forma más cómoda.

Leah y Monyay esperan que su historia inspire a otras personas a adoptar. “No se trata solo de los niños pequeños, los adolescentes también necesitan amor”, dijo Monyay, y recuerda que es importante no perder la esperanza. “Nunca pensé que iban a adoptarme, y aquí estoy”, concluyó.

¿Qué te pareció esta historia? ¿Alguna vez pensaste en adoptar?

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