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“Mi cuerpo me ha dado tres hijos”, Hilary Duff deja la angustia por verse flaca

Cuando uno es joven, es fácil dejarse influenciar por las revistas y lo que uno ve sobre los “estándares de belleza”. Ser adolescente no es fácil, y menos si eres actriz y tu vida privada no suele ser tan privada. Al estar en la luz pública, es más fácil que surjan comparaciones o incluso comentarios que hagan a una persona dudar de sí misma. Exactamente eso fue lo que le pasó a Hilary Duff mientras crecía siendo una actriz adolescente.

¿Qué recuerdo tienes de cuando eras adolescente? ¿Te arrepientes por cómo trataste a tu cuerpo? ¿Qué le dirías a tu “yo” joven ahora que ya eres mayor?

Hilary Duff comenzó su carrera cuando era una niña. Una de sus primeras participaciones fue en la película Casper y la mágica Wendy, cuando apenas tenía 10 años. Después, siguió involucrándose en algunos otros proyectos, hasta que en 2001 llegó la oportunidad que le abrió las puertas de Hollywood: el papel de Lizzie McGuire.

Su gran oportunidad en Lizzie McGuire, una producción para Disney Channel, llegó cuando Hilary tenía 14 años. Fue ahí cuando su nombre comenzó a ser más y más popular. Solo dos temporadas y una película bastaron para hacer de esta muchacha una actriz conocida a nivel internacional y un ídolo adolescente. Gracias a esto, le llovieron filmes y más series, e incluso comenzó una carrera musical.

Todo esto parecía un sueño, pero fue demasiado para la joven. Existen estudios que indican que la manera en que los medios proyectan una “imagen perfecta” de una mujer puede impactar en las adolescentes, dañando la relación que ellas tienen con sus cuerpos y apariencia. Esto ocasiona que puedan estar más preocupadas por su peso y por las dietas, además de propiciar el tener desórdenes alimenticios.

Hilary Duff creció dentro de ese medio, por lo que la presión era aún mayor. La actriz comentó: “Debido a mi trayectoria profesional, no podía evitar decir: ’Estoy frente a la cámara y las actrices son delgadas’. Fue horrible”.

Todo eso le pasó factura a Hilary, ya que comenzó a tener desórdenes alimenticios. La actriz se sinceró: “Cuando tenía 17 años, pesaba 45 kilos. Estaba totalmente obsesionada con todo lo que me metía en la boca. Estaba demasiado flaca. Y mi cuerpo no era tan saludable; mis manos se acalambraban mucho porque no estaba recibiendo la nutrición que necesitaba”.

Después de alcanzar el éxito como estrella juvenil, siguió haciendo papeles en series y películas. Pero, con el tiempo, se fue enfocando más en estar sana y ser feliz. Su relación con su cuerpo comenzó a cambiar. En 2017, confesó: “No siempre amé mis piernas, pero a medida que crecí, aprendí a amarme y a celebrarme tal como soy. Empecé a darme cuenta de que mis piernas son fuertes y me permiten moverme cada día. Nuestros cuerpos son asombrosos y algo por lo que estar agradecidos”.

Además, en 2012, Hilary se convirtió en mamá, y tuvo que luchar mucho con la prensa y lo que esta publicaba sobre su cuerpo. Ella les contestó con una foto y la verdad: “Dado que a los sitios web y a las revistas les encanta compartir ’defectos de celebridades’, ¡bueno, los tengo! Mi cuerpo me ha dado el mayor regalo de mi vida: mi hijo. Voy a cumplir 30 años en septiembre y mi cuerpo está saludable, me lleva a donde necesito ir”.

En 2018, dio a luz a su segunda hija, y en 2021 a su tercer niño. Haberse convertido en madre le dio una perspectiva diferente sobre su cuerpo. Hilary comentó: “Estoy orgullosa de mi cuerpo. Estoy orgullosa de que me haya dado tres hijos. He llegado a un lugar de estar en paz con los cambios por los que ha pasado mi cuerpo”.

Hilary es un ejemplo del camino que hay que recorrer para amar a nuestros cuerpos. Ella entiende que con la edad y los hijos no puede volver a su peso deseado sin trabajar duro, pero prefiere sentirse feliz con un cuerpo fuerte y sano.

Por otro lado, también considera que uno no puede dejar de lado la salud mental, por lo que prefiere priorizar esa parte. Ella mencionó: “Trabajamos muy duro para poner nuestros cuerpos en forma y lucir lo mejor que podamos. Nos hacemos tratamientos faciales y nos arreglamos el cabello, levantamos cejas y pestañas, y todo eso. Pero quiero trabajar en el interior. Esa es la parte más importante del sistema”.

Hilary ha aprendido mucho con el paso del tiempo. Ha crecido de manera armoniosa con su entorno y ya no permite que la presión por tener “el cuerpo ideal” en el medio donde está la afecte.

Ahora, ella tiene otros intereses. Prefiere cuidar su cuerpo en vez de obsesionarse con él. La cantante dijo: “Estoy apreciando mi salud, haciendo actividades que me hacen sentir fuerte en lugar de solo mejorar el exterior de mi cuerpo. Paso tiempo con personas que me hacen sentir bien, comparto puntos de vista similares sobre la salud y la positividad corporal, duermo lo suficiente y equilibro mi dieta”.

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