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Perro con un nivel de obesidad alarmante adelgazó luego de ser adoptado, y su historia es muy conmovedora

Cuidar de una mascota no es una tarea sencilla, ya que requiere que seamos responsables, buenos cuidadores y hasta entrenadores. Sin embargo, hay personas que, sabiendo esto, toman la decisión de abandonar y hasta sacrificar a un animal, porque este puede haberse convertido en un “problema” para ellas. Esto mismo experimentó un golden retriever llamado Kai, el cual engordó descontroladamente mientras vivía con su anterior dueño. Este, al ver que el perro sufría, lo llevó con un veterinario para que lo sacrificara.

Por fortuna, el especialista se negó a la petición y se comunicó con una asociación de rescate animal para que pudieran encontrarle un nuevo y mejor hogar al can.

Genial.guru quiere compartir contigo una historia llena de amor y perseverancia, dos elementos clave para que el perro pudiera bajar varios kilos y mejorar su vida.

Una persona tomó la decisión de sacrificar al perro solo por su peso

Todo empezó cuando el exdueño de Kai lo llevó a una clínica veterinaria con el fin de que fuera sacrificado. En ese entonces, el can pesaba 173 libras (78 kilos), pero el veterinario del lugar se negó a terminar con su vida y se comunicó con Misfits of Alberta Animal Rescue, una asociación de rescate animal que ayudó al perro a encontrar un nuevo hogar.

Pam lo vio y decidió ayudar a Kai, aunque solo fuera temporalmente

Misfits dio con Pam Heggie, una mujer que tendría temporalmente al perro y que, al verlo, se abrumó, ya que notó el grave estado de salud que padecía. Ante eso, el veterinario que se opuso a sacrificar a Kai le dijo que no tenía que preocuparse y que cualquier cosa que hiciera ayudaría al perro, según comunicó Good Morning America.

Una terapia sanadora para una vida mejor

Una de las situaciones que notó Heggie fue que el sobrepeso le impedía al animal moverse con facilidad. De hecho, el perro tardaba 20 minutos en subir las escaleras de la entrada de la casa.

Aunque no era una tarea sencilla, la mujer no se rindió y tampoco le dio la espalda al animal, por lo que de inmediato buscó consejos de profesionales para darle una dieta estricta y comenzó un tratamiento de hidroterapia, una técnica que se emplea para aliviar dolores, bajar de peso y fortalecer el cuerpo. A eso le sumó tres paseos diarios al parque, los cuales, al principio, dejaban al can agotado y jadeando.

Su perseverancia le ayudó a progresar

A pesar de las nuevas tareas, Kai nunca dejó su alegría y trabajó mucho para lograr pequeños progresos. Algún tiempo después comenzó a caminar más lejos, a levantarse de su cama, a subir las escaleras y hasta a correr.

Pam fue muy importante en la evolución de Kai, quien, en un año, perdió mucho peso

Luego de terminar el proceso que duró cerca de un año, Kai perdió 100 libras (45 kilos), y sorprendió a los más incrédulos por su impresionante evolución. “Él nos enseñó cómo hacer una tarea realmente grande, literalmente, un día a la vez... Podemos aprender mucho de los perros”, dijo entre lágrimas la mujer que se convirtió en la dueña absoluta de Kai.

¿Qué serías capaz de hacer para salvar la vida de un animalito? ¡Cuéntanos en la sección de comentarios!